CRECIMIENTO INTEGRAL

                                              CRECIMIENTO INTEGRAL 
                                          El camino del éxito y la felicidad



 


                                             Segunda edicion digital, 2014.
                                                    José D. Castillo  A.
                               © Protegido por los derechos de autor    

                                                






                                              
                                                 Agradecimientos

A todas las personas que me han regalado alegrías, enseñanzas y oraciones a lo largo de mi vida.










“No se puede enseñar nada al ser humano, solo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo.”
                                                                            Galileo Galilei 

 

 




CONTENIDO


PRESENTACION

PARTE I   CRECIMIENTO RACIONAL
Introducción
Capitulo 1: Planeación de vida
Capitulo 2: Círculos de comportamiento
Capitulo 3: Salud Racional

PARTE II    CRECIMIENTO EMOCIONAL
Introducción
Capitulo 4: Inteligencia Emocional
Capitulo 5: Salud Emocional

PARTE III   CRECIMIENTO FÍSICO
Introducción
Capitulo 6: Alimentación
Capitulo 7: Ejercicio Físico

PARTE IV   CONCLUSIONES
Introducción
Capitulo 8 Éxito
Capitulo 9 Felicidad

BIBLIOGRAFIA 






PRESENTACION


                                        “Toda larga jornada comienza con un solo paso.”
                                                                                           Proverbio chino.




Amable lector(a), iniciemos ésta jornada compartiendo las ideas que nos permitirán avanzar por la senda de nuestra superación.

En primer término, consideramos al ser humano integrado por tres componentes: una parte física, una racional y otra emocional. La trilogía emocional, racional y física se entrelaza íntimamente para formar al ser humano. Cada una de éstas dimensiones se relaciona mutuamente con las otras dos y con los demás seres que constituyen su Comunidad, de tal manera que cualquier cambio en una de ellas afectará a las otras dos y a su entorno.

El componente racional tiene que ver con pensamientos y la parte emocional con sentimientos. Estos dos elementos conforman nuestro ser interior y nos referimos a ellos como alma, mente o espíritu.

El cerebro es la parte del cuerpo humano en donde interactúan los pensamientos y sentimientos. De ahí se transmite al resto del organismo los efectos de ésta relación. Los científicos han descubierto que los sentimientos se originan en el hemisferio derecho del cerebro, mientras que la actividad racional está concentrada en el hemisferio izquierdo.

La zona central del cerebro está conformada por una inmensa cantidad de conectores que unen los dos hemisferios cerebrales. Ha sido comprobado científicamente que las decisiones se toman en la parte frontal-central del cerebro y cuando la persona está escogiendo una opción se activan las radiaciones provenientes de los dos hemisferios hacia ésta parte del cerebro, en una especie de bombardeo neurológico.

Esta interconectividad hace posible la mutua influencia entre los dos hemisferios cerebrales y entre la mente y el cuerpo físico para conformar el más complejo y perfecto sistema: el ser humano.

Desde la antigüedad se ha reconocido la conexión existente entre la forma como pensamos, sentimos y funcionamos físicamente. El viejo aforismo según el cual: “Mente sana en cuerpo sano” nos recuerda el impacto que tiene la mente sobre el cuerpo y viceversa.

En nuestros tiempos, la relación entre mente y cuerpo ha sido comprobada por múltiples investigaciones tanto de la Biología como de la Siquiatría. Se ha encontrado por ejemplo, que la interacción pensamiento-sentimiento activa la producción de hormonas, las cuales afectan todas las células que integran el cuerpo humano.

Teniendo en cuenta la espectacular complejidad de la interdependencia de las tres dimensiones del ser humano, se puede intentar sintetizarla diciendo que para cada pensamiento existe un sentimiento y una reacción fisiológica. Lo anterior significa que la forma en que pensamos afecta nuestros sentimientos y viceversa, lo que sentimos afecta nuestros pensamientos y a su vez cada una de estas funciones de la mente está conectada con nuestra dimensión física. En definitiva, nuestro desempeño como seres humanos será el resultado de la interacción de nuestras tres dimensiones: física, racional y emocional.

Ciertamente heredamos fortalezas y debilidades pero también es verdadero que tenemos la capacidad para modificar lo transmitido. Podemos fortalecer o debilitar nuestras tendencias genéticas con los hábitos de vida que escojamos.

Estudios científicos han demostrado que el ser humano está expuesto a influencias del entorno aún antes de nacer, las cuales moldean su personalidad. Desde el inicio del desarrollo fetal y a lo largo de nuestra existencia recibimos el efecto de factores externos que modifican nuestro cuerpo y mente. En muchos casos recibiremos amor y aceptación, en otras circunstancias estaremos sometidos a diferentes maltratos, los cuales producirán múltiples efectos físicos, emocionales y racionales que en definitiva condicionan nuestro comportamiento. La buena noticia es que estos daños pueden ser controlados pues estamos capacitados para decidir la forma en que reaccionamos a las condiciones de nuestro entorno. 

Indiscutiblemente las predisposiciones genéticas y las condiciones de nuestro medio ambiente pueden afectar nuestros sueños, pero somos nosotros quienes tenemos la última palabra. La mejora de nuestra personalidad y desempeño es responsabilidad de nosotros mismos y nadie más. Churchill lo dijo de ésta manera: “Tu creas tu propio universo durante el camino.”

Los científicos han encontrado que el genoma humano es idéntico en un 99.5%, Por lo pronto, esto nos hace pensar que los seres humanos somos biológicamente equivalentes. Pero entonces que es lo que nos distingue los unos de los otros?. Por que pensamos y sentimos en formas diferentes?. Por que nos comportamos de manera tan distinta?. Si no son nuestros genes los responsables de nuestra identidad, entonces la respuesta es nuestra alma. Lo que nos hace distintos, la gran diferencia está por dentro. Somos lo que somos por lo que pensamos y sentimos. No por el azar.

La tendencia natural del ser humano es a evitar el dolor, la tristeza, la angustia y demás estados similares, mientras busca incrementar su alegría, satisfacción, placer y felicidad. Con cada paso intenta alejarse del valle de lágrimas y aproximarse al paraíso. Se hace difícil esta travesía por la variedad de opciones disponibles.

El ser humano es considerado como poseedor de disposiciones naturales (talentos) que le posibilitan realizar algunas actividades de manera sobresaliente. Para desarrollar sus talentos, el individuo requiere ejercitarlos y complementarlos.

Dependiendo de la ocupación que escoja para utilizar sus talentos, las personas necesitan adquirir las competencias y actitudes que fortalezcan estas cualidades congénitas.

Este libro presenta elementos básicos para que los lectores identifiquen sus talentos, seleccionen su actividad preferida, adquieran las competencias y actitudes correspondientes, y le asignen un propósito que les permita llevar una vida auténticamente exitosa y feliz.

Somos seres originales dotados de diferentes talentos que multiplicamos cumpliendo nuestra misión particular, rodeados de otros seres con aportes igualmente valiosos para la armonía del universo, y con los cuales mantenemos relaciones mutuamente influyentes.
 
También aceptamos que somos seres en permanente cambio. Solo quedamos estáticos cuando dejamos de existir. Esta continua transformación será para mejorar o empeorar según sean las opciones que escojamos. Esto implica entre otras cosas, que nunca es tarde para iniciar ningún proceso de cambio para progresar. Mientras queda algo de trayecto por recorrer tendremos el reto de avanzar.

Lo expuesto hasta ahora no es ningún secreto, pero si es necesario que lo mantengamos presente pues le dará sentido a todo lo que se propone en ésta obra.

Aquí se presenta el crecimiento humano como un proceso continuo que apunta incesantemente hacia el desarrollo equilibrado del potencial requerido para cumplir la misión personal. El éxito y la felicidad se darán como resultado final del proceso.
 
Orientando el proceso de adentro hacia afuera, en la primera parte del libro se trata el mejoramiento racional, haciendo énfasis en la salud racional. En la segunda parte se exponen ideas prácticas para la sanación emocional, y la tercera parte está orientada al mantenimiento físico. Finalmente, la cuarta parte está dedicada a integrar y concluir.

Como todo proceso, el desarrollo humano está conformado por actividades relacionadas entre sí. Solo si éstas acciones se ponen en marcha se verán los resultados. Por ésta razón, los lectores de éste libro le encontrarán sentido en la medida en que experimentan las propuestas presentadas.

Con un enfoque integral y de manera comprensible, aquí se presentan los fundamentos de Fé y Ciencia aplicables al mejoramiento de cada uno de las dimensiones del ser humano. En éste empeño, la Fé y la Ciencia son consideradas no solo compatibles sino complementarias en la búsqueda de la verdad. Mientras la Ciencia es el resultado del funcionamiento de la dimensión racional, la Fé se da en el campo emocional. Mientras la Ciencia exige la recolección y análisis de información, la Fé requiere la experimentación de los sentimientos. La Ciencia es cuestión de observar, la Fé es asunto de sentir. El ser humano está dotado para utilizar tanto la Fé como la Ciencia en búsqueda de su plena realización.

Las citas bibliográficas y menciones personales presentadas a lo largo de éste trabajo le recuerdan al lector que los fundamentos del desarrollo humano provienen de diferentes fuentes y han sido conocidos y practicados desde tiempos inmemoriales.

Evitando las generalizaciones y con la intención de ofrecer elementos para una solución polifacética y personalizada a los problemas que dificultan la plena realización del ser humano, aquí se presenta una serie de ejercicios prácticos para facilitar la aplicación de los conocimientos adquiridos, con la esperanza de que el lector avance por sí mismo apoyado en su propia experiencia y creatividad.

Este libro es el resultado de treinta y cinco años de estudios, investigaciones y desempeño profesional en cargos tales como Director de Desarrollo Humano, Consultor de empresas, Decano y Profesor universitario, que me dan la seguridad para afirmar que lo propuesto aquí sí funciona. 
 
 
 
   

 
 

PARTE I  
CRECIMIENTO RACIONAL




“Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo:
Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos
Y el servidor de todos.”
                                    Marcos, 9:35 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

INTRODUCCION

El componente racional es responsable por las siguientes funciones intelectuales: 1) Aprendizaje; 2) Razonamiento; 3) Planeación; 4) Toma de decisiones; 5) Expresión; 6) Memoria; 7) Concentración y 8) Análisis.

El desarrollo de la dimensión racional permite al ser humano adquirir consciencia del entorno, de los demás y de sí mismo, lo cual implica la identificación de las causas y consecuencias de sus actos. Igualmente, el desempeño racional le posibilita obtener y procesar la información necesaria para planear su vida, tomar decisiones para superar las dificultades, y adquirir las actitudes que activen su proceso de crecimiento integral.

Haciendo a un lado las disquisiciones filosóficas sobre el tema, podemos estar de acuerdo en que lo racional está relacionado con un motivo o un propósito. Es decir, los individuos actúan racionalmente cuando buscan de manera eficiente sus metas. Sin un propósito superior el individuo actuara erráticamente, inconsciente de sí mismo y de su entorno, llegando a los límites del narcisismo. Esto puede explicar la duda existente entre algunos científicos (1) sobre la naturaleza racional del Hombre.

Múltiples trabajos investigativos han sido realizados con la intención de optimizar las capacidades de aprendizaje, concentración, memoria, solución de problemas y en general para el mejoramiento de la dimensión racional del ser humano. Afortunadamente cada día encontramos literatura que nos da cuenta de nuevos hallazgos sobre el avance científico en búsqueda del desarrollo de la racionalidad.

La educación tradicional está orientada predominantemente a fortalecer las facultades racionales del individuo. En adición a lo anterior, la responsabilidad fundamental asignada por las sociedades civilizadas a la familia es la formación de valores, principios y carácter de la persona, lo cual es otra función racional. Lo anterior nos permite afirmar que la racionalidad es la más atendida de los tres componentes del ser humano.

La propuesta de mejoramiento del desempeño racional presentada en este libro comienza con el diseño de un Plan de Vida que será un mapa de ruta orientado por la misión, valores, fortalezas, debilidades y metas. De esto trata el primer capítulo.
 
En el segundo capítulo se presenta el concepto de círculo de comportamiento como una herramienta para el manejo de los cambios requeridos para maximizar las fortalezas y minimizar las debilidades.

En el tercer capítulo revisaremos la salud racional como parte del bienestar mental. Aquí se ofrecen técnicas para la reducción del estrés y fortalecimiento del pensamiento positivo como auxiliares del desarrollo de las facultades racionales.
 
Con la práctica de los recursos educativos que se expondrán en ésta primera parte del libro, el lector incrementará el conocimiento de sí mismo, su autoestima y confiabilidad. Le dará mayor sentido a su vida y mejorara su optimismo y visión a largo plazo. Fortalecerá su estabilidad emocional y estará en condiciones de manejar los cambios requeridos para mantener el control de su vida. En definitiva, tendrá suficiente motivación y confianza en sí mismo para superar creativamente los retos que se le presenten, especialmente aquellos relacionados con su crecimiento integral.




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Capitulo 1
PLANEACION DE VIDA 

 

“Por qué me tiene que suceder esto a mi?”, exclamó Julia desde la puerta del salón que compartíamos varios profesores. Nos explicó que le habían notificado la terminación del contrato de trabajo con la Universidad y tendría que devolverse a la capital a buscar empleo inmediatamente pues tenía varias obligaciones económicas apremiantes.

En la primera reunión que organizamos para buscar formas de solidaridad con Julia, ella nos contó que estaba muy decepcionada pues toda su vida había estado huyéndole a la pobreza y ahora la amenazaba, junto a sus dos hijos. Con lágrimas en los ojos recordó que sus padres la convencieron de mantenerse en la escuela asegurándole que era la forma de evitar que cuando creciera tuviera que sufrir todas las necesidades que, para la época, ella estaba soportando con su familia. Nos confió que ese miedo le influyó en las decisiones importantes que ha tomado, como la escogencia de su carrera universitaria.

Después de graduarse se casó con un compañero de estudios que le ofrecía más seguridad económica que emocional. A los pocos años se convenció que su esposo no cumplía sus expectativas y entonces decidió divorciarse e irse al exterior a realizar estudios de especialización.

Nos confesó que al concluir su posgrado se incorporó a la Universidad por considerar que le ofrecía mayor estabilidad laboral pero ahora se encontraba frente a otra frustración.

Recientemente encontré a Julia dirigiendo uno de sus centros de atención de niños con dificultades de aprendizaje. No hubiera necesitado decírmelo, pero me advirtió que era muy feliz pues había reinventado su vida hasta encontrar finalmente una actividad que la apasionaba desde siempre.

Mientras nos tomamos un café, me contó que estaba enamorada, construyendo una relación brillante y deliciosa, según sus palabras. Planeaba casarse con el hombre que había conocido en un seminario-taller sobre creación de empresas, tan pronto terminaran los proyectos en que cada uno se había comprometido desde hace algún tiempo.

Al despedirnos le conté que estaba escribiendo un libro sobre mejoramiento personal y que pensaba mencionar su caso. Me dijo emocionada: “Espero que no lo haga para comer, en cambio coma para escribirlo”. Su risa estruendosa aun resuena agradablemente en mis oídos a pesar de haberse burlado de mi contextura física.


PLAN DE VIDA

Para iniciar el tema de éste capítulo es conveniente dejar claro que el Plan de Vida es el conjunto compuesto por:

A. Misión,
B. Valores y
C. Metas.

El Plan de Vida será una herramienta eficaz para el crecimiento integral cuando todos sus elementos estén bien identificados y articulados entre sí. Encontramos a diario personas que dilapidan sus oportunidades por falta de una visión clara de su misión. También existen las personas con su misión definida pero que por falta de valores se desvían de ella, y en fin multitud de ejemplos que nos demuestran la necesidad de tener un Plan de Vida coherente para realizarnos plenamente como seres humanos.

Sin un Plan de Vida estaremos a la deriva, expuestos a la manipulación e imposición de los planes ajenos. Perderemos el control de nuestro destino y estaremos condicionados por las circunstancias. Andaremos por caminos extraños y hasta en contravía de nuestra felicidad. Sin una carta de navegación estaremos a merced de los vientos. Por el contrario, el Plan de Vida nos dará autonomía. Entonces seremos mas dependientes de nosotros mismos e independientes de los demás, protegiéndonos así de las fuerzas que pretenden desviarnos del camino.

Mientras encontramos el significado de nuestra vida, correremos los peligros de las frustraciones y derrotas, como le ocurrió a Julia, (el personaje del caso mencionado anteriormente), durante gran parte de su vida hasta cuando identificó su misión, valores y metas que definieran su trayectoria vital.

Planeamos para aprovechar al máximo cada oportunidad de crecimiento que ofrecen las condiciones económicas, sociales y educativas que nos rodean.
 
La primera fase de la planeación personal comprende el reconocimiento de nuestra misión junto con el marco de valores que nos integra armónicamente con la Comunidad. Después identificaremos las características que dificultan el cumplimiento de nuestra misión, las cuales sirven de fundamento, junto con los talentos, para la fijación de las metas personales.


A. Misión

Estamos de acuerdo en que cada uno de nosotros somos seres únicos. Es la búsqueda permanente de ésta individualidad la que impulsa al ser humano a descubrir su misión, que es la actividad que le permite multiplicar sus talentos con un propósito que traspasa sus intereses personales. Es la justificación de su presencia en éste mundo.

Cuando el ser humano encuentra la ocupación que le ofrece la oportunidad de utilizar sus talentos en el servicio a los demás, la ejercerá de manera espontánea y placentera. Por el contrario, el vacio que deja la ausencia de la mision  personal tiende a llenarse con adicciones y aventuras peligrosas.

Entendida de ésta manera, la misión tiene tres componentes:

1. Los talentos del individuo.
2. La ocupación escogida para multiplicar sus talentos.
3. El propósito superior con que ejerce la ocupación escogida.

Veamos por separado cada uno de estos elementos de la misión personal.

1. Talentos humanos.
 
El ser humano es poseedor de una o mas disposiciones congénitas (talentos) que le posibilitan realizar algunas actividades de manera sobresaliente.

Aquí nos referimos al talento como una habilidad natural para realizar bien alguna actividad. Constituye una aptitud hereditaria para desempeñar algunas funciónes de manera sobresaliente. 

 Los talentos constituyen características estables del individuo que permanecen latentes durante su vida. Son parte fundamental de la auténtica personalidad del ser humano y determinan en gran proporción su singularidad.

Estos son ejemplos de aptitudes personales. Algunas de ellas aparecen como una dotación natural en diferentes individuos.
 
1. Adaptabilidad
2. Amabilidad
3. Análisis de información numérica
4. Capacidad de aprendizaje
5. Capacidad recuperación de la adversidad
6. Comunicación
7. Concentración
8. Coraje
9. Creatividad
10. Curiosidad
11. Destreza Física
12. Empatía
13. Emprendimiento
14. Generación de ideas
15. Habilidad artística
16. Iniciativa
17. Inteligencia Emocional
18. Intuición
19. Liderazgo
20. Manejo de cifras
21. Observación de detalles
22. Optimismo
23. Organización de información
24. Paciencia
25. Pensamiento tridimensional
26. Percepción
27. Perseverancia
28. Relaciones interpersonales
29. Sentido del humor
30. Tenacidad
31. Visión a largo plazo

El máximo potencial de los talentos se logra mediante su complementación y ejercicio. Los talentos se fortalecen con la práctica y se debilitan con la inacción. La complementación se logra mediante la educación. Con los talentos fortalecidos por el ejercicio y complementación se realizan actividades extraordinarias. Por eso se puede afirmar que el ser humano alcanza la excelencia mediante la utilización y complementación de sus talentos.

A diferencia de los talentos, las competencias son el resultado de la educación del individuo y pueden ser definidas como: la habilidad para utilizar los conocimientos en el ejercicio de una profesión u oficio de acuerdo con los estándares de desempeño satisfactorio propios de cada área ocupacional.

Los talentos son cuestión de genética mientras que  las competencias son cuestion de aprendizaje.
   
Es importante distinguir los talentos de las competencias adquiridas por el ser humano como resultado de sus estudios y experiencias. Cuando éstas cualidades realzan los talentos del individuo nos referimos a ellas como las competencias complementarias.

Algunas de las competencias son adquiridas por razones equivocadas y pueden ser antagónicas a los talentos del individuo, lo cual constituye un obstáculo para alcanzar su máximo potencial de éxito y felicidad. Cuando las competencias adquiridas no son afines con los talentos del individuo, le pueden generar confusión e inestabilidad emocional, a tal punto de impedirle su plena realización personal.

Por ejemplo: si la persona que posee el talento musical decide, por razones aleatorias, hacerse ingeniero mecánico corre el riesgo de perder autenticidad en un proceso de alienación que generalmente se inicia en el hogar y concluye en la universidad.

Cuando una persona tiene la oportunidad de cultivar su talento y adquirir las competencias complementarias, ésta característica se fortalecerá. Las competencias complementarias refuerzan los talentos, no los substituyen.

Para redondear éste punto veamos un par de ejemplos:

A.- Una persona tiene el talento de la creatividad representado por la capacidad de generar ideas originales. Para multiplicar éste talento necesitará adquirir algunas competencias que le permitan convertir sus ideas en soluciones novedosas para problemas reales. Requerirá adquirir la capacidad para presentar sus propuestas de manera que puedan ser atractivas para los inversionistas interesados en desarrollar una industria que produzca utilidades para ellos y para el autor de la idea. En caso de preferir establecer su propio negocio necesitará adquirir competencias tales como planeación, financiación, organización, dirección y control de las actividades conducentes a convertir sus ideas en realidades.

B.- Otro individuo tiene el talento del canto. Para potenciar su inclinación natural ésta persona necesita aprender a tocar un instrumento musical, componer canciones, bailar, etc.

Ciertamente nos apasionamos ejerciendo nuestros talentos, pero también es verdad que necesitamos adquirir otras competencias que nos permitan el pleno uso de nuestro potencial. La pasión sin capacitación es equivalente a capacitación sin pasión y las dos combinaciones son igualmente indeseables.

Existen personas con talentos sin potenciar y personas con competencias sin talentos que las respalden.

Todos los seres humanos estamos dotados de talentos, aunque algunas personas tengamos dificultad para reconocerlos. Cuando admitimos la existencia de los talentos en todas las personas nos preocupamos por los propios.

Los talentos pertenecen al individuo desde su origen y se manifiestan a muy temprana edad. Su reconocimiento es esencial para la planeación de la vida personal.

En algunos casos estas tendencias naturales son notoriamente reconocidas por el individuo, especialmente cuando se trata de talentos físicos y artísticos. Su identificación se facilita cuando el individuo encuentra en su entorno circunstancias favorables para incrementar la consciencia y conocimiento de sí mismo.

Cuando las condiciones son favorables el niño(a) sigue espontáneamente sus talentos y busca realizar las actividades que le permiten multiplicarlos.

Los talentos son recursos poderosos que necesitamos utilizar de la mejor forma posible, pero debemos identificarlos primero. Cuando ignoramos nuestras auténticas fortalezas estamos propensos a tener serias dificultades de orientación y adaptación en nuestra vida. Vivir sin descifrar estos dones naturales es un despilfarro del potencial personal.

Todo fuera mejor si desde muy temprana edad las personas recibieran ayuda para percibir sus talentos, antes de que sean ocultados por la contaminación emocional y racional. Por esto es fundamental que la fase inicial de la educación que reciba el ser humano durante sus primeros cinco años de edad sea enfocada a reforzar su individualidad comenzando por la identificación de sus talentos.

El reconocimiento temprano de los talentos le otorga sentido de dirección al individuo para enfocar las opciones de educación conducentes a la adquisición de las competencias que realcen sus fortalezas innatas.

Sin distinciones, los seres humanos tenemos derecho a vivir a la medida de nuestros legítimos talentos. Es decir, debemos tener la oportunidad de llevar una vida productiva y feliz. Algunas personas adquieren la ventaja competitiva de haber identificado sus talentos con la ayuda recibida en el hogar y la escuela. Estos individuos tienen la posibilidad de escoger las mejores opciones en términos de educación para adquirir las competencias complementarias que les permiten desarrollar su máximo potencial de éxito y felicidad.

En el otro extremo están las personas que no han reconocido sus talentos o que habiéndolos identificado tomaron decisiones de estudio y trabajo sin consideración de los mismos. A manera de ilustración consideremos el caso hipotético de una persona que demuestra talento artístico desde muy temprana edad y en lugar de respetar ésta inclinación natural, la mencionada persona es inducida a estudiar odontología porque su tío que ejerce dicha profesión tiene tres carros y dos casas. Probablemente ésta persona enfrentará serias dificultades para ingresar al grupo de su Comunidad que manifiesta disfrutar una vida altamente satisfactoria.

En muchas circunstancias desde el hogar pasando por la escuela y el trabajo el individuo se ve obstaculizado para reconocer y valorar sus propios talentos.

Por diferentes razones equivocadas el individuo es incitado a escoger las actividades que realizara en su vida como carrera o trabajo, sin tener claridad sobre sus fortalezas naturales, corriendo el riesgo de malgastar recursos en largos y costosos estudios y entrenamientos. De ahí la importancia de identificar primero los talentos para después si escoger la actividad a la que le vamos a dedicar nuestra vida.

Múltiples factores atentan contra la identificación de los talentos que definen nuestra personalidad. La consciencia alterada por odios, miedos, criterios equivocados y demás conflictos mentales, es incapaz de percibir los talentos que hay dentro de si mismo.

Identificando sus talentos el individuo está en las mejores condiciones para escoger la actividad que le permita utilizarlos y que le atraerá especialmente. Ojala sea la ocupación mediante la cual obtenga los recursos para atender las necesidades propias y de su familia.

El ser humano tiende a ejercer sus talentos de manera espontánea y el desempeño del trabajo que le permite utilizarlos le produce alta satisfacción.

Cuando usamos éstas facultades congénitas disfrutamos lo que hacemos. Aristóteles advertía que: “así como el pez es feliz nadando y las aves volando, nosotros seremos felices utilizando nuestros talentos”. De lo contrario corremos el riesgo de malgastar las fortalezas distintivas y únicas con que estamos dotados para alcanzar nuestra misión personal.

Conscientes del impacto que tienen sobre su funcionamiento, las organizaciones realizan cada día mayor esfuerzo por identificar y desarrollar los talentos de sus integrantes.

A las instituciones educativas les corresponde ayudar a los estudiantes a identificar sus auténticos talentos, además de diseñar las actividades académicas que les permitan desarrollar estas aptitudes naturales y adquirir las competencias complementarias para ejercer una determinada profesión u oficio.

Las personas que seleccionan su carrera profesional considerando sus talentos tienen mayores posibilidades de éxito. Los índices de deserción tanto estudiantil como profesional indican el grado de orientación de los estudiantes alrededor de sus habilidades naturales. Cuando mas del 50% de los egresados de una institución educativa no ejercen su profesión a partir de los 5 años de haberse graduado, dicha institución necesita hacer mayores esfuerzos para ayudar a sus estudiantes a conciliar sus talentos con las competencias requeridas para ejercer la profesión escogida.

Las demás organizaciones requieren identificar, seleccionar, desarrollar y retener los talentos requeridos para su buen funcionamiento, mediante la implementación del sistema de Gestión del Talento Humano (2). A las empresas les interesa que sus colaboradores tengan la combinación correcta de talentos y competencias para realizar sus trabajos de manera satisfactoria. 

Se puede esperar que el ser humano consciente de sus talentos tenga alta autoestima y autenticidad. Por el contrario, sin valorar los talentos es difícil mantener un ego saludable. Se ha comprobado que las personas que han identificado sus talentos y los ejercitan en tareas afines tienen mayor posibilidad de adaptación laboral.

Además, las organizaciones necesitan inventariar los talentos legítimos de sus trabajadores para diseñar y ejecutar los planes estratégicos.
 
Recientes investigaciones han demostrado que la principal causa de insatisfacción de la gente en su trabajo es la poca exigencia de los talentos que poseen.

Por las razones anteriores las organizaciones están utilizando diferentes métodos para identificar los talentos de sus colaboradores y ubicarlos en posiciones que requieran su plena utilización. De esta manera esperan tener gente satisfecha haciendo lo que mejor pueden hacer.

El diseño ocupacional, el análisis de los antecedentes personales, pasatiempos y actividades extra-laborales junto con las pruebas de medición de talentos, son algunos de los métodos utilizados por las empresas para maximizar su productividad laboral. El Instituto de Ingeniería Humana de la Johnson Research Foundation ha diseñado una batería de pruebas para evaluar alrededor de 20 talentos humanos.

En conclusión, para multiplicar sus talentos el individuo requiere identificarlos, complementarlos y ejercitarlos. En la medida en que la persona escoge las mejores opciones en términos de ocupación, competencias, actitudes y propósito de su desempeño, estará en condiciones de alcanzar niveles sostenibles de éxito y felicidad.

A continuación se presentan dos ejercicios que ayudan a identificar las fortalezas innatas que distinguen nuestra personalidad. Es el punto de partida de la jornada hacia sí mismo que nos llevará al descubrimiento de nuestra auténtica identidad. Esto es lo que se hace:

1  Ubíquese en un lugar tranquilo.

2  Respire tan lenta y profundamente como le sea posible, hasta sentirse cómodo.
   
3  Recuerde las actividades que ha realizado durante los dos últimos años con esfuerzo, concentración y alta satisfacción. Son momentos en que ha permanecido absorto ejecutando algo útil. (Distinto a las actividades realizadas para descansar).
   
4  Elabore una lista de las habilidades ejercitadas en la realización de cada una de las actividades identificadas anterriormente..
   
5  Clasifique las destrezas contenidas en la lista anterior, colocando en el primer lugar a la cualidad que aparezca con mayor frecuencia y el último lugar a la fortaleza con menos menciones.

   
El siguiente ejercicio consiste en identificar las capacidades que utilizamos para enfrentar las situaciones difíciles, en las cuales se prueban los legítimos talentos. Este es el procedimiento a seguir:

1  Ubíquese en un lugar tranquilo.
   
2  Observe cada detalle a su alrededor mientras respira tan lenta y profundamente como le sea posible, durante tres minutos.

3  Reconstruya mentalmente las dificultades más importantes que usted ha superado en la vida. Serán fracasos, pérdidas y demás situaciones difíciles que usted ha vencido.
   
4  Describa todos los detalles de la forma como solucionó cada uno de estos episodios.
   
5  Identifique las habilidades que utilizó en cada una de las anteriores situaciones e intégrelas a la clasificación realizada en el ejercicio anterior.

   
N.B. Para concluir, analice cuidadosamente la lista conformada como resultado de los dos ejercicios anteriores, y distinga las fortalezas congénitas (talentos) de las que han sido adquiridas por razones de estudio y experiencia.
   
Ciertamente los triunfos y derrotas dejan muchas enseñanzas. Quizás la mas importante es el conocimiento de las mejores cualidades y las peores deficiencias. El análisis de los comportamientos realizados para alcanzar tanto los logros como los fracasos ayudará a identificar los legítimos talentos del ser humano.

La distinción de las actividades que realizamos con pasión de aquellas que ejecutamos por obligación nos ayuda a identificar nuestros talentos. Si la actividad que estamos realizando nos apasiona, entonces algunos de nuestros talentos están siendo ejercitados para realizarla. La diferencia la marca la utilización de las auténticas fortalezas innatas.
       
Otra forma de identificar nuestros talentos es examinando aquellas cualidades que más apreciamos en los demás. Los científicos de la conducta humana han encontrado que las personas tenemos la tendencia a valorar en los demás un rasgo que está en nosotros mismos; algo así como si tomamos las personas que admiramos como un espejo que refleja algunas de nuestras características. Ensaye comprobar esto haciendo una lista de las cinco personas que le sirven como modelos por su vida ejemplar. Busque la cualidad que usted considera más destacada en cada una de ellas. Revise cuales de estos talentos hacen parte de su propio inventario de personalidad.
   
En éste empeño también es útil examinar los sueños persistentes, pues nos pueden conducir a identificar nuestros auténticos talentos. Si frecuentemente soñamos con alguna actividad especial con seguridad que algunos de nuestros talentos estará involucrado en su ejecución. Es cuestión de investigar cuales son las habilidades necesarias para convertir dichos sueños en realidades y distinguir las innatas de las adquiridas.
   
De igual manera, las preferencias de aprendizaje y los pasatiempos favoritos nos sirven de indicadores de nuestras disposiciones innatas.

La satisfacción y éxito con que desempeñamos la ocupación actual nos ayuda a identificar nuestros talentos. Si estamos realizando un trabajo excelente con el cual nos sentimos satisfechos, existen altas posibilidades de que nuestros talentos están dentro de las habilidades requeridas para desempeñar exitosamente el cargo ocupado. Por el contrario, si experimentamos frustración con la ocupación ejercida, probablemente tengamos nuestros talentos subutilizados. Es cuestión de analizar detenidamente la situación correspondiente.

Reconociendo nuestros talentos y utilizando ésta información para planear nuestra vida, daremos otro paso de la travesía hacia nuestro Crecimiento Integral.

Pero antes de seguir adelante, voy a advertir de la manera más clara posible lo siguiente: Si usted amable lector(a) intenta continuar leyendo éste libro sin hacer alguno de los ejercicios y actividades aquí propuestos, le puede resultar una labor infructuosa. Lo expuesto aquí tendrá pleno sentido en la medida en que el lector lo comprueba con su propia vivencia. Si lo que se busca es mejorar la calidad de vida, la simple lectura pasiva de éste libro es insuficiente. Se requiere pasar a la acción experimentando los cambios necesarios para marcar la diferencia a su favor.

Para retomar el tema es importante entender que somos un conjunto de talentos que podemos cultivar en diferentes actividades. 
 
 2. Ocupación preferida.

Hemos identificado nuestros talentos. Ahora la pregunta a resolver es: Que vamos a hacer con nuestras capacidades naturales?.

En la búsqueda de nuestra ocupación preferida es preciso comenzar por identificar nuestros talentos para después decidir lo que queremos hacer con ellos. Con alguna frecuencia decidimos lo que haremos en la vida sin tener una idea de quienes somos, cometiendo una equivocación equivalente a escoger el camino sin tener suficiente visibilidad del destino. Los talentos son las principales guías que tenemos para escoger la profesión u oficio que hace parte de nuestra misión vital.

La ocupación preferida es la función vital que realizamos con la aplicación de nuestros talentos y cuya mayor recompensa es la satisfacción que produce su ejecución. Es la actividad que nos apasiona al permitirnos utilizar nuestros auténticos dones.

Existen múltiples opciones para utilizar nuestros dones congénitos. A diferencia de los talentos, los intereses ocupacionales son el resultado de nuestras vivencias, por lo que cambian durante la vida personal. Es un asunto de preferencias.

Diferentes individuos realizan diferentes actividades con especial agrado y naturalidad. Enseñar, cantar, conducir automotores, pescar, escribir, construir casas, elaborar programas de computador y tocar guitarra son algunas de las múltiples ocupaciones que atraen a los seres humanos.

Sin embargo, si una persona tiene un fuerte interés en una ocupación en particular, se deben considerar las funciones que se adecuan mejor a sus talentos. En otras palabras, es importante investigar cuales talentos serán exigidos en el ejercicio de esta ocupación. Recordemos que ser un cirujano no es la única actividad en el campo de la medicina como tampoco enseñar en un salón de clases es la única forma de transmitir conocimientos. 
 
Desde muy temprana edad los seres humanos tenemos una vaga idea de lo que queremos hacer en la vida, pero a medida en que evoluciona nuestra consciencia tendremos una mejor noción de nuestros talentos e inclinación vocacional.

Entre más temprano en nuestra vida encontremos la ocupación preferida, mayor sentido tendrá nuestro desempeño. Lo más conveniente es que antes de terminar nuestra educación intermedia y previa a la escogencia de la carrera profesional u oficio, tengamos identificada nuestra vocación ocupacional, para que la preparación y entrenamiento requeridos sean realizados con una clara orientación y alta motivación.

Lamentablemente algunas personas escogen su ocupación apresuradamente para tener que hacer correcciones drásticas cuando han recorrido un largo tramo de la vida.

De todas maneras, sin importar la edad debemos hacer lo que sea necesario para encontrar la actividad principal que nos permita ubicarnos en el camino de nuestra realización personal.

Mantengamos presente que la ocupación preferida debe cumplir dos condiciones:

a) ofrecer satisfacción y
b) exigir la utilización de los talentos personales en su ejecución.

Lo siento, pero no clasifican en ésta categoría actividades como ver televisión, comer helados o cualquier otro pasatiempo que disfrutamos sin la exigencia de concentración y esfuerzo.

El conocimiento de sí mismo: de nuestras fortalezas, debilidades, motivaciones, valores, creencias, gustos, disgustos y hasta asuntos ligeros como la comida y color preferidos, facilitará la identificación de nuestra actividad preferida. En éste empeño es útil responder a preguntas tales como:

 Qué intereses especiales tengo?.

 Cuáles son mis temas favoritos?.

 Cuáles son los asuntos que me despiertan mayor curiosidad?.
 
 Qué entretenimientos utilizo en mi tiempo libre?.

   
Cada aspecto de nuestro ser contribuye a nuestro propio conocimiento si lo describimos cándidamente y sin censura. Para esto es conveniente practicar el arte de escucharnos a nosotros mismos.

En éste sentido nos ayudará también la investigación de nuestros ancestros: de dónde vienen?, que hacían?, como lo hacían?, etc.

Incluso los sueños que reiterativamente nos colocan en situaciones agradables pueden ser indicadores de nuestras actividades favoritas.

El siguiente ejercicio nos ayuda a identificar nuestra orientación vocacional a través de aquellas actividades que realizamos con alegría y cuyos resultados nos producen especial orgullo. El objetivo del ejercicio que se presenta a continuación es observar las acciones que repetimos con gusto y exitosamente, sin importar el tiempo que le dedicamos ni las recompensas marginales. Este es el procedimiento a seguir:

1. Ubíquese en un ambiente tranquilo.
   
2. Observe cada detalle a su alrededor mientras respira tan lenta y profundamente como le sea posible durante tres minutos.
   
3. Recuerde cada uno de los honores, distinciones, felicitaciones, premios, diplomas, promociones y cualquier otro reconocimiento alcanzado, comenzando por el más reciente.
   
4. Reconstruya las actividades realizadas para alcanzar cada uno de los triunfos anteriores. Hágalo con la mayor cantidad de detalles, como los sonidos, colores, olores y demás sensaciones experimentadas durante su ejecución.
   
5. Elabore una lista de las actividades identificadas en el punto anterior. A cada una de éstas actividades asígnele un puntaje de 1 a 5, siendo 5 para la actividad que realiza con mayor agrado, y asignele 1 punto para la actividad que le ofrece la menor satisfacción al ejecutarla.

   
Si por alguna razón no ha recibido aún ningún reconocimiento por sus logros, realice el siguiente ejercicio en búsqueda de su ocupación preferida:

1. Ubíquese en un ambiente tranquilo.
   
2. Oiga, mire, huela y sienta cada detalle a su alrededor, mientras respira lenta y profundamente por tres minutos.
   
3. Reconstruya las actividades que realiza con esfuerzo y concentración. Hágalo con la mayor cantidad de detalles, como la frecuencia con que las realiza, los sonidos, colores, olores y demás sensaciones experimentadas durante su ejecución.
   
4. Elabore una lista de las actividades identificadas en el punto anterior. A cada una de estas actividades asígnele un puntaje de 1 a 5, siendo 5 para la actividad que realiza con mayor esfuerzo y concentración, y 1 punto para la actividad que le exige el menor esfuerzo y concentración al ejecutarla.

Si algunas de las actividades del ejercicio anterior aparecen con una evaluación equivalente en términos de concentración y esfuerzo, asígnele el puntaje más alto a la actividad que realiza con mayor satisfacción.

Estos ejercicios podrán tomar varias sesiones, pero bien valen la pena pues cada encuentro con uno mismo es un verdadero “momento de la verdad” que nos permitirá conocernos mejor. En consecuencia, ahora estamos en condiciones de mejorar nuestra autoestima y confianza en sí mismo, pues para estimar y confiar en alguien es necesario conocerlo suficientemente.

Los seres humanos suelen encontrar varias actividades placenteras cuya ejecución les exige la aplicación de sus mejores cualidades con concentración y esfuerzo. Es entre estas actividades que el individuo escogerá para cumplir su misión personal.

Es importante entender que la razón correcta por la cual se escoge la actividad preferida es la posibilidad de aplicar los talentos en su ejecución. La equivocación al tomar esta decisión produce serias dificultades de adaptación laboral. Se ha comprobado que la causa principal de insatisfacción en el trabajo es la subutilización de los talentos en su desempeño.

Si al llegar aquí aun se tiene alguna dificultad para identificar la ocupacion preferida es necesario aclarar la imagen que se tiene de si mismo. Es necesario saber quiénes somos para entonces decidir que queremos hacer. En el resto de éste capítulo se presenta información suficiente para adquirir una idea más precisa de nuestra identidad, y mejorar así la posibilidad de acierto en la escogencia de la actividad preferida.

Con la ayuda de los ejercicios y actividades realizadas hemos identificado nuestros talentos y escogido la actividad que vamos a realizar por el resto de la vida. Nos queda ahora determinar que propósito o justificación le vamos a dar.


3. Propósito Superior

El propósito superior es el aporte transcendental que nos comprometemos realizar con la actividad escogida. Es la dirección hacia la cual dirigimos nuestros mejores esfuerzos.

En el intento por darle sentido a nuestra vida, las preguntas a responder son de éste estilo:

Cuál es el significado de mi vida?
Porqué estoy aquí?
Cuál es la razón para seguir viviendo?.
Cual es la causa a la cual dedicaré mis talentos?

Las respuestas a las anteriores preguntas estarán inspiradas en gran parte por nuestras creencias filosóficas y religiosas. Por ejemplo, para los cristianos las Escrituras dicen que venimos al mundo a servir al prójimo. En éste orden de ideas, el propósito transcendental de nuestra vida será el de contribuir a satisfacer las reales necesidades de nuestros semejantes.

Independientemente de nuestras creencias, todos los seres humanos tenemos la alternativa de colocar nuestros talentos al servicio de los demás o para nuestra gratificación personal.

Tanto la maestra como el camarero, el médico, la aseadora, el investigador o el artista tienen la opción de centrar su actividad principal alrededor de sí mismo o aportar al cubrimiento de las auténticas carencias de los demás.

Las investigaciones científicas realizadas hasta ahora sobre el tema y las evidencias empíricas existentes señalan la opción egoísta como menos generadora de felicidad, comparada con la alternativa que beneficia a la comunidad y a la sociedad en general.

Por ejemplo, un reciente estudio ocupacional realizado entre la población norteamericana encontró que los trabajos que se ejecutan con mayor satisfacción son en su orden, con el porcentaje de individuos que manifestaron estar muy satisfechos con su ocupación, los siguientes:

Sacerdocio              87 %
Bomberos               80 %
Físico-terapistas     78 %
Autores                   74 %
Educadores             70 %

Estos resultados demuestran que las cinco ocupaciones que mayor gratificación ofrecen a los trabajadores norteamericanos tienen una relación clara con el servicio a la gente. Es la condición común en estos trabajos y quizás el factor más decisivo en la satisfacción personal, comparado con los demás beneficios que ofrecen, como la remuneración económica, condiciones ambientales y prestigio social.

Existen en el mundo múltiples casos de personajes con notorios talentos que desafortunadamente utilizan para sus intereses personales con un alto costo de infelicidad y miseria emocional.

Aquí nadie está invitando a competir con la Madre Teresa de Calcuta, Martin Luther King, Mahatma Ghandi, Dalai Lama o con cualquier otro líder de la Humanidad. Más bien la propuesta es a imitar el compromiso y la pasión con que estos personajes cumplieron su misión con un propósito superior a sus ambiciones inmediatas.

No hay ninguna incompatibilidad entre el servicio a los demás y la correspondiente recompensa. Nada hay de reprochable en adquirir la remuneración proporcional a nuestro esfuerzo por atender las necesidades genuinas de los demás. Nada hay de censurable si logramos los recursos para suplir nuestras reales necesidades, es decir aquellas que demanda la realización de nuestra misión. Por el contrario, podemos esperar que el dinero, la fama y demás recompensas lleguen como resultados adicionales a la felicidad que se obtiene mientras contribuimos con nuestro trabajo al cubrimiento de las reales carencias de la gente que está a nuestro alcance.

En el mundo de los negocios, los dirigentes que han comprobado ésta forma de vida a nivel personal la están aplicando en sus empresas con el resultado de mayor prestigio y utilidades a medida que logran orientar la misión de sus organizaciones a la satisfacción de las autenticas necesidades tanto de sus clientes internos (colaboradores) como de sus clientes externos (compradores).

Mas aun, la utilización de los talentos para servir a los demás es el fundamento del emprendimiento. Cuando se hace algo útil y bien habrá personas interesadas en adquirirlo y entonces se tiene el embrión de una empresa.

El ser humano tiene una amplia diversidad de necesidades en cada una de sus tres dimensiones. En el componente físico están los requerimientos de alimentación, vivienda, vestido, salud y en general de sobrevivencia. En el área racional se destacan las demandas de educación e información. En el componente emocional tenemos necesidades de amor, autoestima, respeto, autenticidad, transcendencia espiritual y felicidad.

Esta inmensa y variada gama de necesidades humanas hace posible encontrar nuestro nicho o espacio propio, desde el cual podremos contribuir con nuestra actividad principal a satisfacer las necesidades que tienen las personas a nuestro alrededor.

Puede ser en la familia, en el grupo de amistades, en el equipo de trabajo o en la Comunidad en general en donde podemos encontrar nuestra clientela particular, es decir las personas a las cuales podemos ayudar a cumplir su misión. Lo que debemos hacer entonces es profundizar éste nicho para dejar nuestras huellas que marcarán la diferencia con los demás seres humanos.

Al vivir en una Comunidad cada vez mas interconectada por la tecnología de las comunicaciones, tenemos la oportunidad de ampliar la contribución que realizamos para el cumplimiento de la misión de nuestros semejantes.

Para algunas personas la búsqueda del propósito superior de la vida será más sencilla que para otras.

Las evidencias empíricas demuestran que ciertas vocaciones como la docencia y el sacerdocio vienen asociadas directamente con las personas a servir y con los aportes a realizar, mientras que en otras opciones ocupacionales aparecen más confusamente y tienen difícil conexión con los resultados esperados y con las personas beneficiadas.

Es cuestión de identificar las reales necesidades a las cuales vamos a dedicar nuestros talentos para contribuir a satisfacerlas. En ésta escogencia nos guiarán nuestros valores y nuestra consciencia que nos ayudarán a separar las necesidades reales de las imaginarias o superfluas. El mejor criterio para trazar esta línea divisoria es la aceptación de la noción según la cual todas las criaturas del Universo tienen una misión que cumplir y lo que conduzca a su realización es verdaderamente necesario, lo demás es superfluo. Lo realmente indispensable se refiere a lo requerido para desarrollar nuestra vida de una manera armónica y eficiente, que es lo importante. En contraposición, aquello que simplemente queremos, va más allá de lo indispensable y puede confundirse con lo superfluo y hasta entorpecer el ejercicio de nuestra misión.

Cuando nuestra consciencia se fortalece tenemos la capacidad de desarrollar habilidades como la empatía y la compasión que nos permiten entender las carencias de los demás, al mismo tiempo que nos impulsan a aliviarlas por medio de nuestro diario quehacer. La práctica de estas dos cualidades nos ayudará a sincronizar finamente nuestro propósito superior con la actividad preferida, para tener una misión coherente. Es entonces cuando estamos en las mejores condiciones de identificar nuestra misión que tendrá una fuerte articulación entre nuestros talentos, la actividad que preferimos realizar y el propósito superior que nos comprometemos alcanzar.

Con frecuencia se presenta el caso de individuos que están realizando un servicio a los demás, pero sin ajustarse a su misión particular. Podemos encontrar personas que realizan trabajos muy útiles a la sociedad, tales como maestros, enfermeras y demás, las cuales enfrentan grandes frustraciones por haberse equivocado en la identificación de su autentica vocación. Aquí podemos recordar la primera parte del caso presentado al comienzo de éste capítulo.

A continuación otro caso que nos ayudará a sincronizar nuestra ocupación preferida con el propósito superior para tener una misión coherente. Conocí recientemente a un joven de 29 años que vive con sus padres, quienes están en edad de retiro después de haber criado dos hijos más que viven independientemente. Al concluir sus estudios secundarios y después de tomar los cursos de orientación vocacional, éste personaje decidió dedicarse a pintar. Al comienzo ensayó diferentes géneros y estilos de pintura, para concentrarse finalmente en las caricaturas e historias gráficas.

Aunque de mantenimiento moderado, pues no hace mayores exigencias materiales, sus padres están preocupados porque cada día es más retraído e inestable emocionalmente. Sale de su habitación-estudio muy ocasionalmente y solo comparte esporádicamente con unos pocos amigos. Cuando alguien le propone que ofrezca su trabajo a los periódicos y agencias de publicidad, les responde que él no pinta por negocio sino por placer.

Evidentemente ésta persona encontró la actividad que le gusta realizar pero le falta conectarla con un propósito que trascienda mas allá de su gratificación inmediata. Cuando supere su egoísmo, realizará un trabajo con una remuneración que puede utilizar para satisfacer sus necesidades y entonces ayudar a otras personas que luchan por cumplir la misión que les corresponde. En estas condiciones multiplicará su talento y felicidad, alejándose del grupo de sujetos que irónicamente viven atribulados dedicando sus talentos para su entretenimiento personal.

Todo apunta hacia la conveniencia de dedicarnos a lo que mejor hacemos con el fin de servir a los demás. Al identificar el propósito de la actividad preferida se aclara el sentido de lo que hacemos y adquirimos compromiso con la misión de nuestra vida. Más aun, colocando nuestros talentos al servicio de una causa superior a nuestros intereses personales podremos alcanzar el mayor potencial de éxito y felicidad.

Estaremos entonces en condiciones de ganarnos la vida realizando una tarea que nos apasiona. Podrá existir una mejor forma de vivir? 

A éstas alturas hemos identificado nuestra misión que es la ocupación, profesión u oficio que reúne las siguientes condiciones:

• Exige la utilización de nuestros talentos.
• Nos apasiona a tal punto que absorbe la mayor parte de nuestro tiempo.
• Su ejecución contribuye a la satisfacción de las reales necesidades de otras personas.


Es conveniente entender que nuestra misión beneficia a la Comunidad y tiene una función unificadora de la Humanidad pues nos permite formar parte de una cadena de seres interdependientes que tienen el objetivo común de ayudar a los demás a justificar su existencia. En otras palabras, cada uno de nosotros aportaremos al cumplimiento de la misión de los demás y recibiremos a su vez ayuda para alcanzar nuestra misión. Cada vez que colaboramos a remover un obstáculo del camino hacia la misión de nuestros semejantes, estaremos contribuyendo a la armonía de nuestro entorno, y entre más aportemos más podemos esperar ayuda para cumplir nuestra misión. Es así como funciona la ley de la reciprocidad.

Evidentemente el mundo no funciona de manera totalmente armónica pues muchas personas se mantienen aisladas en su egoísmo, negándose a ayudar a los demás. Pero esto nos debe impulsar a esforzarnos más, no menos, en la ejecución de nuestra misión con el propósito superior de ayudar a otros seres humanos a cumplir la misión que les corresponde a ellos.

El principio de “reacción en cadena” que genera la energía nuclear es también el fundamento de la Energía Humana que se produce al unirse los seres humanos mediante la cadena de misiones. Contribuyamos entonces a la generación de ésta energía que requiere el Universo para funcionar armónicamente.

Cumpliendo nuestra misión establecemos las relaciones sociales que nos permiten satisfacer las necesidades de asociación y pertenencia a la Comunidad que tenemos todos los seres humanos. Seremos entonces conscientes de no estar solos en la búsqueda del éxito y la felicidad.

Con todo lo difícil que nos pueda resultar la búsqueda de nuestra misión en la vida, debemos conservar la idea según la cual todos los seres humanos venimos a éste mundo con un propósito y lo que tenemos que hacer es buscar incesantemente nuestro espacio, sin importar que tanto tiempo y esfuerzo nos pueda tomar ésta tarea.

Cuando estemos desorientados por no encontrarle sentido a la vida deberíamos caminar con una especie de detector de armonía, satisfacción, alegría y felicidad. Cada vez que recibamos un mensaje del aparato nos detendremos a analizar si lo que estamos haciendo es lo que queremos realizar el resto de nuestra existencia, para entonces buscarle un propósito transcendental que justifique nuestro paso por éste mundo. Sin una misión, nuestra vida tendrá un vacío difícil de llenar con dinero, poder, fama, etc.  Se puede llegar a ser rico y famoso pero lo importante es alcanzar altos niveles de felicidad.

Nuestra misión es intransferible. Su escogencia es algo muy propio de cada individuo. Es nuestra responsabilidad personal y nuestro privilegio particular. Podremos inventar disculpas para no seguir nuestra misión. Quizás decidamos culpar a nuestros padres, a las limitaciones económicas, a los maestros y usar cualquier otro escape para alejarnos del camino, pero nuestra misión siempre estará ahí, esperando por nosotros. Nadie podrá cumplir nuestra misión ni tampoco podremos cumplir la misión ajena.

Una razón más para esforzarnos en ésta búsqueda: la misión personal junto con los valores y metas que la sustentan hace parte fundamental de nuestra identidad personal y en consecuencia nos protege de las influencias externas que tratan de desviarnos de nuestro auténtico camino.
Por ningún motivo dejemos sabotear nuestra razón de vivir, nuestra fuerza vital que nos impulsará cada día, aun en los momentos difíciles, y nos permitirá alegrarnos con cada triunfo que nos acerque a ella.

En el mejor de los escenarios, la profesión u oficio con el cual adquirimos el principal ingreso económico nos ofrece la oportunidad de cumplir nuestra misión. De todas maneras, tenemos el reto de ganarnos la vida utilizando nuestros talentos para contribuir al cumplimiento de la misión de las personas que están a nuestro alcance. Es decir, la ocupación laboral, además de ofrecer la oportunidad de ganar el sustento para nosotros y nuestras familias, debe darnos la opción de ser felices contribuyendo al cumplimiento de la misión de otras personas.

Cada día las organizaciones dedican mayores recursos para crear condiciones laborales en las cuales sus trabajadores puedan ejercitar sus talentos con un propósito ampliamente compartido con otras personas.

Las  empresas que realizan esfuerzos especiales por ubicar sus integrantes en posiciones ajustadas a sus talentos, y además les demuestran el aporte que hacen con su tarea al bien particular de sus equipos de trabajo y en general a la Comunidad, han logrado aumentar la motivación, satisfacción y eficiencia de sus colaboradores. En éstas condiciones, las empresas se convierten en los lugares donde las personas pueden tener una vida productiva y feliz.

Es preciso tener en cuenta que la ocupación laboral no siempre ofrece la oportunidad a todas las personas de sentirse satisfechas. Existen en el mundo personas que realizan trabajos que les producen más tristezas que alegrías. Seguramente dichas personas no han logrado hacer coincidir su misión personal con la profesión u oficio que ejercen.

La baja satisfacción en el trabajo que manifiestan la mayoría de los trabajadores de algunas organizaciones es una indicación de la dificultad para encontrar condiciones laborales en las cuales el individuo pueda cumplir su misión personal.

Es conveniente revisar periódicamente el grado de satisfacción que nos ofrece lo que estamos haciendo, para realizar los ajustes tendientes a incrementar nuestra alegría diaria. Si permanecemos realizando una labor tediosa nos acercaremos a la angustia y otros desórdenes emocionales ubicados en el extremo opuesto de la felicidad. Estaremos andando en contravía. Es preciso recordar que tenemos el poder y la responsabilidad de modificar lo indispensable cuando está comprometida nuestra felicidad.

En la mayoría de los casos la insatisfacción en el trabajo se origina por el hecho de tener fuera de uso algún talento sobresaliente. Debemos entonces buscar enriquecer nuestra ocupación con una actividad que exija la utilización de ésta habilidad innata y en consecuencia le agregue felicidad a nuestra vida.

En otras circunstancias la persona puede estar realizando la actividad correcta pero en el lugar equivocado. Las demás condiciones que ofrece la empresa tales como cultura organizacional, estilos de liderazgo y sistema de remuneración son las causantes de su malestar emocional. La solución será buscar otra empresa que le ofrezca la oportunidad de desarrollar y compartir sus talentos en un clima organizacional compatible con sus valores y expectativas.

Desde luego que no se trata de realizar exclusivamente la actividad que nos produce alegría y satisfacción. Es importante entender que existen actividades marginales a nuestra misión, las cuales pueden resultar desagradables pero que debemos realizar porque las circunstancias nos obligan. La sabiduría popular indica que primero debemos hacer lo que tenemos que hacer para luego hacer lo que queremos hacer. Realizar lo que más nos gusta es un privilegio por el cual debemos invertir para obtenerlo. Cada uno de nosotros tenemos unas responsabilidades que debemos cumplir para adquirir el derecho a perseguir nuestros sueños.

Pero también es preciso reconocer que estas actividades marginales a nuestra misión no deberán desviarnos del camino y mucho menos constituirse en una especie de cuota inicial para nuestra futura felicidad. Nadie garantiza la felicidad en el futuro pues ésta solo se puede experimentar en el presente.

De todas maneras, si el trabajo que realizamos nos causa miseria emocional en lugar de pasión y felicidad, estamos en la necesidad de hacer ajustes e incluso cambios drásticos a la actividad laboral escogida.

Mientras logramos encontrar nuestro nicho laboral desde donde podamos cumplir nuestra misión, debemos tratar de apreciar lo bueno que pueda ofrecernos la ocupación actual: la remuneración económica y una oportunidad para aprender y desarrollar las competencias necesarias para alcanzar en el futuro las condiciones que nos permitan cumplir la misión.

Si por alguna razón nos vemos forzados a modificar nuestra carrera laboral, tengamos en cuenta que más que una profesión u oficio lo que tenemos es un conjunto de talentos y competencias que bien pueden ser utilizados para realizar actividades productivas. Cumpliendo nuestra misión superaremos la mediocridad hasta alcanzar la excelencia.

Es interesante tener en cuenta que al identificar un segmento de la población a la cual podemos servir con nuestros talentos tenemos la semilla de una empresa. En el origen de toda organización aparecen unos talentos destinados a ofrecer un producto y/o servicio para cubrir alguna necesidad humana. Los creadores de empresa tienen la capacidad de identificar la comunidad a la cual pueden servir con sus talentos. Los negocios exitosos se gestan en el encuentro de los legítimos talentos con las necesidades reales.

Ciertamente la noción de misión personal proviene de culturas milenarias pero con vigencia en nuestros tiempos. Recientes investigaciones demuestran que las personas que permanecen fieles a un compromiso superior tienen mayores posibilidades de llevar una vida mas sana y prolongada que las personas que se niegan a darle sentido transcendental a su existencia.

En pocas palabras, la misión es la actividad que permite al ser humano utilizar sus talentos con un propósito que supera su egoísmo. Es lo que hace al Hombre un ser único y trascendental.

Hemos dado el primer paso en la dirección correcta al establecer nuestra misión personal, pero es preciso hacer algo mas para alcanzar los niveles de éxito y felicidad que nos merecemos por colocar nuestros talentos al servicio de los demas ejerciendo una actividad que nos apasiona.

La próxima etapa de la elaboración del Plan de Vida consiste en la determinación de los valores que guiarán nuestro camino.


B. VALORES HUMANOS

En términos sencillos los valores o principios son las ideas fundamentales que guían la conducta de los seres humanos. Son opiniones y creencias personales que el individuo escoge, usualmente en su temprana juventud, las cuales evolucionan en el intercambio con el mundo exterior y con algunas modificaciones conserva a través de su vida. Hacen parte de su personalidad.

Algunos de los conceptos fundamentales alrededor de los cuales se generan los valores humanos son: Justicia, Educación, Dignidad Humana, Honestidad, Fidelidad, Libertad, Individualismo, Responsabilidad, Democracia, Igualdad, Verdad y Paz.

Las aptitudes y las actitudes son factores determinantes del comportamiento humano. El éxito del desempeño personal depende tanto de los talentos como de los valores del individuo. Es decir, los talentos y demás habilidades del individuo serán funcionales en la medida en que estén respaldados por una personalidad sana.
 
La escala de principios o sistema de valores es el conjunto de creencias coherentes escogidas por el individuo como fundamento de su comportamiento. Refleja lo que el individuo aprecia en la vida y está dispuesto a defender. Constituye la estructura ética que fortalece el carácter del individuo.

Se requiere que la escala de valores humanos sea consistente, es decir que sus elementos sean compatibles entre si. Por ejemplo existe una contradicción entre apreciar la Dignidad Humana y al mismo tiempo considerar a las personas como recursos para alcanzar objetivos.

Una persona de principios es aquella que adopta una escala de valores como su código de conducta cotidiana. Sus actitudes y decisiones se derivan de su sistema de valores personales. Coloca sus principios por encima de sus deseos y aspiraciones. Se caracteriza por decir lo que piensa y hacer lo que dice.

La persona que se adhiere a su escala de valores toma decisiones consistentes y predecibles. Esto lo hace confiable. Por el contrario, el individuo sin una escala de valores escoge las opciones según las circunstancias, haciéndolo impredecible y poco confiable. Por ésta razón, se acepta ampliamente que un individuo con talentos especiales pero sin valores tiene grandes dificultades para realizarse plenamente e incluso puede convertirse en una amenaza pública.
 
Aunque la persona pueda compartir algunos de sus valores con los valores generales de la sociedad de la cual hace parte, estos no le son impuestos desde afuera. En definitiva, su adhesión es un asunto de elección personal.

A medida que el individuo encuentra conciliación entre sus valores y el conjunto de valores que comparte el resto de integrantes del grupo y la Comunidad de los cuales hace parte, tendremos un ser humano más cómodo con su entorno.

Pero es la aplicación permanente de sus valores lo que le dará al individuo confiabilidad y conciliación con sí mismo. Nuestro carácter será determinado por la disposición a ser consecuentes con nuestras ideas básicas. Nuestra personalidad se fortalece con la virtud de alinear nuestras creencias con nuestras acciones. De practicar lo que predicamos. Esta coherencia entre valores y comportamiento es una condición fundamental para mantener nuestra salud mental. Por el contrario, la hipocresía es uno de los defectos más debilitantes de la personalidad.

Los valores son transmisibles también por la vía del ejemplo. Por ésta razón los educadores y padres de familia necesitan ser muy cuidadosos con su conducta, la cual debe ser coherente con los valores que tratan de formar en sus hijos y alumnos.

A la hora de seleccionar y promocionar sus integrantes, las instituciones hacen cada vez mayores esfuerzos para identificar a las personas que comparten en mayor proporción su conjunto de valores o aportan nuevos principios que enriquecen su cultura organizacional. Esto le ofrece mayores oportunidades de cumplir la misión personal a los individuos que ajustan su comportamiento cotidiano a una escala de valores.

La confiabilidad que se adquiere con la adopción de la escala de valores personales es una de las cualidades más valiosas de los dirigentes exitosos, pues la gente tiende a seguir con mayor lealtad a los líderes que les inspiran confianza. Algunos especialistas del tema consideran que el liderazgo es cuestión de principios.

Estimado lector(a), mi invitación ahora es a exponer en blanco y negro su posición frente a los principios que inspiran su comportamiento. En un trabajo muy personal es preciso aquí elaborar su propio listado de creencias, opiniones e ideas fundamentales, empezando por las que valora más. Será la escala de valores que iluminara el sendero escogido.

Para concluir el Plan de Vida debemos abordar la elaboración de su tercer componente: las metas personales.

 
C. METAS PERSONALES

El inventario que hemos realizado de nuestros talentos quedaría incompleto si olvidamos el otro lado de la ecuación: los factores que frenan nuestro desarrollo; es decir, nuestras carencias. Haríamos lo del necio que cuenta sus haberes sin restarle lo que debe.

Ciertamente tenemos talentos y otras competencias pero es preciso reconocer que arrastramos debilidades. Es indispensable entonces considerar tanto los componentes que promueven como los que obstaculizan nuestro crecimiento. 

Las fortalezas nos ayudan a manejar constructivamente los desafíos que encontramos en el camino, impulsando nuestra vida hacia los espacios superiores de realización personal. Por el contrario, las debilidades son las fuerzas responsables de las opciones equivocadas que escogemos y que nos impiden avanzar a plena marcha.

A la hora de la verdad debemos jugar con las cartas que tenemos. Algunas son muy buenas y otras menos deseables, pero todas serán decisivas para la elaboración y cumplimiento de nuestras metas personales.
 
Es indispensable realizar un inventario de nuestras fortalezas y debilidades que nos sirva de base para establecer metas realistas y alcanzables. Al hacer un balance completo de nuestras virtudes y defectos podremos darnos cuenta de nuestro inmenso potencial, de lo grande que podemos ser, de lo alto que podemos volar. Pero al mismo tiempo seremos conscientes de nuestra fragilidad y del inmenso espacio que tenemos para crecer.

Como un esfuerzo para identificar las fortalezas y debilidades es importante realizar el siguiente ejercicio:

• Divida en dos partes iguales una hoja de papel con una línea vertical.
• En el lado izquierdo coloque las cualidades que caracterizan a la persona con la cual usted tiene mejores relaciones ya sea en el hogar, trabajo o estudio. En el lado derecho mencione los defectos de ésta persona.
• Realice el mismo procedimiento anterior para la persona con la cual usted tiene las mayores dificultades para relacionarse.
• Analice ambas descripciones y determine los aspectos fuertes y débiles que usted comparte con éstas personas.
   

Para continuar reconociendo nuestras debilidades podemos apoyarnos en una variante de la “técnica del espejo” que utilizamos para identificar nuestras fortalezas. Ahora lo que necesitamos hacer es enfocar las cinco personas menos ejemplares que hemos conocido y buscar la característica más indeseable de cada una de ellas. Se concluye éste ejercicio revisando cuales de esos hábitos mejorables hacen parte de nuestra personalidad.

Con la realización de los ejercicios propuestos en éste capítulo, usted amable lector(a), estará en condiciones de elaborar una lista ordenada de sus mejores cualidades, comenzando por la más fuerte o desarrollada. A cada una de éstas fortalezas asígnele un puntaje de 1 a 5, siendo 5 para la cualidad más apreciada por usted.

A continuación proceda a realizar una lista ordenada de sus debilidades, empezando por la que considere más nociva para su progreso. A cada una de éstas debilidades asígnele un puntaje de 1 a 5, siendo 5 para la más obstructiva.

Las listas priorizadas de fortalezas y debilidades que acaba de elaborar pueden aparecer de la siguiente manera, como ejemplo:

Fortalezas                                Debilidades

Creatividad  5                          Dependencia   5
Optimismo  4                          Terquedad       4
Prudencia    3                           Inseguridad    3
Tenacidad   2                           Intolerancia    2
Empatía       1                           Cinismo          1

   
La acción sigue ahora con la ayuda de éstas dos listas para construir una gráfica representativa del grado de satisfacción que experimentamos con los logros que hemos conseguido hasta éste momento de nuestra vida y los cuales son el resultado del balance de nuestras fortalezas y debilidades. Esta gráfica es conocida con el nombre de diagrama de fuerzas.

El diagrama de fuerzas es un recurso para representar el equilibrio dinámico de nuestras fortalezas y debilidades. En consecuencia, es una herramienta útil para:

• Maximizar las fortalezas;
• Minimizar las debilidades y
• Convertir las debilidades en fortalezas.


Es indispensable tener en cuenta que tanto el listado de las fortalezas y debilidades como la gráfica demostrativa de la dinámica de éstas fuerzas opuestas, se presentan aquí como una guía para que el lector realice la misma actividad para su caso particular. 

En el diagrama siguiente las líneas que apuntan hacia arriba representan las cualidades o fuerzas que elevan nuestro bienestar con la oposición de las fuerzas negativas representadas por las líneas dirigidas hacia abajo.





Grafica 1.1 Equilibrio de fuerzas

   
El anterior diagrama de fuerzas positivas y negativas nos ayuda a visualizar nuestra situación en un momento dado, como resultado del equilibrio entre las fortalezas y debilidades.

En éste caso el diagrama muestra que la persona tiene un grado 5 de satisfacción con la calidad de vida actual en una escala de 1 a 10, siendo 10 el grado más deseable de éxito y felicidad. Para pasar de éste nivel al 8, dicha persona deberá:

a) Fortalecer las cualidades, empezando por las menos desarrolladas. En la gráfica anterior encontramos que la empatía es la virtud menos fuerte, por lo que se deberá establecer como un objetivo prioritario el de mejorar ésta característica personal. Luego se hará lo mismo con el resto de aptitudes que se quieran mejorar.

Es importante entender que la mejor forma de mejorar una cualidad es a través de la práctica, es decir usándola lo máximo posible. Si queremos ser excelentes nadadores tenemos que lanzarnos al agua. El solo hecho de saber nadar y tener vestido de baño no garantiza que desarrollaremos ésta habilidad. Es necesario ejercitarla. Esta ley funciona también en sentido contrario: si no practicamos una de nuestras características personales la perdemos, lo cual es una buena noticia para el caso de nuestras debilidades.

b) Después de elaborar objetivos de mejoramiento para las fortalezas, nos corresponde ahora enfocar nuestras defectos, empezando por el más nocivo, a diferencia de lo hecho con las cualidades.

La reducción de nuestros aspectos negativos se acelera si además de dejar de practicar nuestra debilidad la reemplazamos por la fortaleza correspondiente.

Con el apoyo de varios ejemplos veremos cómo funciona éste intercambio benéfico. Partimos de la identificación de la característica deseable más parecida al defecto que nos proponemos superar. Digamos que tal como aparece en la gráfica anterior, nuestra gran debilidad es la dependencia. Entonces estamos frente a la tarea de hacer lo que sea necesario para asumir nuestras responsabilidades sin esperar que los demás nos indiquen lo que debemos hacer. De esa manera convertimos nuestra Dependencia en Autonomía.

En otro ejemplo: si somos tercos, podremos apuntar a ser tenaces o focalizados en nuestros valores y metas. Entonces en lugar de despreciar las razones, seremos selectivos frente a lo que estamos dispuestos a conceder. De ésta manera cambiamos la Terquedad por Tenacidad.

Siguiendo por la vía de los ejemplos: si tenemos la característica de dudar demasiado sobre qué curso de acción tomar, aprovechemos ésta circunstancia para pensar cuidadosamente en cada una de las opciones que tenemos y escoger la que más nos interesa, en una actitud estratégica frente a la vida. De ésta manera estamos cambiando la Inseguridad en nosotros mismos por Prudencia.
 
Es cuestión de voltear la torta por el mejor lado. Puede resultar más difícil de lo esperado, pues se requiere planeación, voluntad, esfuerzo y persistencia para cambiar los hábitos que han frenado nuestra vida por años. Pero todo esto bien vale la pena pues progresaremos en la medida en que aumentamos al máximo nuestros aspectos positivos, disminuimos al mínimo nuestros defectos y cambiamos debilidades por fortalezas.
 
En el Capitulo 2 ampliaremos éste importante tema al tratar el concepto de círculos de comportamiento como un recurso útil para transformar nuestros hábitos indeseables en hábitos que funcionen a favor de nuestra misión.

Con la realización de los anteriores ejercicios y actividades profundizamos el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y nos disponemos para incrementar nuestra autoestima, una condición indispensable para crecer integralmente. Tengamos presente que es difícil valorar lo desconocido. La verdadera autoestima se fortalecerá con el balance realista de nuestras fortalezas y debilidades. Inflar nuestro ego, ocultando los defectos que debemos mejorar es una fórmula de frustración.
 
Rompiendo la falsa imagen que tenemos de nosotros mismos quedamos en condiciones de decidir que queremos hacer con nuestra vida, a donde pretendemos llegar.

El inventario que hemos realizado de nuestras fortalezas y debilidades nos suministra la información relevante para elaborar metas personales sobre bases sólidas.
 
Las metas personales son resultados de mejoramiento personal que esperamos obtener en un plazo determinado. Constituyen logros importantes para alcanzar nuestra misión. Por ejemplo, alcanzar determinado nivel de educación y entrenamiento puede ser necesario para realizar eficazmente nuestra misión, como también formar un hogar y adquirir los bienes materiales necesarios.

Existen metas de corto, mediano y largo plazo, según sea el tiempo estimado para lograr el resultado buscado.

Las metas deberán estar articuladas de tal manera que las de corto plazo conduzcan a las de mediano plazo y estas últimas estarán dirigidas a lograr las metas de largo plazo. De modo que podemos tener metas de corto plazo en términos de días, semanas o meses, según sea el término de las metas de mediano y largo plazo dentro de las cuales estén alineadas. Por ejemplo, si la meta a largo plazo es concluir la carrera profesional dentro de siete años, entonces la meta actual de mediano plazo podría ser la de finalizar la educación secundaria el próximo año y una meta de corto plazo puede ser obtener calificaciones satisfactorias en las pruebas académicas que se realizaran dentro de dos semanas.

Para que las metas sean un válido recurso de mejoramiento personal deberán cumplir las siguientes condiciones:  
  •     Compatibles con la misión personal.
  •     Basadas en las reales necesidades del individuo.
  •     Estructuradas alrededor de intereses comunes.
  •     Claramente establecidas.
  •     Alcanzables.

 

Veamos con algún detalle cada una de éstas condiciones.

Compatibles con la misión personal. Las metas, como el resto de elementos del Plan de Vida, deberán estar orientadas hacia el logro de la misión personal. De lo contrario, el plan carecería de coherencia interna y por lo tanto dejaría de ser realizable. Si por ejemplo, la misión de alguien es realizar una contribución significativa en el campo de la Biología, dicha persona tendrá que alcanzar metas educativas que lo capaciten para reforzar los talentos requeridos por su misión.

Basadas en las reales necesidades del individuo. Las necesidades humanas están relacionadas con cada uno de los componentes del individuo: racional, emocional y físico. En consecuencia están altamente interconectadas, lo cual hace difícil su identificación plena. Sin embargo, la fijación de las metas personales con un enfoque integral promueve la verificación de las auténticas necesidades del individuo.

Si las metas fijadas reflejan fielmente las genuinas necesidades del individuo, se convierten en una fuente de motivación y autenticidad con lo cual se fortalecen los cimientos del crecimiento integral.

Al encabezar nuestra lista de prioridades con las necesidades que tenemos para cumplir nuestra misión, siempre habrá tiempo y recursos para hacer algo por nuestro mejoramiento. No es egoísmo hacer de nuestras necesidades reales una prioridad, siempre y cuando consideremos los intereses ajenos. Para servir a los demás tenemos la obligación de ayudarnos a nosotros mismos. Relegarse o negarse a si mismo puede significar que tengamos menos que dar a los demás.

De modo que no hay que lamentarse por considerar el mejoramiento propio como la meta más importante de nuestra vida; por el contrario debemos celebrarlo con la seguridad de estar contribuyendo a la armonía del Universo. La Biblia aclara ésta situación de manera contundente:

“¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?
¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo”, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano.” Lucas 6,41:6,42.

Estructuradas alrededor de intereses colectivos. Diseñar las metas con la visión de impactar positivamente la vida de los demás en lugar de hacerlo alrededor de las propias ambiciones personales.

Es mirando mas allá de nuestros intereses egoístas como podemos avanzar con claridad y tener una vida significativa. Por ejemplo, en lugar de querer ser el gerente de su área de trabajo, propóngase ser el líder que conduzca su equipo hacia el logro de los objetivos comunes de la empresa y de sus colaboradores. 
 
Claramente establecidas. Cada meta debe ser específica y cuantificable, lo cual significa que podemos medir concretamente su nivel de logro. Cuando las metas cumplen ésta condición se convierten en indicadores confiables de nuestro progreso, además de ayudarnos a vencer la inercia y pasar a la acción.

El conocimiento claro de lo que deseamos alcanzar en la vida nos suministra visión a largo plazo de nuestras prioridades. Por el contrario, los objetivos confusos nos conducen a resultados igualmente ambiguos e insignificantes.

Alcanzables. Las metas personales reflejan nuestros sueños, solo que acompañados de plazos de realización junto con la previsión de las acciones necesarias para hacerlos realidad. Tengamos cuidado de no dejarnos llevar por la imaginación estableciendo objetivos que no concuerdan con nuestros recursos. Necesitamos estimar el tiempo, esfuerzo y demás recursos requeridos para evitar que los sueños se conviertan en frustraciones. Lo anterior implica que la formulación de metas realistas exige la previa evaluación de nuestras fortalezas y debilidades.

Si nuestros logros son consistentemente menores que nuestras expectativas nos estamos preparando para el estrés crónico con sus nocivas consecuencias, tal como lo discutiremos más adelante en el capítulo 3. Este desbalance entre nuestros objetivos y los resultados alcanzados también es responsable por la reducción de condiciones tales como la autoestima, confianza en sí mismo y creatividad. Por eso es importante evitar las aspiraciones desmedidas que no consultan con los recursos disponibles ni con las necesidades reales.
 
Tengamos presente que en algunas situaciones es necesario replantear cualquiera de nuestras metas que resulte inalcanzable después de muchos intentos. Podemos aplazarla hasta obtener los recursos necesarios para lograrla o cambiarla por otra que sea significativa y alcanzable en las actuales circunstancias. Es preferible aceptar una derrota parcial que insistir en una lucha mal planteada. En algunos casos es necesario cortar las perdidas y abstenerse de seguir invirtiendo tiempo y demás recursos en proyectos que no van a ninguna parte. Recordemos que tenemos el derecho de renunciar a toda meta personal cuya búsqueda nos produce más estrés y angustia que alegría y satisfacción.

En la medida que alcanzamos nuestras metas sentiremos mayor confianza en sí mismo, condición esencial en la búsqueda del éxito y la felicidad. Por eso es conveniente colocarnos metas diarias que nos ofrezcan la oportunidad de lograr algo cada día, sin importar la magnitud del progreso. Lo importante es hacer un esfuerzo continuo, así sea pequeño, para convertir en realidad cada una de nuestras expectativas. Sin perder nuestra visión de largo plazo, tenemos la tarea de mejorar nuestra vida día a día hasta el último día.

Robert Wilson (3) y otros investigadores han encontrado que las personas que establecen claramente sus  metas de vida son más capaces de afrontar las dificultades, tienden a alcanzar mayores éxitos en la etapa escolar y en el desempeño laboral, además de ser menos propensos a enfermedades mentales.

Una característica de los triunfadores es su capacidad de ser realistas. Han tenido sueños que los han impulsado a luchar pero han comenzado desde lo disponible, concreto y posible. 
   
Para cerrar el tema de las metas personales es preciso tener en cuenta que el fin último de todas las acciones del ser humano es el incremento de su felicidad. Es la razón por la cual todos estamos aquí, haciendo lo que hacemos.

De ésta manera hemos concluido la elaboración de nuestro Plan de Vida, el cual constituye la plataforma de lanzamiento del proceso de Crecimiento Integral. Ahora tenemos un recurso que nos impulsa hacia adelante en nuestro camino, aun en los momentos difíciles.

Hablando metafóricamente se podría decir que el Plan de Vida tiene incorporado una especie de motor de combustión interna que mueve al individuo a superar las necesidades en cada una de sus tres dimensiones. En otras palabras, las metas mantienen motivado al individuo a cubrir las carencias que van surgiendo para el cumplimiento de la misión, mientras que los valores impulsan al individuo para no dejarlo desfallecer en el intento.

Después de realizar las actividades y ejercicios propuestos en éste primer capítulo del libro, el lector tendrá una noción clara de sus talentos, actividad que le apasiona, personas a las cuales puede ayudar a cumplir su misión, y habrá comprobado que el conocimiento de si mismo ha incrementado junto con su autoestima, confiabilidad, significado de la vida, confianza en sí mismo, motivación, visión a largo plazo y autonomía.

Confiando en nuestros talentos y comprometidos con nuestra misión podremos continuar el camino con la seguridad de llegar a donde nos hemos propuesto.




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Capitulo 2
CIRCULOS DE COMPORTAMIENTO


Quizás usted también, amable lector(a), haya conocido individuos como Miguel. Este personaje lleva una vida frenética con una agenda congestionada por diversos compromisos. Al final del día llega a su casa con energías suficientes solo para colocar sus pertenencias en cualquier parte y recostarse en el sillón más cercano, porque la cama está lejos del alcance de sus fuerzas. Al día siguiente escasamente tiene el vigor para levantarse a repetir la rutina. Su casa y lugar de trabajo están llenos de objetos que han esperado mucho tiempo para ser colocados en su sitio.

Miguel está embarcado en un círculo de comportamiento que arranca en la desorganización, lo cual le eleva los niveles de estrés; éste a su vez le desgasta gran parte de las energías lo cual le impide ordenar su vida forzando su regreso al punto de origen que es el hábito de la desorganización.


Estamos hablando de los círculos de comportamiento como una cadena de eventos sucesivos que regresan a su origen. En el círculo de comportamiento cada componente es a su vez causa y efecto de otros elementos del ciclo. Por ejemplo, en el caso descrito anteriormente el estrés adicional es causa de la fatiga crónica y efecto del desorden.

Las actitudes, hábitos y demás características que fortalecen nuestra personalidad nos introducen en los círculos virtuosos, mientras que por el contrario, los aspectos débiles de nuestra conducta nos conducen hacia los círculos viciosos.

La gráfica 2.1, en donde se representa el caso mencionado, nos ayuda a entender mejor el funcionamiento de los círculos de comportamiento.





Grafica 2.1 Circulo vicioso


Si estamos obteniendo lo que deseamos con nuestro comportamiento nos encontramos en un círculo virtuoso. Si por el contrario, los resultados son indeseables estaremos funcionando dentro de un círculo vicioso. El círculo vicioso es debilitante mientras que el virtuoso nos acerca a la plena realización como seres humanos. Avanzamos en círculos virtuosos y retrocedemos en círculos viciosos.

De manera que guiándonos por los resultados que estamos obteniendo en nuestra vida tendremos la opción de cambiar el rumbo del ciclo de comportamiento ó por el contrario fortalecerlo. Para muchos de nosotros el negocio de la vida puede ser adquirir la habilidad de cambiar los hábitos destructivos por hábitos funcionales.

Visualizando los círculos como una cadena de eventos en la cual cada uno es al mismo tiempo causa y efecto, entenderemos mejor la importancia que éste concepto tiene para encontrar las raíces de nuestros comportamientos, de tal manera que podamos fortalecerlos o debilitarlos según sea nuestra voluntad.

Volviendo al caso mencionado anteriormente, si Miguel decide romper el círculo vicioso en que ha funcionado hasta ahora, reduciendo al mínimo el hábito del desorden, encontrará que esto le ayuda a bajar su nivel de estrés con lo cual incrementara su energía física para conservar sus pertenencias en el lugar adecuado. La calma adquirida y la energía liberada son las ganancias que Miguel obtiene al hacer la transacción de un hábito negativo por otro positivo.

La gráfica siguiente nos permite visualizar mejor éste ejemplo de un círculo virtuoso.






Grafica 2.2 Círculo virtuoso.

Por razón de la ley natural según la cual cosechamos lo que sembramos y damos de lo que tenemos, nuestras vidas están enmarcadas en círculos, ya sean virtuosos o viciosos. Con los círculos reciclamos nuestros resultados. Recibimos de lo que damos y ofrecemos de lo que recibimos: la energía que entregamos al universo en forma de pensamientos, sentimientos y acciones es la que regresa a nosotros, buena o mala. Lo bueno genera lo bueno, lo malo trae lo malo. Nos mantendremos recibiendo de lo mismo que aportamos. Si contribuimos con bondad recibiremos bondad si contaminamos con maldad recibiremos de lo mismo. Esta ley de reciprocidad implica que tenemos el poder de influir en las circunstancias que rodean nuestra vida con las decisiones que tomamos a cada momento. Solo nosotros mismos podemos escoger las opciones que más nos convengan si lo hacemos racionalmente.

La forma como sentimos, pensamos y nos comportamos está aportando constructiva o destructivamente al Universo y nos afectará a nosotros mismos. O contaminamos o contribuimos a la armonía de la Humanidad.

De modo que si queremos recibir lo mejor de nuestro entorno tendremos que dar lo mejor de nosotros a nuestra familia, amigos, vecinos, comunidad y sociedad en general. La Biblia nos orienta en éste esfuerzo: “Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.” (Mateo 7-12).

El hecho de funcionar en círculos nos permite predecir nuestro propio comportamiento y el de otras personas, basado en el comportamiento pasado. Tenemos la tendencia a comportarnos según lo hemos hecho en el pasado, por lo que el mejor indicador del comportamiento futuro es el comportamiento anterior. Pero esto no quiere decir que estamos obligados a continuar haciendo lo que hemos hecho, si decidimos cambiar los círculos que están condicionando desfavorablemente nuestra vida.

El concepto de círculos nos permite visualizar mejor nuestros amos y manipuladores. Si nos convencemos de estar esclavizados por nuestros pensamientos y sentimientos negativos estaremos dando un gran paso adelante en el camino de nuestra liberación. Todos hacemos estupideces, solo que algunos las reconocemos, lo cual marca una gran diferencia, pues solo podremos mejorar lo que reconocemos. Si ocultamos nuestros problemas a nosotros mismos, nos estamos engañando y condenando a seguir bajo el control de las circunstancias.

Cuando realizamos el ejercicio del equilibrio de fuerzas en el capitulo anterior, descubrimos algunas conductas que necesitamos cambiar. Quizás encontramos que somos soberbios, violentos, envidiosos, pesimistas o tengamos cualquier otro hábito que nos conduce a resultados indeseables. Por ejemplo, la soberbia nos impide aceptar nuestros errores, lo cual nos lleva a ser más inseguros y a compensar el desequilibrio con más soberbia. En otras palabras, nos encerramos en un círculo vicioso. Si reemplazamos nuestra soberbia por humildad empezaremos a reconocer nuestras imperfecciones y estaremos en el camino de corregirlas para avanzar en nuestro crecimiento integral.

Cualquiera de los círculos en que estamos funcionando puede acelerarse hasta convertirse en una espiral sin control. Por ejemplo, si Miguel, el personaje del caso mencionado al comienzo de éste capítulo, se deja dominar por el impulso del círculo vicioso en que se encuentra atrapado, puede adquirir el síndrome de la fatiga crónica que le impedirá su funcionamiento normal. La buena noticia es que podemos frenar la aceleración de los ciclos negativos en el momento que nosotros escojamos.

Es importante entender que los círculos viciosos son ciclos destructivos que funcionan como una especie de trampa con una entrada fácil y una salida complicada, de los cuales nada bueno debemos esperar para nuestro desarrollo personal.

Los seres humanos tenemos la capacidad de cambiar permanentemente. Para bien o para mal transformamos nuestras ideas, hábitos, sentimientos y comportamientos. Consciente o inconscientemente hacemos pequeños o grandes ajustes a nuestra forma de vivir.

De acuerdo, no todo cambio es para mejorar, pero también es cierto que para mejorar es necesario cambiar.

El Crecimiento Integral exige que hagamos racionalmente los cambios de nuestros hábitos indeseables por comportamientos enriquecedores, multiplicando nuestros talentos mediante la conversión de los círculos viciosos en virtuosos.

El esfuerzo por maximizar nuestras fortalezas, disminuir nuestros defectos y multiplicar nuestros talentos convirtiendo debilidades en fortalezas, comienza cuando somos conscientes tanto de los aspectos fuertes como de los débiles que definen nuestra personalidad, pues nuevamente: solo se mejora lo que se reconoce. Los especialistas en estos temas aseguran que la sola identificación del problema representa la mitad de su solución.

Seguramente al elaborar la escala de valores, usted amable lector(a), incluyó en lugares destacados la Honestidad y la Responsabilidad. Ahora tiene la oportunidad de apoyarse en ellos para reconocer con honestidad sus puntos débiles y asumir la responsabilidad de superarlos.

Cada aspecto mejorable que descubrimos de nuestro carácter es un reto que tenemos de madurar, de ser mejores seres humanos. Si por el contrario nos encerrarnos a jugar a la defensiva negándonos a reconocer nuestras flaquezas, corremos el peligro de renunciar a desarrollar todo el potencial que tenemos. Además, al decidir desconocer nuestras debilidades tomamos el riesgo de desconectarnos de la realidad con serias consecuencias para nuestra salud mental.

Nos corresponde ahora abrirnos a nosotros mismos para admitir con humildad que tenemos características mejorables a pesar de nuestras grandes fortalezas, una de las cuales es la capacidad de analizar críticamente nuestra vida. Para desarrollar esta cualidad de juzgar nuestro propio ser, debemos recordar que como todos los seres humanos también nosotros permanecemos en proceso de maduración y por lo tanto con algunos aspectos mejorables de nuestra personalidad.

Una de las dificultades para analizar nuestro ser radica en que muchos de nosotros estamos inmersos en culturas de alto juzgamiento que por un lado nos coloca a la defensiva y del otro nos induce a dilapidar muchas de nuestras energías criticando a los demás. Es cuestión de prioridades. Dedicando nuestras mejores energías para analizarnos constructivamente tendremos la oportunidad de desarrollar nuestro inmenso potencial asumiendo la responsabilidad de fortalecer nuestras cualidades y disminuir nuestras debilidades.

Estudios científicos (4) demuestran que solo el 20% de las personas que necesitan cambiar hábitos indeseables por buenos hábitos están en condiciones de lograr ésta transacción. Si usted, amable lector(a), quiere aumentar ésta cifra de privilegiados, siga con paciencia y persistencia los pasos señalados en el proceso de cambio que se presenta a continuación:

El primer paso es analizar la situación para reconocer el hábito destructivo que requerimos sustituir. En éste momento se requiere honestidad y humildad para responder preguntas tales como:

1) Mi actual comportamiento me hace feliz o por el contrario arruina mi vida y la de otras personas a mí alrededor?
2) Este habito interfiere con algo valioso para mi?
3) Qué resultados estoy obteniendo con ésta forma de pensar y actuar?.

4) Cuales serán las consecuencias a largo plazo de la opción que escoja hoy?

5) Vale la pena ensayar el cambio?.


Si después de identificar el problema se adquiere consciencia de la necesidad de cambiar por las razones correctas, nos enfocaremos en su solución, y entonces estamos listos para pasar a la siguiente etapa del proceso de cambio.

El segundo paso es evaluar las diferentes alternativas de cambio. Para tal efecto es conveniente escribir sobre las opciones de solución que tenemos. Aquí aplicaremos una vieja recomendación: “No lo diga, escríbalo”.

Estamos hablando de cambio y no simplemente de eliminación de un hábito destructivo, por lo tanto debemos examinar las opciones disponibles para escoger el nuevo hábito que nos proponemos introducir en nuestro repertorio de fortalezas. Si por ejemplo, hemos percibido que queremos cambiar nuestra actitud pesimista, debemos considerar las alternativas que tenemos:

a) ser optimista de tiempo completo  o,

b) aceptar que es posible tener escenarios favorables pero también desfavorables. Aquí es necesario adquirir información para evaluar las opciones. Por ejemplo, puede ser útil saber que los estudios que comparan las personas pesimistas con las optimistas han encontrado que los individuos que apuestan a los escenarios color de rosa gozan de mejor salud y más larga vida, según lo mencionaremos en el próximo capítulo.


Una vez escogido conscientemente el nuevo hábito que vamos a incorporar en nuestro estilo de vida, entonces estamos listos para pasar a la acción.

La tercera etapa se inicia cambiando el hábito viejo por un comportamiento nuevo. Es la hora de la verdad, cuando enfrentamos la resistencia al cambio. Es el momento de encarar las excusas que tenemos para aplazar la transformación de nosotros mismos. Si, como es muy frecuente, alegamos falta de tiempo para iniciar nuestro mejoramiento, verifiquemos en realidad la cantidad de tiempo que perdemos en cosas tales como ver programas de televisión que aportan muy poco. Enfrentar contra la realidad las tácticas dilatorias es la mejor forma de vencerlas.

Si carecemos de tiempo para crecer tampoco tendremos tiempo para vivir como seres humanos pues es la capacidad de corregir nuestros errores para progresar lo que nos distingue de los demás seres. Es nuestra responsabilidad ser mejores personas superando nuestras debilidades.

Culpar a los demás de nuestras dificultades es simplemente una actitud facilista para justificar la inacción, lo cual solo conduce a la derrota.

Es necesario entender que necesitamos una especie de periodo de transición o calentamiento al introducir nuestra nueva conducta. Algunos de los hábitos que queremos cambiar los hemos practicado por largo tiempo y no es razonable esperar que desaparezcan en un corto plazo. Generalmente los resultados importantes requieren más tiempo. El desajuste al introducir los cambios es la cuota inicial que pagamos por los beneficios que vamos a adquirir. El resto lo cubrimos con persistencia y paciencia.

Con la práctica, el nuevo comportamiento se irá desarrollando hasta incorporarse a nuestro estilo de vida como una nueva fortaleza. De otro lado, a medida que dejamos de usar la vieja costumbre, ésta tenderá a desaparecer, si aceptamos la noción según la cual todo aquello que se deja de usar se atrofia.

Algunas tácticas que pueden hacer irreversible la decisión de cambiar para mejorar son:

A) Comunicarle a los seres queridos la promesa hecha de cambiar específicamente una de las conductas. Teniendo la precaución de invitarlos a ser espectadores y no fiscales de su compromiso, éstas personas se abstendrán de presionarlo e incluso de sabotear sus esfuerzos. De ésta manera lo que se busca es formalizar nuestro compromiso de esforzarnos al máximo para avanzar en el camino de nuestro crecimiento integral.

B) Celebrar cada avance que se logre con el nuevo comportamiento. Todo paso hacia adelante será un motivo para felicitarse, preservando así el funcionamiento de los círculos virtuosos.

C) Buscar las causas del comportamiento que estamos sustituyendo, para erradicar el problema. De lo contrario, se corre el riesgo de retroceder al viejo hábito. Para que nuestro progreso sea sostenible en lugar de tener cambios dramáticos de corta duración es necesario combatir los orígenes de nuestros problemas.


El método para cambiar hábitos obstructivos expuesto anteriormente, está basado en el pensamiento racional que enfatiza las consecuencias a corto y largo plazo que se enfrentan al renunciar al cambio. Las terapias modernas de recuperación de adicciones se fundamentan igualmente en el razonamiento lógico de los pacientes.

Con cada proceso racional de cambio fortalecemos la consciencia de nuestros actos. Al final de toda transformación saldremos más conscientes de las consecuencias de las opciones que escogemos. En otras palabras, estamos avanzando en nuestro crecimiento racional.

Para comprobar el funcionamiento de ésta estrategia de cambio de los círculos viciosos en virtuosos ensayemos modificar algún comportamiento que reconozcamos claramente. Por ejemplo, que tal si después de evaluar el ambiente en el hogar decidimos cambiar la conducta hostil para con algunos de nuestros familiares por un comportamiento respetuoso y compasivo para con todos los integrantes de la familia?.

Seguramente vamos a verificar que nuestro entorno familiar mejorará en la medida en que nosotros tengamos la voluntad de cambiar nuestro comportamiento disfuncional, en lugar de intentar cambiar la personalidad de los demás. Esto último es un acto de soberbia e insensatez similar a nadar contra la corriente, pues tenemos el poder y la responsabilidad de cambiar únicamente nuestros comportamientos.

Ejecutar los cambios para convertir los círculos viciosos en virtuosos puede resultar más difícil de lo que imaginamos, pero todo esfuerzo que hagamos para incrementar nuestra capacidad de cambiar para mejorar es un paso en la dirección correcta. La intencion permanente de transformación nos permitirá alcanzar niveles superiores de realización personal. 
 
Al cerrar este capítulo del libro tengamos presente que la competencia por ser cada día un mejor ser humano es con uno mismo. Solo somos comparables con nosotros mismos pues los demás individuos son diferentes y viven circunstancias distintas a las nuestras.
 
 


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Capitulo 3
SALUD RACIONAL


Estaremos en condiciones de cumplir nuestra misión en la medida en que nuestro cerebro produce las mejores ideas y emociones. Por ésta razón la conservación de la integridad mental es fundamental para el crecimiento personal.

La salud mental depende tanto del elemento racional como del estado emocional y físico de las personas. En éste tema, como en ningún otro, se aprecia la compleja relación entre nuestros tres componentes. Es ésta mutua dependencia entre la parte física, emocional y racional la responsable de nuestra sanidad total.
 
La tarea ahora es preservar la salud racional que nos permita desarrollar la inteligencia racional requerida para enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades que se presentan en nuestro camino. Enfrentaremos éste desafío con la aplicación de los recientes avances que han logrado los investigadores interesados en la conservación y mejoramiento de las habilidades intelectuales.

El cerebro humano tiene la capacidad de regenerar sus células en un proceso activado por estímulos como la sana nutrición, ejercicio físico, suministro adecuado de oxigeno y por los desafíos que forzan éste órgano a utilizar la imaginación, la creatividad, la capacidad de resolver problemas y demás actividades de nuestra racionalidad, tal como lo explica en su libro Guy McKhann (5), director del Instituto Mente-Cerebro de la Universidad Johns Hopkins.

Esta capacidad regeneradora del cerebro o neuro-plasticidad nos permite:

1) Desacelerar la pérdida de capacidad mental, incrementando la proporción de células nuevas con respecto a las células que mueren. En otras palabras, logrando que la tasa de natalidad de las células sea mayor que su tasa de mortalidad. Lamentablemente la mayoría de los seres humanos mayores de 50 años presentan más del 50% de las células del cerebro completamente deterioradas, según lo están comprobando los científicos del área de la neurología.

2) Utilizar las nuevas células cerebrales o neuronas para renovar nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes. De esa manera lograremos mejores formas de pensar sentir y actuar en un proceso que solo nosotros podemos limitar. Dependerá de las opciones que escojamos y de la determinacion de cambiar para mejorar.

Para decirlo mas claramente: la neuro-plasticidad nos permite reorganizar el cerebro para potenciar el bienestar físico, emocional y racional. Esto significa que podemos renovar nuestro cerebro para mejorar habilidades tales como practicar hábitos saludables, resolver problemas y solucionar conflictos personales.

Incrementando nuestra capacidad de raciocinio y de pensamiento crítico escogeremos mejores opciones para aumentar nuestra felicidad.

Diversas investigaciones han encontrado algunos hábitos asociados con el mejoramiento de la concentración, capacidad de aprendizaje, memoria y en general con la integridad del cerebro. Estas son algunas de las recomendaciones más conocidas:

• Reducir el estrés.
• Mantener una actitud positiva.
• Evitar el consumo de alcohol, tabaco y demás drogas adictivas.
• Adquirir nuevos conocimientos como aprender un segundo idioma y manejar el computador.
• Practicar pasatiempos que estimulen la actividad mental, tales como crucigramas, rompecabezas, trabajos en madera, tejido a mano, música clásica, fotografía, yoga y danza.
• Realizar actividades sociales con personas de diferentes razas, edades, experiencias e ideologías.

Los científicos de neurobiología del Centro Médico de la Universidad de Duke recomiendan introducir pequeños cambios en nuestras actividades rutinarias para activar las partes subutilizadas del cerebro y mejorar nuestra capacidad intelectual. Algunas de éstas sugerencias son:

  •      Utilizar la mano no dominante (la más difícil de usar) para realizar rutinas como manipular  el teléfono, lavarse los dientes, comer, cepillarse el cabello y abrir puertas.
  •      Ducharse con los ojos cerrados, realizando al tacto todas las operaciones acostumbradas.
  •      Leer en voz alta.
  •      Cambiar las rutas para ir al trabajo y a la casa.
  •      Modificar la ubicación de algunos objetos del hogar como muebles, decoraciones y documentos.
  •      Escuchar, oler y apreciar la naturaleza.
  •      Realizar algunas rutinas sencillas tapándose un ojo para cambiar la percepción de profundidad.
  •      Identificar al tacto objetos tales como monedas y llaves.
  •      Visitar lugares desconocidos.

En síntesis, debemos considerar nuestro cerebro como un músculo al que es necesario ejercitar al máximo para evitar su deterioro y mantenerlo en condiciones que nos permita tomar las decisiones conducentes al cumplimiento de nuestra misión.

Veamos a continuación dos de los factores que mayor impacto tienen sobre nuestra sanidad racional: a) el estrés y b) la actitud positiva.


ESTRES

El estrés es la reacción del ser humano ante una situación en la que considera que sus recursos son insuficientes para cubrir sus necesidades reales o imaginarias. El desbalance entre las disponibilidades y las carencias será percibido como una amenaza por cada individuo en forma particular para cada situación.   Cuando nuestras ambiciones son superiores (o incompatibles) a nuestros talentos, competencias y demás recursos disponibles, enfrentamos una situación estresante.

La tensión variará en la medida en que ésta diferencia sea estimada en mayor o menor proporción.

En éste orden de ideas, tenemos tres opciones para atacar las causas del estrés que surge en una determinada situación:

1   Aumentar los recursos requeridos para enfrentar las condiciones estresantes, lo que exige un fortalecimiento de nuestro desarrollo personal. Por ejemplo, la necesidad de empleo nos puede demandar la adquisición de nuevas competencias. En éste escenario el estrés es considerado como una fuerza que impulsa nuestro progreso personal.

2   Modificar las necesidades imaginarias o expectativas. En éste sentido es importante revisar nuestro Plan de Vida, en especial las fortalezas y debilidades que nos sirvieron de base para establecer las metas. Al reconsiderar las expectativas que nos están angustiando, podemos aplazarlas mientras adquirimos los recursos requeridos para lograrlas, o quizás debamos cambiarlas por otras aspiraciones que estén al alcance de nuestras circunstancias actuales. Es saludable reconocer que para ser feliz no se requiere tenerlo todo, especialmente tratándose de cosas materiales.

3   Combinar las dos alternativas anteriores. Es decir, aumentar nuestros recursos y ajustar nuestras aspiraciones.

La vida moderna ofrece diversas situaciones que pueden ser estresantes para un individuo, de acuerdo a sus recursos y necesidades: enfermedad, dolor, ruido, congestión vehicular, luminosidad, matrimonio,  muerte de seres queridos, divorcio, desempleo, falta de dinero, entrevista de selección, prueba académica, plazos, deudas, relaciones difíciles, horarios congestionados, cambios de residencia y trabajo. Esto explica la presencia del estrés en la mayoría de las personas.

A nivel moderado el estrés nos impulsa a vencer las dificultades que enfrentamos a tal punto que en algunos casos somos más eficientes bajo presión de las circunstancias. Pero descontrolado, el estrés perjudica y paraliza.

Los investigadores han encontrado que en condiciones estresantes el organismo humano genera una variedad de hormonas tales como la adrenalina y el cortisol que lo prepara para la acción frente a la situación amenazante.

Si dejamos de combatir las raíces del estrés quedamos expuestos a caer en un círculo vicioso hasta perder el control de las situaciones que enfrentamos, por incapacidad para pensar y actuar acertadamente. Cuando ésta condición se presenta por largo tiempo o frecuentemente, entonces estamos hablando del estrés crónico.

Bajo el estrés crónico, las substancias químicas mencionadas anteriormente alteran los sistemas nervioso e inmunológico, y en el largo plazo pueden producir diferentes desórdenes físicos y sicológicos. El estrés crónico está asociado con enfermedades cardiovasculares, hepáticas, gastrointestinales, dermatológicas y en particular está demostrado el efecto dañino que el estrés ejerce sobre el cerebro.

Estudios científicos han concluido que las personas y animales que son sometidos a condiciones difíciles durante periodos prolongados de tiempo sufren retrasos tanto en el desarrollo físico como cerebral. Por ejemplo, se ha observado en ratas de laboratorio que las crías que son sometidas a tensión para alimentarse y dormir desde sus comienzos de vida, desarrollan un cerebro más pequeño y menos balanceado en comparación con las que son criadas en condiciones normales. Cuando crecen, las primeras tienen gran dificultad para resolver problemas de sobrevivencia comparadas con las ratas criadas sin la manipulación estresante.

Otros trabajos de investigación científica realizados en peces demuestran que cuando estos animales son desplazados de su territorio pierden coloración y energía al punto de ser presas más fáciles de sus depredadores.

Lo anterior conduce a la identificación del estrés como un severo saboteador del desempeño y calidad de vida de las personas. Lo podemos comprobar en nuestra rutina diaria. Bajo condiciones altamente estresantes, cometemos más errores y disfrutamos menos nuestros placeres preferidos.

Como en todo problema que intentamos resolver, en el caso del estrés crónico también lo primero que necesitamos hacer es reconocer la existencia del mismo. Por eso es importante distinguir los síntomas de ésta condición indeseable como primer paso para controlarla. Algunos de los indicadores más conocidos del estrés crónico son: dolor de cabeza, dificultad para concentrarse, irritabilidad, dolor muscular, presión arterial alta y alteración en los hábitos de alimentación y sueño.

Cada persona tiene sus propias manifestaciones físicas del estrés crónico por lo que el conocimiento de sí mismo, especialmente del efecto que tienen los sentimientos sobre su propio organismo, le ayudará a identificar el problema y buscar la solución correspondiente.

Si después de atacar de raíz el estrés crónico persisten algunas señales de enfermedad, tales como alta presión arterial y dolor de cabeza, se deberá buscar la ayuda médica necesaria.

Considerado como un problema de salud pública, el estrés está siendo investigado con la intención de encontrar las formas de mantenerlo en niveles que no interfieran la vida normal de los individuos.

Algunos de los métodos probados para controlar los síntomas del estrés crónico y recuperar el poder para manejar racionalmente las situaciones difíciles, incluyen:

Meditación,
Tai Chi,
Yoga,
Ejercicio físico,
Reposo y
Práctica de pasatiempos.

Veamos con algún detalle las dos primeras técnicas mencionadas en el párrafo anterior:

Meditación. Es una práctica antigua desarrollada por los hindúes para regular la vibración cerebral, recuperar la estabilidad emocional y elevar la concentración mental. En algunos casos se utiliza el término “meditación transcendental” para destacar la diferencia entre éste ejercicio mental y la meditación tradicional que consiste en reflexionar sobre un asunto particular.

La Meditación puede realizarse sin necesidad de colocarse en posiciones exóticas ni esconderse en algún rincón del mundo. Sin embargo, es aconsejable escoger un sitio tranquilo y un horario que se ajuste a las circunstancias personales.

Aunque existen varios procedimientos para realizar la meditación, ésta es la técnica más aconsejable para los principiantes:

1.  Colóquese en una posición cómoda. Puede ser sentado o acostado siempre y cuando la columna vertebral se mantenga recta.
2.  Cierre los ojos y escuche los diferentes sonidos a su alrededor.
3.  Inhale aire lentamente hasta llenar completamente sus pulmones. Haga una pausa tan larga como le sea posible y expulse lentamente todo el aire aspirado.
4.  Continúe respirando tan lenta y pausadamente como pueda, enfocando su atención exclusivamente en la respiración. Cuando su mente se distraiga, regrese pacientemente a concentrarse en la respiración, sin analizar ni juzgar lo sucedido.

Mientras se adquiere suficiente destreza con éste ejercicio se recomienda practicarlo durante cuatro sesiones diarias de 3 minutos cada una.

A medida que se progresa en su práctica y de acuerdo a las circunstancias, dos sesiones de meditación diaria de 10 minutos cada una son suficientes para comprobar sus beneficios.

Si carecemos de 10 minutos para realizar una sesión de Meditación, cinco ciclos de respiración “5-5-5” son suficientes para llenar la mente del presente y realizar mejor lo que estamos haciendo, ya sea esperando el transporte público o presentando un examen. Un ciclo de respiración 5-5-5 consta de 5 segundos para aspirar el aire, 5 segundos de pausa o retención y 5 segundos para expulsar completamente el aire aspirado.

Científicos del Instituto de Reducción del Estrés de la Universidad de Massachusetts han encontrado que la meditación disminuye el efecto toxico de las hormonas del estrés, mejorando el sistema inmunológico con un efecto favorable sobre la salud general.

Además de combatir los síntomas del estrés, la meditación tiene otros beneficios. Richard Davidson (6) y otros investigadores han encontrado que con algunas variaciones, la técnica de la meditación funciona también para desarrollar sentimientos y habilidades como la compasión, la percepción de sí mismo, la capacidad de aprendizaje y la disciplina mental.

También es cierto que la respiración consciente, la cual hace parte de la meditación, ha probado tener múltiples beneficios. Para empezar, incrementa la absorción de oxigeno por parte del organismo humano mejorando el funcionamiento de todos sus órganos, incluyendo por supuesto el cerebro. Se puede pensar que lo bueno para el cerebro es bueno para el resto del ser humano.

El mayor beneficio que se puede obtener de la meditación diaria se desprende del descubrimiento de los científicos que se encuentran investigando este tema: Durante la meditación, el hemisferio cerebral izquierdo disminuye su actividad racional mientras se activan los circuitos neurológicos del lóbulo cerebral derecho en donde se generan los sentimientos. Esto tiene importantes implicaciones en el desarrollo de la espiritualidad, entendida ésta como la capacidad para trascender nuestra individualidad. Se cree que cuando las personas desarrollan ésta virtud buscan trascender a través del beneficio común. Saben encontrar significado en sus labores y transmitirlo a sus colaboradores. Son mejores integrantes de equipos de trabajo y tienen mayor capacidad para enfrentar situaciones difíciles.

Advertencia: Aunque el ejercicio de meditación parezca simple, su realización exige disciplina y perseverancia. Esta inversión bien vale la pena por los beneficios que se adquieren con el uso adecuado de éste recurso. Usted amable lector(a) puede comprobarlo en su vida diaria, sin costos económicos ni riesgos conocidos.

Tai Chi. El arte marcial conocido con el nombre de Tai Chi, desarrollado en China hace varios siglos, combina una serie de movimientos lentos con la respiración rítmica. Sus practicantes aseguran que tiene efectos benéficos para la salud física y mental. Michael Irwin (7), profesor de siquiatría e investigador del Instituto de Ciencias Neurológicas y del Comportamiento Humano de la Universidad de California, ha conducido un extenso estudio sobre los beneficios del Tai chi. En una de sus conclusiones éste investigador sostiene: “En la actualidad no hay una forma científica de validar las afirmaciones sobre el Tai Chi, pero esto no me molesta porque hay cantidad de cosas en el mundo que no entendemos porque todavía no tenemos una forma de medirlas .”

Para algunas personas, la “cienciología ” o afán de probar todo por medio del método científico ha devaluado el uso del sentido común en el área del comportamiento humano. Muchos hechos, fenómenos o eventos tienen explicación racional aunque no pasen la prueba estadística.

Por lo pronto podemos estar de acuerdo en que lograremos diferentes resultados si en lugar de practicar algunos de los recursos propuestos anteriormente para controlar el estrés, decidimos auto medicarnos con alcohol, alimentos o drogas adictivas, con lo cual nos exponemos a caer en un círculo vicioso de incalculables consecuencias. Lo anterior es simple sentido comun, nada de ciencia espacial. 

Seguramente usted amable lector(a), escogerá la mejor opción para superar la situación estresante que se le presente. Entonces logrará estabilidad emocional, claridad mental y tendrá una oportunidad para celebrar creativamente.

Habiendo concluido el tema del estrés proseguimos ahora con el otro factor que tiene una fuerte influencia en nuestra salud mental.


PENSAMIENTO POSITIVO

Para empezar éste tema permítanme recordar lo que me decía mi abuela Fidelina cuando me veía en dificultades: “No importa que tan quemada parezca la arepa, siempre tendrá dos caras.”

El pensamiento positivo nos conduce a buscar lo bueno de cada situación actual y a esperar lo mejor de las futuras. Esta habilidad nos permite encontrar la parte favorable de cada circunstancia.

Aun la peor crisis que enfrentemos nos ofrecerá algo bueno en términos de experiencia y enseñanza, si mantenemos una actitud positiva frente a los avatares de la vida.

Winston Churchill resumió lo anterior diciendo: "Un pesimista encuentra la dificultad en cada oportunidad mientras que un optimista encuentra una oportunidad en cada dificultad." En otros términos, el optimista es capaz de convertir un valle de lágrimas en un paraíso, mientras el pesimista hace lo contrario. Mas aun, el pesimista percibe el vaso medio vacío mientras que el optimista lo ve lleno de oportunidades.
 
El pensamiento positivo es la característica distintiva del optimismo y el pensamiento negativo es la del pesimismo.

El optimismo es la visión del mundo como un lugar positivo. Los optimistas consideran generalmente que las personas y los acontecimientos son esencialmente buenos, de tal manera que esperan que todas las situaciones salgan finalmente a su favor, y si algo inesperado ocurre tendrá sentido o razón.

El pesimismo es lo opuesto al optimismo. Sin embargo, los dos no son excluyentes entre sí. Es decir un alto optimismo no implica menos pesimismo y viceversa. Pueden coexistir en la misma persona y en proporciones saludables le permiten a ésta persona ver al mundo tal como es: imperfecto, con gente y eventos que lo afectan favorablemente en unos casos y desfavorablemente en otros.

Por lo anterior, aun el optimista extremo acepta que pueden ocurrir eventos negativos para los cuales debe estar prevenido. Esta persona encuentra algo bueno hasta en el pesimismo porque lo lleva a prepararse para lo peor mientras espera lo mejor. Por esto podemos asegurar que el optimismo no es lo mismo que ingenuidad.

Cuando se presenta la adversidad, la persona optimista no solo está preparada para enfrentarla con el llamado “plan B”, sino que además encontrará la parte buena de cada situación aunque ésta resulte menos favorable de lo esperado; es el tipo de persona que avanza también con el viento en contra.

Martin Seligman (8) y otros investigadores sobre el tema, han encontrado que las personas optimistas tienen mayor autoestima, más fuerte sistema inmunológico, mejor salud mental y son más capacitadas para enfrentar las crisis, comparadas con los individuos predominantemente pesimistas. El optimista tiende a confiar en si mismo en lugar de esperar todo de afuera.

En contraste, las personas pesimistas temen el porvenir. En otras palabras, la actitud pesimista genera miedo lo cual es una fuerza negativa que nos desvía del camino del éxito y felicidad.

Aquí nuevamente nos encontramos con la tarea de Maximizar-Minimizar. En éste caso tenemos el reto de incrementar nuestro optimismo a niveles sostenibles, mientras disminuimos nuestro pesimismo gradualmente, sin desconocer su existencia.

Varios factores atentan contra éste esfuerzo. En primer lugar están los estereotipos negativos incrustados en nuestra cultura. Hacemos parte de una sociedad que enfoca más lo negativo que lo positivo. Basta con escuchar y leer las noticias de los medios de comunicación para entender porqué mantenemos una tendencia a apostarle a la opción negativa de cada situación. Especial cuidado se debe tener con las noticias “basura”. Los medios que proporcionan la peor parte de las noticias explotan la morbosidad y el masoquismo de sus consumidores a los cuales transmiten angustia, miedo y odio, causándoles un grave daño a su salud mental.

Esta predisposición a oscurecer la realidad parece transmitirse socialmente. Si estamos rodeados por personas que tienen una actitud negativa frente a la vida, nos será más difícil pensar positivamente frente a los acontecimientos que nos afectan.

La otra fuerza en contra de nuestra sensibilización hacia las imágenes positivas es la predisposición a generalizar nuestras experiencias desagradables. Tendemos a pensar que las adversidades del pasado necesariamente deberán repetirse en el futuro, en lugar de enfrentar cada evento como una situación nueva.

Por ejemplo, si hemos sido desfavorecidos en algún concurso de selección para un cargo, la próxima ocasión en que participemos iremos esperando que nos rechacen y por lo tanto inseguros y auto derrotados. Esperar que nuestras experiencias desfavorables se repitan en el futuro nos prepara para tener más de lo mismo. De esa manera nos encerramos en un círculo vicioso que nos conduce a validar el prejuicio según el cual estamos destinados para lo peor.

Para romper éste círculo vicioso es necesario reconocer que las experiencias del pasado fueron diferentes, que las circunstancias que enfrentamos actualmente son distintas y por lo tanto podemos esperar resultados favorables. Si le apostamos a lo mejor de cada situación estaremos predispuestos a recibir de lo mismo, embarcándonos en un círculo virtuoso.

Dicho de otra forma, si nuestros pensamientos son constructivos estaremos contribuyendo a la armonía de nuestro entorno y podemos esperar una compensación agradable. Por el contrario, si contaminamos nuestro medio ambiente con pensamientos y palabras negativas, recibiremos efectos negativos. Así funciona la ley de la reciprocidad.

Podemos pensar lo que queramos. Tenemos la capacidad de imaginarnos cualquier cosa. Pero tengamos cuidado con lo que pensamos pues eso será lo que finalmente obtendremos. Desechemos lo dañino y escojamos la opción positiva sin desconocer la realidad, por más desfavorable que sea.

Ciertamente nuestros pensamientos tienen una fuerte influencia en nuestra vida, especialmente cuando pensamos de nosotros mismos. Algunos de estos pensamientos controlan negativamente nuestro desempeño por lo que debemos ser cuidadosos con lo que pensamos y cuando nos sorprendamos pensando en calamidades asumamos el control de nuestra mente y cambiemos de canal para pensar en algo agradable.

Es saludable revisar conscientemente los prejuicios que mantenemos grabados en nuestro interior. Tengamos mucho cuidado con pensamientos como: estoy perdido, no sirvo para nada, siempre me va mal, etc. Procuremos que nuestro dialogo interior sea positivo. Por ejemplo, en lugar de mantener la creencia de que todo el mundo trata de sacar ventaja de nosotros, ensayemos pensar que mucha gente está dispuesta a ayudarnos. Tengamos presente que la percepción que tenemos de nosotros mismos será una realidad. Somos lo que pensamos que somos. De tal manera que seamos cuidadosos con la imagen que construimos de nosotros mismos.

Hagamos un buen esfuerzo por alimentar nuestra mente y nuestro entorno con imágenes positivas, compartiendo hoy con nuestros amigos y familiares solamente las cosas positivas, dejando las malas noticias para otro día.

La mejor forma de rechazar los prejuicios negativos es cuestionando su validez; preguntándonos a nosotros mismos si vale la pena conservar el esquema negativo que estamos practicando, y responder de acuerdo a nuestras mejores conveniencias.

En este esfuerzo por reducir el pesimismo es necesario confrontar con la realidad nuestras creencias negativas. Por ejemplo, si pensamos que el dolor de espalda que nos agobia impedirá nuestra vida normal, comprobemos que es posible utilizar otras partes de nuestro cuerpo para realizar algunas actividades rutinarias, con lo cual se facilitara la superación de la dolencia.

El pensamiento positivo es equivalente a la Fe, según lo enseñan las Escrituras:
“Jesús les respondió: Tened fe en Dios.
Yo os aseguro que quien diga a este monte: "Quítate y arrójate al mar" y no vacile en su corazón sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá.
Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis.“ Marcos 11.22-24.

Para unos es el poder del pensamiento, para otros es la fuerza de la fe, para todos es el optimismo y la esperanza los motores que nos impulsan hacia adelante.

Diversos Investigaciones han encontrado el efecto benéfico que la espiritualidad y el optimismo tienen sobre la salud. Uno de estos estudios, realizado por científicos de la Universidad de Wisconsin, encontró una relación entre fe, optimismo y salud. Los pacientes estudiados durante esta investigación eran mujeres que estaban siendo tratadas por cáncer de los senos. Aquellas que mostraban más altas mediciones de espiritualidad también eran más optimistas y mostraban mayores señales de recuperación.

Indiscutiblemente se requiere disciplina y esfuerzo para mejorar nuestra actitud frente a la vida. Probablemente tengamos que empezar lentamente a incorporar el optimismo e incluso el buen humor en nuestra vida, pero bien vale la pena los esfuerzos que se hagan para avanzar en estos territorios.

Por ejemplo, los científicos que investigan el efecto del sentido del humor sobre el bienestar físico y mental de las personas han encontrado múltiples beneficios que incluyen incremento de las hormonas benéficas, acompañado por una disminución de los niveles de las hormonas potencialmente perjudiciales, con sus efectos más visibles como reducción del estrés y la fatiga, incremento de los niveles del sistema inmunológico y de la concentración.

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha utilizado el buen humor como una herramienta eficaz para enfrentar las condiciones difíciles. En la actualidad la investigación científica ha comprobado que el humor positivo ayuda a mirar las circunstancias difíciles desde diferentes perspectivas con lo cual ganamos ventaja para resolverlas.

El investigador científico Lawrence Peter (9), ha encontrado que las personas que incorporan el humor en su vida diaria y mantienen la capacidad de percibir el lado simpático de las situaciones difíciles, mantienen mejores relaciones interpersonales y una vida más exitosa y divertida.

De otra parte, alguien dijo que una persona sin sentido del humor es semejante a un carro sin amortiguadores: cualquier bache de la carretera lo sacude intensamente.

Por supuesto que hay necesidad de distinguir entre tener un buen sentido del humor que habilite para encontrar la parte divertida de cada situación y ser un cuenta chistes. No se trata de vivir repitiendo chistes y mucho menos hacer bromas que ridiculicen a uno mismo o a los demás. Una cosa es divertirse y otra bien distinta es divertir a los demás. Es prudente evitar el humor ofensivo.

Las evidencias empíricas y científicas nos indican que la aplicación de los conocimientos y técnicas expuestos en éste tercer capítulo producirán como resultado una ampliación de nuestra capacidad intelectual. Nuestra mente estará en mejores condiciones para razonar, analizar, decidir y sobre todo para adquirir los nuevos aprendizajes que sean útiles para aprovechar las oportunidades y superar los retos que se presenten en el camino de nuestro crecimiento integral. Entonces, estimado lector(a), porque no darles una oportunidad de experimentación en nuestra vida diaria?. Especialmente si entendemos que no se conoce ninguna contraindicación ni limitación de su uso.

Al finalizar ésta primera parte del libro, es preciso reconocer el inmenso reto que constituye la superación racional para cumplir nuestra misión, especialmente si arrastramos una pesada carga de conflictos emocionales. Se requiere un riguroso trabajo en nosotros mismos para reducir ésta basura sicológica que nos impide alcanzar nuestro máximo potencial de éxito y felicidad. De eso trata la Parte II de éste libro. 
 
 
   
PARTE I I  
CRECIMIENTO EMOCIONAL





“Llamó otra vez a la gente y les dijo: Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en el, pueda hacerle impuro; sino lo que sale del hombre, eso es lo que hace impuro al hombre. Quien tenga oídos para oír, que oiga.”

Y añadía: Lo que sale del hombre, eso es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, lujuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y hacen impuro al hombre.”

San Marcos, 7-14:20








INTRODUCCION

En la primera parte de éste libro quedó establecido que el componente racional nos permite adquirir información, valorar las opciones que tenemos y tomar las decisiones que nos conducen a superar las dificultades y aprovechar las oportunidades que enfrentamos en la vida. Pero sucede que los seres humanos actuamos no solo en respuesta a los lineamientos de la razón, sino que también reaccionamos al entorno de acuerdo a nuestro estado emocional.

Nuestras actitudes, decisiones y comportamientos no son enteramente racionales pues el componente emocional desempeña un papel importante en su generación. Tanto los sentimientos superficiales como los que anidan en los profundos pliegues de nuestra alma, ya sean positivos o negativos, intervienen decisivamente en nuestro funcionamiento.

Todos los días tomamos decisiones influenciados por nuestros sentimientos. Algunas veces obtenemos resultados favorables pero en otras ocasiones escogemos opciones equivocadas. De todas maneras tenemos que confrontar sus consecuencias.

Con frecuencia nos preguntamos por qué hicimos algo, sin encontrar una buena respuesta. Por momentos perdemos nuestro propio control y somos manejados por fuerzas internas que no son otra cosa que la carga de sentimientos acumulados a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, a pesar de tener insuficiente dinero para pagar las cuentas pendientes nos vamos para el centro comercial a comprar objetos que no necesitamos y después entramos al restaurante de comida rápida para consumir algunos alimentos inadecuados para nuestra salud. Cuando regresamos a casa, nos damos cuenta que no hay espacio para colocar las compras y que al día siguiente se vence el plazo para pagar el saldo de la tarjeta de crédito. Probablemente experimentaremos un sentimiento de culpa y nos sentiremos mal con nosotros mismos. Quedamos entonces embarcados en un círculo vicioso, pues en la medida en que tomamos decisiones equivocadas nos llenaremos de frustración e insatisfacción, lo cual a su vez nos llevara a adoptar comportamientos erráticos o impulsivos.

Si estamos influenciados por emociones como odios, envidias, remordimientos y miedos nos comportaremos de manera diferente que si estamos llenos de amor, gratitud y compasión. Estos sentimientos se incuban dentro de nosotros y nos condicionan a responder a nuestro medio ambiente de diferentes maneras.

Cuando los sentimientos nos impulsan a comportamientos indeseables nos referimos a ellos como sentimientos negativos. Por el contrario, si juzgamos que nuestra conducta es aceptable los sentimientos que la origina son positivos.

Sabemos que el desempeño total del ser humano es el resultado de la compleja interrelación de sus tres componentes: racional, físico y emocional. Sin embargo, la dimensión emocional es la menos atendida en comparación con las otras dos. Mientras cada día surgen nuevas investigaciones científicas y literatura sobre el desarrollo de habilidades racionales y físicas, pocos esfuerzos se hacen por encontrar formas novedosas para el mejoramiento de los recursos emocionales del ser humano.

El desequilibrio generado por la escasa atención del componente emocional crea tensiones internas en el ser humano que le impiden lograr el pleno desarrollo de su potencial, con serias implicaciones en la calidad de vida de todos los integrantes de una Comunidad.

Los científicos del área de la siquiatría y sicología se han concentrado en el tratamiento de los desordenes mentales asociados con los sentimientos negativos como el odio, miedo y culpabilidad.

Complementario a lo anterior, se nota mucha actividad científica para encontrar soluciones farmacéuticas a problemas emocionales. Por ejemplo, recientemente científicos británicos descubrieron un compuesto químico para combatir el orgasmo precoz, que como se sabe es originado por la ansiedad y el estrés, causas estas que pueden ser controladas por métodos naturales como la meditación y el ejercicio físico.

Relativamente poco se conoce sobre hallazgos en el área del desarrollo de los sentimientos positivos o favorables.

El investigador ya mencionado Martin Seligman, encontró que en las tres últimas décadas del siglo XX fueron publicados alrededor de 46.000 documentos científicos sobre la depresión y solo 400 sobre la felicidad.

Este enfoque reactivo de los especialistas en las Ciencias del Comportamiento Humano se explica en parte por los estragos que la violencia y la vida moderna ejercen sobre la salud mental de las personas, lo cual a su vez genera una gran preocupación por encontrar solución a enfermedades como Alzheimer, Angustia, Depresión, Demencia, etc.

Afortunadamente se nota en la actualidad un surgimiento de la atención del componente emocional desde un ángulo proactivo y preventivo. Algunos científicos de las Ciencias Humanas están ahora orientados a descubrir formas para que la gente se sienta más satisfecha y feliz. Por ejemplo, desde el año 2007 en varias escuelas primarias de los Estados Unidos y Canadá se está utilizando el método creado por el maestro de ballet Pierre Dulaine para desarrollar en los estudiantes emociones positivas como la autoestima, la confianza en sí mismo y la compasión. A proposito, el “método Dulaine” dirigido a fortalecer el crecimiento emocional, sirvió de inspiración para la película “Take the lead” producida en 2006 y protagonizada por Antonio Banderas en el papel del maestro de ballet.

Más aun, en varias universidades norteamericanas se están ofreciendo cursos para incrementar el sentimiento de la felicidad. En particular, el investigador científico mencionado anteriormente Richard Davidson de la Universidad de Madison-Wisconsin ha creado metodologías para fortalecer sentimientos como la compasión y la gratitud, con la intención de ofrecer estas técnicas educativas como parte de la educación superior.

Quizás lo más importante de todo esto es la aceptación de la noción según la cual las emociones positivas pueden ser enseñadas y entonces podemos esperar cada día la aparición de nuevas teorías y técnicas promotoras del crecimiento equilibrado del ser humano.

Podemos confiar entonces que en un futuro cercano, los programas educativos de nuestras escuelas incluyan cursos para mejorar la autoestima, el amor, la compasión, la gratitud, el perdón y demás sentimientos superiores. De la misma manera se espera la creación de metodologías conducentes a la reducción de los sentimientos negativos. En otras palabras, está cerca el tiempo en que las instituciones educativas asuman la responsabilidad de formar emocionalmente a sus estudiantes, en adición a su tarea tradicional de educar racional y físicamente.

La propuesta de crecimiento emocional de esta segunda parte del libro incluye la presentación de la inteligencia emocional como un recurso para la identificación y manejo de los sentimientos que condicionan nuestra conducta. Este es el objeto del capítulo 4.

El capitulo 5 presenta diferentes alternativas para minimizar los sentimientos negativos y crear los espacios que serán llenados por los sentimientos positivos. En la primera parte de este libro hemos verificado la posibilidad de modificar nuestros pensamientos; ahora lo haremos con los sentimientos para salvaguardar la salud mental que nos permita disfrutar plenamente la vida.

En la implementación de esta segunda parte del libro es indispensable realizar una exploración al interior de si mismo que requiere coraje y honestidad, pero le aseguro amable lector(a) que bien vale la pena. Apoyado en la Ciencia y la Fe le resultara una faena enriquecedora que fortalecerá su inteligencia emocional, compasión, humildad, coraje, autenticidad, empatía, liderazgo, capacidad para juzgarse a sí mismo y perdonar. Tal vez esto refuerce mi invitación: Sócrates les dijo a los ciudadanos griegos de su época que la vida que no es auto examinada no merece vivirla.

En nuestra época, la tecnología de las comunicaciones tiende a acercarnos a los demás mientras nos aleja de nuestro propio Ser. En otras palabras, los avances tecnológicos que nos permiten mantenernos comunicados con los demás también nos restan oportunidades de reflexión, lo cual exige un trabajo más riguroso para conectarnos con nosotros mismos en búsqueda de las necesidades y oportunidades de crecimiento.





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Capitulo 4
INTELIGENCIA EMOCIONAL



La Inteligencia Emocional es la capacidad de identificar nuestras emociones, las de las demás personas y utilizar ésta información para guiar nuestro comportamiento. El desarrollo de ésta clase de inteligencia habilita al individuo para:

1. Percibir sus propias emociones y comprender el efecto que éstas ejercen sobre su conducta. Por ejemplo, la persona emocionalmente inteligente entenderá el comportamiento que adopta cuando experimenta una frustración. Siendo consciente de sus emociones, este individuo puede controlarlas para adoptar un comportamiento funcional. 

2. Discriminar los sentimientos que lo impulsan a comportarse favorablemente de aquellos que condicionan negativamente su desempeño. Los individuos capaces de procesar información de naturaleza emocional distinguen los estados de ánimo que le facilitan la realización de actividades como resolver problemas, en contraposición a sus estados emocionales que lo limitan para hacer solamente las tareas de menor exigencia. Por ejemplo, si la persona está alterada emocionalmente por un remordimiento prefiere aplazar la decisión de realizar una compra significativa y en su lugar procede a hacer una ronda de consultas con las personas más cercanas. De esta manera el individuo con un nivel superior de inteligencia emocional utiliza el conocimiento de sus estados de ánimo para incrementar su rendimiento.

3. Interpretar las emociones ajenas. La persona emocionalmente inteligente es capaz de detectar emociones en los rostros, voces y gestos corporales de otras personas. Adquiere valiosa información escuchando y observando a las demás personas. El individuo sin serias alteraciones de salud mental, utiliza ésta información para considerar respetuosamente el estado de ánimo y conducta de la gente que lo rodea.

4. Comprender el efecto que tiene el comportamiento propio sobre los sentimientos de las demás personas.

5. Detectar el intercambio y la combinación de emociones que ocurren al interior de los seres humanos. La persona emocionalmente inteligente aprovecha la naturaleza dinámica de los sentimientos para realizar los ajustes convenientes en función de su misión.


La inteligencia emocional refleja la forma como la gente procesa la información relacionada con sus emociones y las de otras personas.

Desde el punto de vista práctico es importante resaltar que el concepto de Inteligencia Emocional se origina en el reconocimiento de las emociones propias del individuo como punto de partida hacia la percepción de las emociones ajenas, aplicando de esta manera la antigua enseñanza: “Conócete a ti mismo y conocerás a los demás”. Sobre ésta base se propone el desarrollo de la Inteligencia Emocional mediante ejercicios concentrados en la exploración rigurosa de los sentimientos propios del individuo.

La interpretación de las emociones ajenas, que hace parte fundamental de la Inteligencia Emocional, es compartida con la empatía, definida ésta como la capacidad de percibir la situación de otras personas, incluyendo sus conocimientos, valores, necesidades y por supuesto sus sentimientos. En éste orden de ideas se considera que la Inteligencia Emocional es un requisito de la empatía.

Es evidente que se trata de dos conceptos diferentes aunque igualmente interesantes en el área del desarrollo humano. Tanto la inteligencia emocional como la empatía están asociadas con la capacidad de liderazgo. Sin embargo, es preciso aclarar que la posesión de ninguno de los dos atributos garantiza por sí mismo el liderazgo exitoso.

La habilidad de reconocer las emociones y necesidades ajenas puede ser utilizada tanto para ayudar a las demás personas como para manipularlas en beneficio propio. La empatía les permite a los lideres mantenerse alerta y percibir los talentos y las debilidades de sus colaboradores para ayudarlos a maximizar los primeros y disminuir las segundas. Es una de las razones por las cuales se asegura que la actitud compasiva está relacionada con el liderazgo eficiente dentro de las organizaciones.

Contrario a lo anterior, el retraso de la inteligencia emocional es asociado con el narcisismo, un desorden mental caracterizado por la consideración de los seres humanos como recursos para ser utilizados para el beneficio personal. El dirigente narcisista bordea los límites aceptables. Esto  explica la aparición de líderes en posiciones de poder, que aportan poco al bienestar de la Comunidad y en algunos casos son una amenaza social.

También es importante anotar que la inteligencia emocional y la empatía, aunque acompañadas de compasión, son atributos necesarios pero no suficientes para ejercer un liderazgo exitoso. Se requiere además otras cualidades como confiabilidad, autenticidad y coraje en los líderes capaces de impulsar el mejoramiento de la calidad de vida de sus seguidores.

Existe aun alguna dificultad de medir objetivamente el nivel de Inteligencia Emocional de las personas. Sin embargo, en el campo empresarial ha surgido gran interés en el tema. Las empresas están utilizando algunas mediciones de la inteligencia emocional para seleccionar a sus colaboradores, pues consideran esta aptitud como un indicador de alto potencial de liderazgo.

Adicional a lo anterior, las personas con alta inteligencia emocional evitan tomar decisiones influenciadas por sentimientos inferiores como el odio, miedo y culpabilidad, lo cual los predispone a escoger las mejores opciones disponibles.

Por el contrario, diversos estudios (10) han demostado que el subdesarrollo emocional está asociado con la dificultad para establecer relaciones humanas solidas, adaptarse al entorno social y otras conductas disfuncionales.

Quedamos de acuerdo que solo un examen honesto y exhaustivo permitirá percibir la naturaleza de nuestros sentimientos y su efecto sobre nuestro comportamiento, lo cual constituye un requisito esencial para el mejoramiento de nuestra inteligencia emocional. No será fácil ni rápido que cumpliremos ésta tarea pero cualquier actividad que hagamos en ésta dirección resultará un entretenimiento inteligente.

Para comenzar, revisemos la lista de los sentimientos más comunes que experimentamos los seres humanos:

Aburrimiento                     Agitación                     Alegría                     Amargura
Amor                                 Ansiedad                     Angustia                     Apatía
Arrogancia                         Arrepentimiento             Cautela                     Celos
Comodidad                         Compasión                 Coraje                         Tristeza
Culpa                             Desconfianza                 Desencanto                 Vergüenza
Inconformidad                 Disgusto                         Diversión                     Dolor
Entusiasmo                         Envidia                             Fe                             Esperanza
Euforia                                 Éxtasis                         Felicidad                     Fobia
Frustración                         Gratitud                         Horror                         Humildad
Impaciencia                         Impotencia                 Irritabilidad                     Melancolía
Miedo                                 Modestia                         Nerviosismo                 Nostalgia
Odio                                     Orgullo                         Paranoia                         Pena
Pesar                                     Placer                         Preocupación                 Prevención
Rabia                                 Regocijo                         Remordimiento             Repugnancia
Resentimiento                     Satisfacción                     Soledad                         Sorpresa
Sufrimiento                         Terror                             Timidez                         Tranquilidad


A continuación haremos un ejercicio con el propósito de descubrir nuestros orígenes emocionales y lo que es más importante: entender el efecto que los sentimientos tienen sobre nuestra conducta. En otras palabras, esta actividad nos permitirá identificar los sentimientos que están en el fondo de cada uno de los eventos claves de nuestra existencia y nos dará información para entender nuestras actitudes. Requiere gran cantidad de integridad emocional, entendida esta como la sinceridad en el reconocimiento de las emociones. Esto es lo que se hace:

1 Colóquese en una posición cómoda. Puede ser sentado o acostado, asegurando que la columna vertebral se mantenga recta.
 
2 Respire tan lenta y profundamente como le sea posible, haciendo una pausa para retener por unos segundos el aire dentro de los pulmones, hasta sentirse relajado.

3 Reconstruya mentalmente cada uno de los momentos de su vida que considere decisivos, empezando por el más reciente. Estamos hablando de experiencias de alto impacto emocional que han cambiado su vida para bien o para mal.

4 Recuerde vívidamente su comportamiento durante cada uno de estos acontecimientos.

5 Perciba toda la gama de sentimientos experimentados en cada una de estas vivencias críticas.

6 identifique el sentimiento dominante entre todas las sensaciones asociadas con cada situación analizada.


Al terminar este ejercicio, seguramente nos daremos cuenta que tenemos una colección de sentimientos adquiridos a través de múltiples eventos y circunstancias. Algunos de ellos son agradables y otros menos deseables pero de todas maneras condicionan nuestra conducta.

Además de identificar los sentimientos asociados con eventos del pasado, el desarrollo de la Inteligencia Emocional requiere que mantengamos un enfoque consciente de nuestro estado emocional presente. Necesitamos estar dispuestos a responder preguntas de este estilo:

  • Como me estoy sintiendo?.
  • Cuales son las causas de mi estado emocional actual?.
  • Que puedo hacer para prolongar lo que estoy sintiendo si es agradable o reducirlo si es desagradable?.


Un beneficio adicional de este hábito: respondiendo las anteriores preguntas demostramos preocupación por nuestro bienestar emocional, con lo cual fortalecemos nuestra autoestima.

Es preciso recordar aquí que el ejercicio de la Meditación incrementa nuestra sensibilización hacia los sentimientos propios y ajenos, con lo cual se convierte en una herramienta eficaz para el mejoramiento de la Inteligencia Emocional.

Cuando revisamos el componente racional en la primera parte de este libro, encontramos que el ser humano puede pensar lo que quiera pero ateniéndose a las consecuencias de la opción escogida. También en el componente emocional el ser humano tiene la autonomía de sentir lo que quiera asumiendo los efectos que los sentimientos tienen sobre su calidad de vida.

Estudios realizados por Barbara Fredrickson (11) y galardonados por las autoridades correspondientes, han concluido que las personas que experimentan emociones positivas tales como alegría y satisfacción tienen mayores niveles de creatividad, mayor percepción de su entorno, mejores recursos para enfrentar las dificultades y progresar, en comparación con las personas que padecen emociones negativas como miedo y tristeza.

En otras investigaciones conducidas por esta misma científica, se ha comprobado que las emociones positivas ayudan a recuperar los niveles normales de presión arterial, azúcar en la sangre y sistema inmunológico que han sido alterados en las personas sometidas a excesivo estrés.

Desde el punto de vista del efecto que tienen los sentimientos sobre el funcionamiento del organismo humano también se sabe que los sentimientos positivos promueven la generación de hormonas favorables para la salud como la serotonina y la oxytocina, mientras que las emociones desagradables generan hormonas debilitantes como el cortisol.

Cada día se acumula mayor evidencia científica según la cual las personas con serias deficiencias en su desarrollo emocional que le impiden reconocer y controlar sus propios sentimientos, están más expuestas a trastornos de salud física y emocional.

Con la realización de las actividades y ejercicios propuestos en este capítulo, usted amable lector(a), habrá estimulado su Inteligencia Emocional, una condición esencial para el Crecimiento Integral.

El desarrollo de la Inteligencia Emocional nos permite evaluar aquellos sentimientos que afectan negativamente el desempeño de nuestra misión. El siguiente capítulo presenta algunas formas de minimizar estos sentimientos que consideremos obstructivos mientras maximizamos los sentimientos funcionales para nuestro éxito y felicidad.







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Capitulo 5
SALUD EMOCIONAL



Conocí a Esteban en el colegio de secundaria a donde llegó expulsado de otro establecimiento educativo. Fue integrado a nuestro grupo de estudio en el cual se distinguió por su risa estentórea y su disposición para animar el grupo cuando se encontraba en dificultades.

En una ocasión en que discutíamos la existencia de Dios, tomo la palabra y nos dijo: “mi presencia aquí es una prueba de que Dios existe”, y sin más preámbulos nos contó que era fruto de la violación de una menor de edad, hija de la cocinera de la posada a donde llegaba su padre a pasar las temporadas de desempleo.

Para cerrar su argumentación recuerdo que nos dijo: “Soy una evidencia de la existencia de un ser amoroso que cuida de nosotros aun en las circunstancias más difíciles, pues como ustedes lo pueden imaginar he llegado aquí enfrentando todo tipo de dificultades y necesidades desde alimenticias hasta de calor familiar“.

De su historia íntima que nos relató en aquella ocasión, recuerdo que a muy temprana edad su madre lo abandono al precario cuidado de su abuela materna.

A los siete años de edad, su abuela se las ingenió para forzar al padre a asumir la responsabilidad por su educación. Así fue como resulto internado en un colegio público en donde avanzo en sus estudios hasta ser expulsado por su conducta altanera y agresiva.

Por su comportamiento impredecible, cercano con lo antisocial, las autoridades del colegio a donde llego para terminar su educación secundaria no le reconocieron el honor al mejor bachiller de la promoción, aunque informalmente así lo consideramos sus compañeros y profesores por su rendimiento académico.

Al celebrar nuestro decimo aniversario de graduación de la educación secundaria, volvimos a encontrarnos con Esteban quien nos contó que había ensayado varios oficios pero ninguno le llamo la atención. En el momento estaba empleado en la oficina de correos en un cargo para el cual demostraba estar sobre-calificado.

Tuvimos la oportunidad de comentar con algunos de los asistentes el caso lamentable de este compañero que a pesar de su capacidad de aprendizaje, no había logrado hasta ahora nada importante en la vida. Varios de los compañeros se aventuraron a buscar explicaciones para entender el rendimiento de Esteban durante nuestra época estudiantil y los escasos logros alcanzados en comparación con el resto de los integrantes de la promoción.

Seguramente usted, amable lector(a), habrá conocido personas que como Esteban han alcanzado muy poco en su vida, comparado con su inmenso potencial.

Es evidente que Esteban recibió múltiples y serios maltratos desde el vientre de su madre que lo pueden afectar hasta el momento en que decida limpiar la carga que le intoxica el alma, y utilizar la energía así liberada para cumplir su misión personal. Cuando Esteban adquiera consciencia del efecto que su niñez desafortunada tiene en su desempeño, seguramente dirigirá sus esfuerzos hacia la transmutación de los círculos viciosos en que tiene montada su vida y entonces sus logros serán más significativos.

Pero no solo Esteban ha sido víctima de infortunios y maltratos desde el comienzo de su existencia. Salvo raras excepciones, todos los seres humanos estamos expuestos a enfrentar situaciones difíciles a lo largo de la vida. La perdida de seres queridos, la ruptura de una relación de pareja, el abandono, la pérdida del empleo, la bancarrota económica, los maltratos físicos, las agresiones emocionales, los abusos sexuales, la discriminación, la marginalización y el trato injusto, son ejemplos de las tragedias que enfrentamos los seres humanos.

Algunas de estas vivencias dolorosas dejan como secuelas una variedad de sentimientos negativos tales como amargura, odio, angustia, repugnancia, miedo, culpabilidad y tristeza, que son verdaderas heridas internas. Nos referimos a estos episodios como traumas sicológicos.

Los científicos han comprobado que los sentimientos positivos, (amor, compasión, gratitud, etc.) generan hormonas del tipo de la serotonina y oxitocin que promueven la reproducción de las células cerebrales. De otro lado, también han comprobado que los sentimientos negativos generan substancias toxicas que aceleran el deterioro de las neuronas.

Para decirlo mas claramente: los sentimientos negativos perturban el funcionamiento del cerebro promoviendo la insanidad mental y otras desventajas del individuo.

El efecto que los sentimientos tienen sobre el organismo humano puede ser comprobado en nuestra vida cotidiana. Nuestra vitalidad es diferente después de realizar un acto de amor o una conversación agradable que cuando tenemos una explosión de ira o una disputa verbal.

El poder de daño que los traumas y demás eventos desfavorables tienen sobre nuestro componente emocional depende de su intensidad, así como de la época en que los recibimos y de la forma como reaccionamos frente a los mismos. Si el infortunio es inevitable, lo que decidamos hacer para enfrentarlo es opcional.

Las consecuencias de los maltratos recibidos a muy temprana edad serán diferentes a las secuelas que dejan las adversidades enfrentadas en la edad adulta, cuando la persona tiene mayores recursos para escoger la opción que prefiera. Los traumas recibidos en la niñez causan daños desproporcionados en las victimas y en la sociedad en general.

Está comprobado por múltiples estudios que los individuos cuyo comportamiento infantil ha sido corregido mediante castigos físicos son mas inseguros, agresivos y con mayores dificultades de aprendizaje que las personas que fueron ayudadas durante la infancia a mejorar su conducta con métodos racionales.

Científicos australianos dirigidos por Brian Draper (12), han reportado recientemente los resultados de su trabajo según el cual los efectos de los abusos infantiles pueden durar toda la vida. Los sujetos de esta investigación que sufrieron abusos físicos o sexuales en su niñez mostraron peor salud física y mental comparada con aquellos que no fueron maltratados a temprana edad.

Estudios realizados en varios países demuestran que la mayoría de los criminales condenados a prisión fueron abusados durante su temprana juventud. Se puede deducir que cualquier intento serio por reducir el índice de criminalidad debe incluir políticas y leyes para la protección de la niñez.

Los sentimientos negativos que de alguna manera vamos acumulando afectarán nuestra salud emocional hasta el punto de impedirnos desarrollar todo nuestro potencial de éxito y felicidad.
Esta basura emocional constituye una carga que nos dificulta el andar eficientemente por el camino de la vida. Es semejante a una maleta que cuelga a nuestras espaldas.

Ciertamente es distinta la forma como los seres humanos reaccionamos frente a las situaciones adversas. Si decidimos enfrentar las tragedias con la fuerza del optimismo y la fe, los resultados serán diferentes a si optamos por permanecer reciclando los sentimientos negativos que nos producen los impactos traumáticos.

Al observar a nuestro alrededor podemos encontrar personas que superan los episodios dolorosos y siguen adelante fortalecidos por la experiencia y la esperanza. Otros individuos por el contrario no logran recuperarse y quedan postrados ante el infortunio. La diferencia está en la forma como manejan los golpes recibidos y sus consecuencias.

Es imposible realizarnos plenamente como seres humanos mientras arrastramos con nuestra maleta interior llena de los residuos tóxicos que nos han dejado los eventos traumáticos. Cuando se hace muy pesada impide acelerar nuestra jornada. Además, si andamos contaminando nuestro medio ambiente con estos tóxicos sentimentales vamos a recoger más de lo mismo, corriendo el peligro de embarcarnos en un círculo vicioso que nos llevara a los terrenos de la insanidad mental.

Estudios científicos han encontrado que las victimas de traumas tienen mayores posibilidades de contraer adicciones, depresión, fatiga crónica, demencia, paranoia y otras patologías serias que han dado en llamarse los desordenes postraumáticos.

También está demostrado que los sentimientos negativos sin tratamiento pueden acumularse hasta un nivel a partir del cual generan lesiones cerebrales que debilitan el poder de la voluntad, incapacitando al individuo para mantener el control de su vida.

Por esto es tan difícil superar las adicciones y demás anomalías sicológicas, sin un tratamiento serio de sanación interior. Es reconocido que las adicciones tienen un origen traumático que genera en la persona profundos sentimientos negativos, los cuales trata de manejar con productos adictivos como alcohol, tabaco, marihuana, etc. Mientras no se resuelva el trauma que agobia al sujeto, le será muy difícil salir de la adicción. Algunas veces lo que se logra es pasar de una adicción a otra. Se ha encontrado por ejemplo que la adicción a la comida puede ser tratada con cirugía del estomago, pero la gran mayoría de las personas así tratadas caen al poco tiempo en el alcoholismo como respuesta a su trauma interior, si este no es tratado antes o después de la cirugía. Más aun, los alcohólicos que logran salir de su adicción sin una curación interior, caen fácilmente en la glotonería.

Los sentimientos corrosivos que vamos acumulando a lo largo de la vida pueden alterar nuestra consciencia hasta el punto de borrar la línea que separa la bondad de la maldad tanto de nuestro medio ambiente como de nosotros mismos. Intoxicados por la mezcla de sentimientos negativos estaremos incapacitados para tomar las mejores decisiones que nos conduzcan a superar las dificultades y aprovechar las oportunidades que aparezcan en el camino.

La buena noticia ahora es que no estamos obligados a arrastrar indefinidamente la colección de sentimientos inferiores que obstaculizan nuestro crecimiento. Tenemos el poder y la responsabilidad de buscar salidas naturales a toda esta basura sicológica.

En una prueba más de la interrelación entre los tres componentes del ser humano, los científicos han demostrado que las alteraciones que producen los sentimientos negativos sobre el organismo y sobre la dimensión racional son reversibles. Tenemos la opción de reversar los daños sufridos durante el transcurso de los años sin cirugías ni medicinas. Es posible hacer un trabajo de restauración emocional que recupere el estado de nuestra alma a las condiciones que nos permitan utilizar plenamente nuestros talentos y competencias.

Los quebrantos físicos dificultan nuestro desempeño como también los dolores del alma reducen el ritmo de nuestro avance. Asi como concedemos ventajas con nuestros quebrantos físicos también estamos en desventaja para resolver problemas y aprovechar oportunidades cuando estamos afectados por dolencias emocionales.

Las heridas internas o emocionales en comparación con las heridas externas o corporales son de más difícil curación. Algunas de ellas están incrustadas en los profundos pliegues de nuestro ser subconsciente y por lo tanto requieren mayor esfuerzo para su sanación.

Mantengamos en cuenta que solamente nosotros tenemos acceso a nuestra parte interior. Es como si estuviera protegida por una cerradura de la cual solo nosotros tenemos la llave. Esto es más dramático con las heridas emocionales que hemos sufrido en nuestros mismos orígenes y en la temprana infancia. Solo nosotros mismos podremos usar la fe y el poder racional para conscientemente decidir qué hacer al interior de nuestra alma.

Por supuesto que no se trata de negar ni ocultar los sentimientos debilitantes. Por el contrario, se requiere enfrentar los conflictos emocionales para reducirlos o resolverlos gradualmente. Aqui estamos hablando de filtrar y procesar los sentimientos, no de retenrlos ni negarlos.

Con los recursos racionales desarrollados mediante la aplicación de lo expuesto en la primera parte de este libro, estamos en capacidad de recoger información y procesarla para decidir el curso de acción que nos conduzca a disminuir la carga de sentimientos negativos. A continuación se presenta más información útil para iniciar esta tarea.

Los traumas tienen un componente racional y otro emocional. Es decir, cuando sufrimos un golpe sicológico quedan grabados en nuestra mente los detalles del episodio (parte racional) y las sensaciones que se generan de la experiencia (parte emocional) .

Con excepción de los traumas sufridos al comienzo de nuestra existencia en los cuales solo podemos experimentar los sentimientos sin recordar los hechos que los causaron, en los demás episodios traumáticos podemos recordar todos los hechos que ocurrieron durante la situación que vivimos y reconstruir los sentimientos que surgieron durante la vivencia indeseable.

La razón por la cual recordamos fácilmente las experiencias dolorosas mientras olvidamos nuestro propio número telefónico es por la carga emocional que se conserva de dichos eventos. Solo descargando emocionalmente las vivencias infortunadas, las olvidaremos para seguir adelante.

Vamos a iniciar la tarea de sanación emocional detectando aquellos sentimientos negativos que están incrustados en nuestra mente y los cuales afectan desfavorablemente nuestra vida. Aquí utilizaremos la inteligencia emocional para nuestro mejoramiento personal. Esto requiere regresar al pasado para revisar episodios cargados de emociones destructivas, lo cual haremos teniendo en cuenta lo siguiente:

A.- Solo podemos mejorar lo que reconocemos. Estamos hablando de incrementar nuestra sanidad emocional filtrando y desechando racionalmente aquellos sentimientos negativos generados por traumas recibidos y que nos dificultan funcionar a plenitud.

B.- Se justifica retroceder al pasado para aprovechar nuestras propias experiencias como oportunidades de aprendizaje, teniendo la precaución de reciclar lo que sirve de nuestro pasado y desechar lo demás, sin profundizar las heridas emocionales. Entendamos que es posble modificar las consecuencias del pasado, no el pasado mismo. 

C.- Al finalizar la reconstrucción de cada episodio traumático debemos tener la precaución de revivir un episodio agradable que nos ayude a recuperar nuestro balance emocional. Es como cambiar un disco de video desagradable por otro alegre.

D.- Evitemos quedar atrapados por el pasado pues somos más que una historia personal. Evidentemente nada podemos hacer para modificar el pasado pero si mucho para enriquecer nuestro presente y preparar nuestro futuro.

E.- Una vez procesados los eventos del pasado regresemos inmediatamente al “aquí y ahora”, siendo conscientes de todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.

El ejercicio que se presenta a continuación nos permitirá identificar los sentimientos negativos que necesitamos modificar. Se requiere verdad personal, honestidad emocional, humildad y coraje para obtener los mejores resultados. Este es el procedimiento a seguir:

1   Colóquese en una posición cómoda. Puede ser sentado o acostado pero con la precaución de conservar la columna vertebral recta.

2   Respire pausadamente durante tres minutos, permaneciendo consciente de los sonidos a su alrededor.

3   Revise mentalmente cada uno de los momentos difíciles de su vida. Serán situaciones desagradables que han marcado su vida de manera desfavorable.

4   Reconstruya diariamente una de dichas vivencias identificando los personajes que intervinieron en ella y demás detalles que integran la situación.

5   Perciba plenamente cada uno de los sentimientos experimentados durante dicho evento.

6   Escoja cuales de dichos sentimientos quiere desechar.

7   Continúe este ejercicio reconstruyendo mentalmente uno de los episodios más felices que haya experimentado en su vida.

8   Concluya el ejercicio observando todo lo que esté al frente suyo. Sin mover los ojos huela, escuche, palpe y deguste lenta y sucesivamente todo lo que se encuentre a su alcance.


La revisión cuidadosa de las dificultades que hemos padecido en la vida nos hace sensibles a los sufrimientos ajenos y nos conecta con el resto de seres humanos que han enfrentado situaciones similares. De esta manera fortalecemos nuestra empatía y compasión, cualidades que distinguen a los dirigentes narcisistas de los lideres que benefician a la Comunidad.

Además, la realización de este ejercicio nos da la posibilidad de confrontar sentimientos tales como odio, miedo, culpa, angustia y frustración que necesitamos controlar. Esto se hará más adelante mediante estrategias creadas para modificar los sentimientos que escojamos .

Cada uno de estos sentimientos negativos requiere un manejo diferente. Con un trabajo de restauración interior los reduciremos uno a uno hasta tener los resultados esperados.


FASES DE LA SANACION INTERIOR

La sanación interior tiene dos fases marcadas que facilitan su explicación y aplicación:

La primera fase de esta tarea es la confrontación de nuestras cargas negativas conscientes. Aquellas que recordamos durante la realización del ejercicio anterior.

La segunda fase incluye los residuos tóxicos inconscientes que nos torturan desde siempre, pero que solo reconocemos con especial dificultad. Son las secuelas de los traumas de nuestra primera infancia y los efectos negativos que recibimos del entorno desde antes de nacer. Aquí también están incluidos aquellos sentimientos que hemos decidido ocultar conscientemente para nosotros mismos y los demás.


PRIMERA FASE DE SANACION INTERIOR

La ley de Pareto o principio del 80/20 establece que para la mayoría de las circunstancias indeseables el 80% del problema proviene del 20% de las causas. Si aplicamos este principio pragmático a nuestra insanidad emocional, concluiremos que solo unos pocos sentimientos negativos de la colección que arrastramos son los responsables de la mayor parte de nuestra intoxicación emocional.

El Odio junto con el Miedo y la Culpa son reconocidos como los sentimientos más dañinos y por tal razón los trataremos aquí como los responsables de la mayor proporción de los conflictos emocionales.

Culpa

Es un sentimiento originado por algo que consideramos que hemos hecho mal. Es la admision de responsabilidad por haber causado un daño por accion u omision. Como tal es un regulador moral de nuestra conducta. Es una señal que nos indica que necesitamos corregir nuestro comportamiento.

Todos cometemos estupideces de mayor o menor impacto y es saludable que sintamos una horrible sensación cuando hemos realizado algo indeseable. La diferencia está en la forma como manejamos los sentimientos de culpa que aparecen como consecuencia de nuestros actos. Tenemos la opción de acumular culpabilidades hasta congestionar nuestra alma con este sentimiento debilitante o por el contrario, hacer los cambios necesarios para no reincidir en conductas reprochables y liberarnos de esta carga para seguir avanzando.

Para desintoxicarnos de nuestros remordimientos debemos empezar por distinguir entre culpabilidad real y la culpabilidad ficticia. Es necesario analizar cada situación para separar los sentimientos de culpa reales de los imaginarios. Se requiere honestidad para reconocer nuestras propias culpas y consciencia clara para identificar las culpas imaginarias.

Reales o imaginarios, los sentimientos de culpa nos llenan de vergüenza con nosotros mismos, atentando de esta manera contra nuestra autoestima. Sin tratamiento adecuado, los sentimientos de culpa conducen a la depresion y otros desordenes emocionales. Esto solamente, es un enorme daño para nuestro desarrollo personal.

Pero hay mas, el individuo agobiado por los sentimientos de culpa está dispuesto a aceptar cualquier cosa de la vida. Se resigna a diversos maltratos y adversidades sin ofrecer resistencia porque piensa que es la debida recompensa por lo que hizo mal o dejo de hacer bien. Puede ser la mujer que acepta la violencia familiar sin denunciarla o el hombre que se transa por condiciones laborales indignantes sin buscar alternativas.

Veamos por separado cada una de estas culpabilidades.

Sentimientos de culpa reales. Tenemos que reconocer ahora lo que hemos hecho en contra de los demás. Admitir el daño que hemos causado en algún momento con nuestras palabras, acciones y omisiones.

Una condición básica para superar el conflicto interno originado por los sentimientos de culpa real, es reconociendo nuestras faltas y ofreciendo las disculpas y reparaciones correspondientes a las víctimas de nuestro comportamiento equivocado, en una demostración de respeto y consideración por los demás seres humanos. Cumplido este requisito quedamos en condiciones de perdonar a nosotros mismos.

Perdonar es un acto de amor y como tal debe comenzar por uno mismo. Estaremos en condiciones de perdonar a los demás en la medida en que nos perdonamos a nosotros mismos, así como es posible amar al prójimo solo cuando nos amemos a nosotros mismos, tal como lo dicen las Escrituras: “Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Gálatas 5,14

Se requiere un dialogo interior honesto, basado en la consideración según la cual somos seres humanos en búsqueda de nuestro mejoramiento, expuestos a cometer errores pero con el poder de corregirlos. Únicamente nosotros mismos podemos oír claramente la voz interior de nuestra consciencia. Debemos ser cuidadosos con nuestro dialogo interior siendo tan valientes y humildes como sea posible.

Empecemos a descargar nuestros sentimientos de culpa con el siguiente ejercicio:

1. Colóquese en una posición cómoda. Puede ser sentado o acostado pero con la precaución de conservar la columna vertebral recta.

2. Respire pausadamente durante tres minutos, captando los sonidos que surgen a su alrededor durante la pausa en que retiene el aire.

3. Traiga a la memoria cada momento de su vida durante el cual haya causado intencionalmente daño a otra persona mediante acciones cometidas o que haya dejado de realizar.

4. Visualice la persona a la cual le ha hecho daño y sienta su presencia. Pronunciando su nombre mentalmente diríjale palabras de compasión. Puede ser por ejemplo: “Deseo que te hayas recuperado del daño que te he causado. Confio que estés libre de toda pena y dolor. Quiero que seas feliz.” O pueden ser otras frases que salgan del fondo de su corazón.

5. Piense ahora en los familiares y amigos de la persona agredida con sus actos y los cuales pudieron haber sido igualmente lastimados. Ofrézcales mentalmente frases de compasión.

6. Desplace ahora su atención hacia sí mismo y ofrézcase frases de perdón como por ejemplo: “Estoy libre de culpa y remordimiento.” “Ahora estoy en paz con estas personas y conmigo mismo.”

7. Para concluir este ejercicio, reconstruya mentalmente la mayor cantidad de detalles de la acción de la cual se sienta más orgulloso de haber realizado.


Durante el ejercicio anterior hemos reconocido nuestra propia imperfección, lo cual fortalece nuestra humildad y capacidad para juzgarnos a nosotros mismos, a la vez que nos prepara para entender las limitaciones de los demás.

Esta comprensión de la condición humana fortalece la actitud de reconocer nuestros errores y sus consecuencias, lo cual nos hace mas humanos y nos coloca en el camino del mejoramiento personal. Por lo contrario, la incapacidad para admitir nuestras faltas y ofrecer reparaciones nos dificulta crecer.

Con la fuerza de la fe y el pensamiento positivo que hemos aplicado durante el ejercicio anterior aclaramos nuestra consciencia, fortaleciendo así nuestra capacidad para discernir lo correcto de lo incorrecto, lo real de lo imaginario. Podemos entonces seguir adelante con paso firme y seguro.

Sentimientos de culpa imaginarios. En ocasiones cargamos culpas en las cuales no tenemos ninguna responsabilidad. Son culpas gratis en las cuales no hemos invertido nada pero las hemos adquirido.

No es fortuito que desde nuestra niñez estemos propensos a cargar con las culpas de los demás pues algunos de nosotros vivimos en una cultura de permanente juzgamiento. Muchos de nosotros fuimos formados bajo un sistema acusatorio, en el cual las personas mayores buscaban corregir nuestra conducta mediante un juicio sumario de acusación y castigo. Esto nos predispuso desde muy temprana edad a sentirnos culpables de lo que pasa a nuestro alrededor y a prepararnos para recibir un castigo. Incluso aquello que los demás hacen equivocadamente contra nosotros lo transformamos en culpabilidad nuestra y nos predispone a las represalias.

Es conocido que el peor castigo que sufren las víctimas de secuestros y abusos sexuales es el que se infligen así mismo, presionados por una sociedad que llega hasta el extremo de culpar a las víctimas de los atropellos y crímenes que se cometen contra ellos mismos. Las personas abusadas son recriminadas por estar en el sitio equivocado en el momento equivocado; al despedido injustamente del trabajo se le culpa por su bajo rendimiento; el niño traumatizado por la separación de sus padres crece con un complejo que lo hace sentir culpable de esa decisión de sus progenitores.

Recordemos por un momento a Esteban, el personaje del caso expuesto al comienzo del presente capitulo. Seguramente durante alguna parte de su vida sintió vergüenza por las opciones escogidas por sus padres, lo cual no deja de ser una tremenda inconsecuencia pero al mismo tiempo una reacción muy frecuente de las personas que viven situaciones similares a las de Esteban.

El siguiente ejercicio nos ayudara a liberar nuestra alma de los sentimientos de culpas irracionales.

Esto es lo que se hace para cada uno de los episodios que nos han llenado de vergüenza injustificadamente, hasta confrontar el último:

1   Colóquese en una posición cómoda. Puede ser sentado o acostado, asegurando que la columna vertebral permanezca recta.

2   Mantenga los ojos cerrados o ligeramente abiertos.

3   Respire lenta y pausadamente durante tres minutos, permaneciendo consciente exclusivamente de su respiración.

4  Reconstruya objetivamente un episodio de su vida en el cual haya sido víctima de algún atropello pero que injustificadamente le ha generado sentimientos de vergüenza y arrepentimiento. Tenga presente que la verdad personal nos hará libres y orgullosos de nosotros mismos.

5  Concentrando la atención hacia sí mismo, diríjase palabras de compasión y perdón. Puede ser frases como: “Estoy libre de culpa porque no tengo ninguna responsabilidad por lo que me hicieron.” “Nada me obliga a seguir sufriendo por lo sucedido en el pasado a pesar de mis esfuerzos por evitarlo.” “Ahora puedo estar en paz conmigo y continuar mi camino”.

6  Para cerrar el ejercicio recuerde vivamente el momento más feliz de su vida. Preferiblemente escriba este episodio en su diario.

7  Repita todos los pasos del procedimiento anterior para cada uno de los atropellos recibidos que le hayan generado injustificadamente sentimientos de culpa y vergüenza.


Con la realización del anterior ejercicio, usted amable lector(a), habrá practicado el perdón hacia sí mismo, lo cual lo coloca en la mejor condición para perdonar a los demás, preparándose para avanzar en la siguiente tarea.

Odio 

El odio es una de las reacciones a los maltratos recibidos. En el fondo de cada odio existe un dolor emocional causado por los distintos atropellos de que hemos sido víctimas.

Cuando el agresor nos hace daño tenemos dos opciones:

a) Acumular el rencor para buscar la venganza;
b) Perdonar y seguir adelante.


Los demás podrán arruinar algunos momentos de nuestra vida pero el resto corre por nuestra cuenta. Podemos perdonar y olvidar para seguir nuestro camino o quedarnos odiando y buscando la venganza para arruinar así el resto de nuestra vida.

Nuestro atacante llega hasta hacernos daño con sus acciones. Nos podrá abusar físicamente, nos podrá acusar injustamente, nos podrá agredir verbalmente, pero en nuestro interior solo nosotros tenemos libertad para decidir qué hacer con lo que recibimos del adversario.

Al escoger la primera opción guardaremos el odio generado por efecto de los abusos que hemos recibido desde los inicios de nuestra vida, y entonces la ira y el resentimiento incrementaran en nuestro corazón sicológico hasta apoderarse de él. En consecuencia odiaremos sin motivo. Odiaremos al vecino por su afiliación política, a quien nos prepara los alimentos por el color de su piel, a quien nos acompaña por sus creencias religiosas, al transeúnte por su preferencia deportiva y en general a nuestros semejantes sin razón válida.

El odio lleva implícita la intención de venganza, lo cual convierte éste sentimiento en un facilitador de los comportamientos violentos.

Si decidimos acumular odio sobre odio y sobre más odio, estaremos preparando la maleta para un viaje con destino azaroso. Realizaremos acciones de las cuales nos sentiremos avergonzados y entonces nuestra autoestima se empobrece y nos embarcamos en una espiral autodestructiva. Nos predisponemos a la violencia, ya sea física o verbal, con lo cual reciclamos el odio. Descargando nuestra ira al universo generamos odios en nuestras victimas los cuales recibiremos en forma de más violencia dejando como producto más rencor dentro de nosotros, construyendo así un circulo vicioso que tiende a perpetuarse hasta cuando aparezca un héroe que destruya esta cadena de agresiones mediante el perdón y el olvido.

La acumulación de odios altera nuestra capacidad de razonamiento al punto que nos impide reconocer la situación problemática que vivimos. Con alguna frecuencia encontramos personas que mantienen una disculpa para su accionar agresivo, sin reconocer ninguna culpabilidad ni mucho menos intenciones de mejorar su comportamiento.

Las personas que han sufrido maltratos, especialmente en su temprana edad, pierden el respeto por ellos mismos y más tarde tienden a perder el respeto por los demás. Esto los predispone a ser abusivos con sus semejantes y los incapacita para desarrollar empatía y compasión, dos condiciones necesarias para cumplir la misión personal.

Varias investigaciones científicas han concluido que un alto porcentaje de criminales han sido víctimas de atropellos, especialmente en su temprana juventud. Estos individuos fueron incapaces de manejar las secuelas de los traumas recibidos y quedaron a merced de la ira.

Las personas que deciden coleccionar sus odios tienden a permanecer en el pasado malgastando el presente y oscureciendo el futuro. Una mente infestada de sentimientos de venganza es una pérdida para la Humanidad.

Si caemos en la trampa del odio les estamos otorgando a los demás el control de nuestra vida. Cuando perdemos nuestra compostura por lo que hacen los demás, les estamos dando la potestad de manipularnos. El odio que sentimos nos hace daño a nosotros no al enemigo.

Rechacemos la agresión sin odiar al agresor pues el odio agrava el daño que nos pretenden hacer. Si alguien nos ataca podemos marginarlo, ignorarlo o denunciarlo, pero sin odiarlo pues entonces nos haremos daño, posiblemente mayor que el infringido originalmente. Alguien dijo que solo cuando odiamos a nuestros enemigos les estamos permitiendo que nos hagan daño.

Al escoger la opción de almacenar los recuerdos, resentimientos y frustraciones derivados de los infortunios, la persona corre el riesgo de adoptar la actitud de víctima que lo lleva a creer que todo lo malo le viene de afuera y por lo tanto no puede hacer nada para superar su situación. Como consecuencia de esta actitud permanente de victima la persona adquiere desordenes mentales como la paranoia y la angustia que le dificultan asumir la parte de responsabilidad en lo que le sucede.

Para romper el círculo vicioso de la violencia que hemos construido con nuestra ira y deseos de venganza, debemos parar de contaminar el medio ambiente con nuestro comportamiento agresivo, mientras buscamos las causas de los resentimientos que nos controlan.

Cuando aceptamos la parte de culpa que nos corresponde en cada uno de los acontecimientos desfavorables nos predisponemos a perdonar y seguir adelante.

El odio es un veneno que pudre el alma y su único antídoto es el perdón. Los intentos artificiales para manejar desde el exterior de nosotros los rencores nunca nos libraran de los mismos.

Escogiendo el perdón impediremos que el enemigo vaya más allá de sus límites y controlaremos el daño recibido. En lugar de malgastar nuestras energías buscando la venganza, ahora podemos utilizarlas para reparar el daño que nos han hecho y seguir avanzando.

El perdón es una manifestación de la grandeza humana y beneficia más a quien lo otorga que a quien lo recibe. Uno de los efectos directos del perdón es el reconocimiento de nuestra dignidad autentica y el aprecio por nosotros mismos. Admitiendo nuestro propio valor intrínseco nos hacemos independientes del juzgamiento y expectativas de los demás. Lograremos autonomía, paz interior y fortaleza espiritual.

Otro beneficio del perdón es la eliminación de los sentimientos y recuerdos negativos asociados con los episodios traumáticos. Perdonando a nuestros agresores podremos liberarnos de los sentimientos y recuerdos destructivos.

Ghandi dijo: “Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una afrenta, sabe amar.”

El amor es el sentimiento contrario al odio y nos embarca en un círculo virtuoso. Con el amor se construye, con el odio se destruye. Por el poder del amor convertimos enemigos en amigos. El amor es la fuente de la bondad. Cuando hacemos algo con amor lo hacemos bien. Por eso los auténticos triunfadores aman lo que hacen. Avanzaremos en nuestro camino hacia el éxito y la felicidad cambiando odio por amor.

Para los cristianos el perdón es un deber moral establecido en las Escrituras: “No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. “ Lucas 6,37

Desde luego que perdonar no implica que aceptemos las acciones que nos perjudican, ni tampoco significa estar de acuerdo con el comportamiento que nos hace daño.

Usted amable lector(a) seguramente estará de acuerdo en que el mundo sería mejor si más investigadores y maestros contribuyeran al desarrollo del componente emocional del ser humano. Si la educación ofrecida a la juventud fuera más integral y balanceada, fortaleciendo la inteligencia emocional en la misma proporción que se hace con la inteligencia racional, habría más individuos capaces de disminuir el odio y aumentar el amor. Tendríamos menos agresores y más personas cumpliendo su misión y contribuyendo al cumplimiento de la misión del prójimo.

Pero no es fácil perdonar. Benjamin Franklin dijo: “Las tres acciones más difíciles de esta vida son:

  • Guardar un secreto
  • Perdonar un agravio y
  • Aprovechar el tiempo. “

Empecemos esta difícil tarea de perdonar respondiendo preguntas tales como:

  •    Valora usted la dignidad humana?. La falta de respeto por los demás es un precursor del  odio.
  •    Está actuando usted en coherencia con su escala de valores?.
  •    Cree usted en las características comunes de los seres humanos?. Cuando se odia a alguien estamos odiando algo de nosotros mismos.
  •    Que tan importante o benéfico es para usted odiar a alguien?.
  •    Se siente usted orgulloso con su comportamiento agresivo o por el contrario, eso le produce tristeza?.
  •    Vale la pena seguir odiando?.

Aquí se esperan respuestas honestas mas que correctas. Nuevamente, solo usted tiene las respuestas que le permiten entender la calidad de su vida actual, revisar sus valores y corregir algunos errores de razonamiento.

Después de cuestionar nuestro comportamiento y tomar consciencia de la necesidad de cambiar, debemos pasar a la acción pues no bastan las palabras y buenas intenciones para descargar nuestros odios. A perdonar también se aprende perdonando. Usted puede comprobar el poder de esta práctica realizando el siguiente ejercicio:

1)   Colóquese en una posición cómoda. Puede ser sentado o acostado, asegurando que la columna vertebral se mantenga recta.

2)   Respire pausadamente durante tres minutos, captando los sonidos que surgen a su alrededor durante la pausa en que retiene el aire.

3)   Enfoque su atención en la persona que le ha producido el más reciente daño. Sintiendo su presencia y pronunciando su nombre, diríjale silenciosamente palabras de perdón y compasión. Puede ser algo como: “Yo te perdono por el perjuicio que me has causado (especificar). Desde lo más profundo de mi corazón deseo que estés completamente bien”.
 
4)   Represente mentalmente el odio que ha sentido por esa persona mediante un objeto o un animal. Puede ser por ejemplo una espina, un líquido, una rana, etc.

5)   Mientras respira lentamente imagínese que el odio representado por ese objeto o animal es expulsado de su interior por el aire que sale de sus pulmones. Sienta, vea, oiga e incluso huela ese odio saliendo desde lo más profundo de su alma.

6)   Haciendo un esfuerzo mental imagínese que ha cerrado la herida interior y calmado el dolor que le causó la persona a quien acaba de perdonar.

7)   Continúe respirando lentamente mientras se imagina que está llenando todo su interior de amor y tranquilidad.

8)   Para concluir el ejercicio reconstruya alguna situación agradable vivida con la persona a la cual ha perdonado.
 
9)   Repita este procedimiento para cada uno de los episodios en los cuales haya sido víctima de algún maltrato, hasta confrontar el último que recuerde.


Durante la ejecución del anterior ejercicio es preciso mantener en mente que usted ha tomado la firme decisión de hacer todo lo necesario para liberarse del odio que le está arruinando su vida. Tenga claro que usted ha renunciado a continuar representando el papel de víctima. Es una opción que solo usted puede escoger para limitar el daño que le hizo su agresor.

Con la realización del anterior ejercicio, usted amable lector(a), fortalecerá su capacidad de perdonar, recuperando así la energía que estaba malgastando en odiar. Habrá modificado algunos sentimientos destructivos, borrado recuerdos dolorosos y renovado la vitalidad para incrementar sus niveles de exito y felicidad.

Para concluir este tema tengamos en cuenta que el perdón elimina el odio y le abre espacio al amor. Con amor se avanza, con odio se retrocede. El perdón es el punto de partida de una transformación significativa de la vida. Por esto lo mejor que podemos hacer al final de cada día es perdonar para dormir sin asuntos pendientes con nadie.


Miedo

El miedo es la respuesta emocional frente a un peligro real o imaginario. El miedo personal es descrito por diferentes términos de acuerdo a su relativa intensidad. Precaución, preocupación, pánico, horror, paranoia y ansiedad significan diferentes grados de miedo.

Aunque las amenazas pueden estar principalmente asociadas con actividades, personas, animales, eventos, lugares y objetos, el miedo también es inspirado por conceptos abstractos como por ejemplo la censura social y el ridículo.

Las amenazas que presenta la vida moderna están más relacionadas con el desempleo, la pérdida de la vivienda, el fracaso, el secuestro, epidemias, atracos y violaciones.

Cuando los peligros tienen fundamentos reales hablamos de miedos racionales; cuando los orígenes son imaginarios se trata de miedos irracionales. Si tememos atravesar a pie una autopista de alto tráfico se trata de un miedo razonable. Cuando sentimos pánico al ver una lagartija estamos experimentando un miedo irracional.

El miedo racional y controlado es un mecanismo de supervivencia pues predispone a las personas a tomar precauciones para evitar daños.

La persona que sufre de miedos imaginarios responde a la percepción que tiene de una realidad y no a la realidad misma. Ella cree que una rana le producirá algún daño cuando en realidad el animal es inofensivo. Es importante entender que uno crea en la mente lo que teme y como tiende a creerse más de la cuenta termina validando su creación. Por eso se asegura que uno obtiene lo que teme, de modo que tengamos cuidado con nuestros miedos.

Los miedos están vinculados con el castigo y el dolor. Cuando tememos algo, en el fondo estamos pensando en lo que nos puede pasar en términos de dolor o castigo.

Sin adecuado manejo, los miedos pueden transformarse en pánico, fobia, paranoia, angustia y otras emociones desproporcionadas con respecto al real peligro. En estas condiciones los miedos limitan la libertad de acción y afectan el comportamiento de las personas a tal extremo que pueden asumir decisiones imprudentes e inadecuadas frente a la situación de peligro que enfrentan. 

Además, los miedos sin control reducen la confianza y autoestima del individuo, constituyéndose así en un obstáculo para su desarrollo personal.

A pesar de lo anterior, el miedo es uno de los sentimientos más difíciles de aceptar y por lo tanto de superar. Muchos de nosotros no quisiéramos aparecer como cobardes cuando reconocemos nuestros miedos. No es extraño entonces que vayamos coleccionando miedos de todas las clases: a los ratones, al abandono, al robo, a la soledad, al desempleo y hasta al éxito y la felicidad.

De otro lado, todos quisiéramos liberarnos de nuestros miedos y enfrentar con coraje nuestra vida.
Como en los casos de los anteriores sentimientos negativos, para controlar los miedos también debemos ir a través de un proceso racional que nos permita enfrentar objetivamente las situaciones que nos mantienen amedrantados.

Lo primero que tenemos que hacer es identificar claramente el objeto de nuestro miedo, sea este los viajes en avión o las cuentas odontológicas. En este empeño es útil revisar el ejercicio presentado al comienzo de este capítulo, para identificar aquellas circunstancias difíciles en las que hemos sentido miedo.

Una vez tengamos clara consciencia del objeto de nuestro miedo debemos pasar a evaluarlo, respondiendo a preguntas tales como:

 Es esta amenaza real?
 Es este miedo razonable o desproporcionado?.

Distingamos el miedo que le tenemos a una cucaracha del miedo a perder el empleo si trabajamos en una empresa que está reduciendo su nomina de personal.

A continuación es preciso evaluar la magnitud del daño que nos causaría el evento en caso de ocurrir. Para esto es útil responder a preguntas tales como:

 Esta situación es de vida o muerte?.
 Seguirá girando el mundo a pesar de ocurrir la catástrofe?.

Aquí estamos hablando de un esfuerzo racional para colocar en contexto la situación y estimarla en sus justos términos. Sin caer en el error de convertir cualquier adversidad en una tragedia.

De esta manera mantenemos el problema en perspectiva para poder verificar que la mayoría de las situaciones no son fatales. La actitud optimista frente a los acontecimientos nos ayuda a evitar convertir cualquier infortunio en un reto de vida o muerte. No olvidemos mirar ambas caras de la torta, porque toda situación por difícil que parezca tendrá una parte positiva. Es cuestión de encontrarla.

El siguiente paso a realizar para reducir nuestro miedo es estimar las posibilidades de que el evento ocurra. La posibilidad de morir en un accidente aéreo es estadísticamente similar a quedar electrocutados mientras usamos la licuadora, secador de cabello o cualquier otro aparato eléctrico-domestico.

La posterior etapa de este procedimiento para controlar nuestro miedo es la de actuar frente a la amenaza. Para eso es importante que nos respondamos a la siguiente pregunta: Esta situación se encuentra bajo mi control?. Si puedo eliminar la amenaza en su totalidad o en parte, entonces lo que queda es realizar las acciones que sean indispensables para superar el reto y seguir adelante.

Si la situación se escapa de nuestro control debemos pasar a la etapa final que consiste en preparar un plan para el evento en que esto ocurra. Se trata del llamado “Plan B”, para cuya elaboración debemos empezar por responder preguntas tales como:

 Cual puede ser el peor escenario con mayor posibilidad de ocurrir?.
 Como lo voy a enfrentar?.

Con el plan B bien elaborado podremos controlar el posible daño y nuestro miedo será reducido a nivel manejable.

Al manejar los miedos mediante el procedimiento anterior, usted amable lector(a), habrá comprobado el incremento de su coraje para enfrentar las situaciones difíciles, lo cual es una característica de los triunfadores.

Para los creyentes existe el recurso de la fe. Las Escrituras así lo establecen:”No hay temor en el amor; sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor. Nosotros amemos, porque él nos amó primero. “ 1a Juan 4,18-19 .

De esta manera hemos concluido el tratamiento de la parte consciente de nuestra carga de
sentimientos tóxicos. A continuación enfrentaremos los sentimientos que nos agobian desde la parte inconsciente de nuestro ser.


SEGUNDA FASE DE SANACION INTERIOR

En la primera fase de la sanación emocional hemos liberado nuestra alma de los miedos, odios y culpabilidades cuyos orígenes recordamos. Se trataron los efectos de los traumas que tienen un componente racional y otro emocional. Es decir, los recordamos y los sentimos.

Pero sucede que la gran mayoría de seres humanos hemos tenido experiencias dolorosas desde la primera edad y aun antes de nacer, de las cuales no existe registro en nuestra memoria, aunque los sentimientos asociados con dichos eventos permanecen afectando nuestro Ser. Es nuestro lado oscuro que es invisible para nosotros mismos y por supuesto para los demás. Es la parte inconsciente de nuestra mente.

Regresemos por un momento al caso descrito al comienzo de este capítulo, en donde el personaje nace en condiciones que afectarían negativamente a cualquier ser humano. Podemos imaginar las aflicciones emocionales que recibió de su entorno familiar y las cuales pueden estar grabadas en lo más profundo de su alma.

Esteban, el personaje del caso mencionado, seguramente no recuerde los maltratos recibidos desde su concepción, pero su alma estará marcada por las secuelas de las duras circunstancias vividas. Estos odios, miedos y sentimientos de culpa afloraran en cualquier momento y condicionaran inevitablemente su comportamiento, mientras no sean tratados conscientemente.

Diferentes investigadores han concluido que la mayor parte de la personalidad del individuo se forma como resultado de la influencia recibida durante los primeros años de vida.

Podemos imaginar la dimensión emocional del ser humano al momento de su creación como una hoja en blanco en donde las personas de su entorno escribirán cosas buenas y también cosas malas.

Dependiendo de las marcas que impriman las demás personas en esta hoja, su propietario luchara el resto de su vida por descifrar su identidad pues los miedos, angustias, odios, etc., que le transmitieron le impiden ver lo mejor de sí mismo.

Adicional a todo lo anterior, también guardamos en esta especie de caja negra que es nuestro inconsciente, las consecuencias de aquellos traumas que voluntariamente hemos querido ocultar. Son quemaduras internas que nos han producido diferentes circunstancias y personas a lo largo de nuestra existencia y los cuales hemos reprimido de nuestra memoria con la esperanza de liberarnos de ellos. Estamos hablando de un depósito de memorias socialmente inaceptables y emocionalmente perturbadoras.

Aunque hayamos olvidado los detalles de estos episodios traumáticos, la turbulencia emocional que forman permanece afectando nuestro comportamiento.

Se asemejan a las heridas profundas que se cierran sin curarse y en cualquier momento reaparecen. Han estado anestesiadas por años, pero de todas maneras han agravado nuestra insanidad emocional y por lo tanto han hecho más difícil nuestra jornada. De hecho algunas de estas quemaduras emocionales pueden infectarse si se dejan sin debido tratamiento.

En algunos ambientes nos invitan a borrar los recuerdos de nuestro pasado doloroso con técnicas superficiales como la adquisición de bienes materiales, consumos excesivos, aislamiento social, etc.

De esta manera será inútil tratar de sanar nuestros remordimientos, odios, rencores, frustraciones, miedos, envidias y cualquier otro sentimiento negativo. Sera como intentar sostener un balón de basquetbol en el fondo de una piscina. Siempre saldrá a flote, y en el caso de los sentimientos negativos, con sorpresas desagradables.

A veces actuamos de tal manera que experimentamos arrepentimiento y vergüenza de lo que hacemos. Tal vez fuimos víctimas de algún resentimiento oculto que nos impulsó a realizar algo que rechazamos racionalmente.

Pero todo será diferente si decidimos renunciar al papel de victimas y empezar por confrontar las emociones negativas que hemos ocultado voluntariamente. Debemos aceptar que esta actitud de negación a sí mismo de los episodios traumáticos es perjudicial para nuestra salud emocional, y entender entonces que no estamos obligados a seguir arrastrando esa aflicción por el resto de nuestra existencia.

Lo que necesitamos hacer en este momento es utilizar nuestra inteligencia y demás atributos propios para analizar introspectivamente aquellos episodios difíciles que hemos ocultado en el subconsciente emocional por dolorosos, por ser socialmente inaceptables o por cualquier otra razón.

De esta manera reconoceremos los residuos emocionales para entonces proceder a saldarlos uno a uno, de la misma manera que manejamos anteriormente los sentimientos de culpa, odio y miedo.

Liberada nuestra alma de los sentimientos debilitantes que habíamos encubierto o reprimido voluntariamente, estamos en condiciones de continuar elevando los niveles de salud emocional enfrentando la difícil tarea de sacar el resto de sentimientos negativos que tenemos en nuestro subconsciente. Afortunadamente con la erradicación de la maleza emocional realizada hasta ahora hemos liberado espacios para que afloren aquellas cargas negativas que han estado adormecidas en nuestra mente.

El siguiente ejercicio nos ayudará a identificar los sentimientos que aun tenemos ocultos en el subconsciente, tanto positivos como negativos. Con este propósito viajaremos creativamente por el túnel del tiempo hasta más atrás de nuestra gestación, tratando de identificar los sentimientos que están grabados en las profundidades del alma desde el origen de nuestra vida. En esta ocasión regresaremos al pasado con la única justificación de intentar conocer de dónde venimos y hacia dónde vamos. Sin dejarnos atrapar en la historia familiar pues somos más que eso.

Estas son las acciones a seguir:

1   Colóquese en una posición cómoda. Puede ser sentado o acostado pero con la precaución de conservar la columna vertebral recta.

2   Mantenga los ojos cerrados o ligeramente abiertos.

3   Respire tan lenta y pausadamente como le sea posible durante el tiempo que le tome realizar el presente ejercicio.

4   Partiendo de aquí y ahora, recuerde rápidamente su vida hasta llegar al inicio de su educación escolar. Imagínese devolviendo la cinta que contiene la grabación de la historia de su vida hasta ese momento, colocando una pausa para retomarla más adelante.

5   Enfocando en primer lugar a su madre, reconstruya la vida de ella desde su nacimiento hasta la época en que usted comenzó la educación escolar, utilizando los detalles conocidos por usted y los que logre imaginar.

6   Repita el paso anterior enfocando la vida de su padre.

7   A partir de la información que conoce reconstruya su entorno familiar para la época de su nacimiento. Recuerde las personas que estuvieron a su alrededor, como sus abuelos, hermanos, tíos, etc.

8   Enfocando nuevamente su vida, continúe reconstruyéndola a partir del inicio de su educación escolar hasta el momento de su gestación. Colocando especial interés en los acontecimientos que recuerde, trate de imaginar tanto las influencias favorables como desfavorables recibidas durante esta época de su vida, sin juzgar los hechos y las personas que intervienen en los mismos.

9   Perciba vivamente cada uno de los sentimientos que vayan surgiendo durante la realización de este ejercicio para separar aquellos que quiera eliminar, de las sensaciones que desea perpetuar en su interior.

10   Suspenda temporalmente el ejercicio cada vez que reconozca un sentimiento negativo, regresando al presente para percibir los sonidos, sabores, texturas, colores y olores que le rodean.


Para eliminar cada uno de los sentimientos negativos que van surgiendo durante la ejecución del ejercicio anterior, es necesario apoyarse en una variante especial de la Meditación. Recordemos que en el capítulo 3 usamos éste recurso para combatir el estrés; ahora con algunas modificaciones lo utilizaremos para cambiar sentimientos debilitantes como la tristeza, el rencor, la envidia y el miedo por sentimientos poderosos como el amor, la compasión, el perdón, la gratitud, la esperanza y la alegría.

Este es el procedimiento a seguir:

1. Colóquese en una posición cómoda. Puede ser sentado o acostado siempre y cuando la columna vertebral se mantenga recta.

2. Cierre los ojos y escuche los diferentes sonidos a su alrededor.

3. Inhale aire lentamente hasta llenar completamente sus pulmones con la ayuda de los músculos del estomago. Haga una pausa lo más larga posible y expulse lentamente el aire hasta desocupar totalmente los pulmones.

4. Continúe respirando tan lenta y pausadamente como pueda, mientras se imagina que está llenando su interior con el sentimiento positivo y expulsando el sentimiento negativo mientras exhale el aire de sus pulmones. Utilizando sus propias palabras ordene mentalmente la substitución de cada uno de los sentimientos destructivos que surgieron durante el anterior ejercicio. Cuando su mente se distraiga, regrese pacientemente al intercambio de sentimientos, sin analizar ni juzgar nada.

5. Experimente vivamente la sensación de estar pleno del sentimiento nuevo.


Podemos usar aquí el recurso del pensamiento positivo, reconociendo que los seres humanos tenemos el poder de probar o validar lo que pensamos de nosotros mismos y en éste orden de ideas aquello que se piensa decididamente se puede obtener.

Además, los creyentes nos apoyamos en la fe para imaginar que ya hemos conseguido lo que buscamos, según nos lo enseñan las Escrituras: “Jesús le dijo: ¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree! “ Marcos 9,23.

Quizás lo mejor que usted amable lector(a) pueda hacer hoy por su progreso personal es dedicar veinte minutos de su tiempo para iniciar la transformación de sentimientos debilitantes en sentimientos poderosos, realizando los anteriores ejercicios.

En el capítulo 3 de este libro abordamos la salud racional desde el ángulo preventivo adquiriendo algunos hábitos que promueven la regeneración de las células del cerebro para evitar su deterioro prematuro.

En este capítulo 5 enfocamos la salud emocional desde la perspectiva correctiva utilizando estrategias que nos permiten modificar los sentimientos debilitantes que obstaculizan el normal funcionamiento de nuestro cerebro.

Apoyándonos equilibradamente en estos dos enfoques lograremos conservar la integridad mental para vivir a la plenitud de nuestros legítimos talentos.

Seguramente se requerirá tiempo y esfuerzo para resolver cada uno de los conflictos emocionales que hemos acumulado durante años. La buena noticia es que tan pronto comenzamos a descargar malezas sicológicas se renueva nuestra energía para impulsar un círculo virtuoso de crecimiento integral..

La sanación total no ocurrirá de la noche a la mañana pero también es cierto que obtendremos resultados a medida que repetimos los ejercicios anteriores, hasta sentir que nuestra mente ha sanado suficientemente. Entonces estaremos en condiciones de tomar las mejores decisiones que nos conduzcan a incrementar nuestra felicidad pues en definitiva creamos la felicidad que nos merecemos escogiendo las opciones acertadas.

Compartiendo la experiencia de estos ejercicios con otras personas se evidencia aun más el avance en la liberación de la contaminación adquirida desde los primeros años de vida. Ahora tenemos la oportunidad de incrementar la salud emocional debilitando gradualmente los sentimientos negativos mientras fortalecemos los sentimientos positivos. Es la hora de emprender esta saludable jornada, antes de llegar al punto del no retorno, cuando es demasiado tarde por la adquisicion de desordenes mentales incurables. 

Algunas personas tratan de evadir la tarea de limpieza interior utilizando recursos artificiales como las drogas, el alcohol, cigarrillo, glotonería y diversiones extremas que seguramente van a empeorar la situación. Puede resultar peor el remedio que la enfermedad pues si no encontramos salidas naturales a nuestra carga de sentimientos negativos, será cuestión de tiempo para que estos demonios represados conviertan nuestra vida en un infierno.

Es probable que nunca podamos sacar toda nuestra basura interior. Quedaran algunos residuos tóxicos colgando de nuestra alma, pero si nos hemos liberado de los mayores contaminantes, podremos encargarnos más adelante del resto, pues quien puede lo más puede lo menos.

Desintoxicando el alma se nos desempaña la consciencia para percibir mejor nuestros verdaderos valores, necesidades, preferencias, talentos, deficiencias y misión. En otras palabras, surge nuestro autentico Yo. Pensemos por un momento en la faena del orfebre que remueve habilidosamente cada capa de la piedra en bruto hasta encontrar la verdadera joya. Trabajo similar hacen los arqueólogos cuando buscan piezas genuinas de la antigüedad. Con el esfuerzo cuidadoso que hemos hecho a nuestro interior descargamos el pasado contaminado por múltiples emociones toxicas. Nos hemos deshecho de las viejas escamas para renacer auténticos, frescos, renovados, liberados de la carga que nos impedía realizarnos plenamente. Hemos recuperado la vitalidad para alcanzar nuestra misión.

La autenticidad es entendida como la aplicación espontánea y permanente de las características genuinas del individuo. La persona auténtica se comporta consistentemente con sus talentos, competencias, valores y demás rasgos fundamentales de su personalidad.

Varios especialistas del tema han encontrado múltiples beneficios de la autenticidad del ser humano. Por ejemplo, los investigadores científicos Kernis y Goldman (13) encontraron en un estudio que las personas que tienen alto nivel de autenticidad responden con estrategias creativas a las dificultades, en lugar de recurrir a las drogas alucinógenas, alcohol y otros hábitos auto destructivos.

Así mismo, la investigación mencionada anteriormente demostró que los individuos con mayor grado de autenticidad se valoran más, tienen mayor confianza en sus habilidades, mantienen mejores relaciones personales, son mas efectivos para alcanzar sus metas, menos defensivos y permanecen dispuestos a aceptar sus errores para aprender de los mismos.

Por el contrario, las personas que mostraron bajos niveles de autenticidad en su comportamiento indicaron ser mas desconfiados, confusos, cobardes y derrotables.

Frente a las evidencias científicas mencionadas podríamos preguntarnos: Por qué todo el mundo no se comporta de acuerdo a sus verdaderos talentos, creencias, motivaciones, fortalezas y demás constituyentes de su Ser?. La respuesta sencilla es: Resulta complicado ser auténtico.

Es difícil ser uno mismo y actuar de acuerdo a nuestro propio Yo permaneciendo dominados por los odios, miedos, culpabilidades y demás sentimientos debilitantes que solo nosotros mismos podemos reducir.

Se requiere menos coraje para juzgar a los demás que para juzgarnos a nosotros mismos. Es complicado dedicar tiempo de calidad para confrontarnos sin intermediarios y destruir la falsa imagen que tenemos de nosotros mismos.

La tendencia al menor esfuerzo nos lleva hasta negar la existencia de un auténtico Yo en lugar de aceptar que su búsqueda es compleja y exigente.

La invitación es a liberarnos de la carga de sentimiento negativos que nos mantiene subyugados, y emprender la búsqueda de nuestra genuina personalidad.

En el intento por explicar la naturaleza humana se han ensayado diversos esquemas que describen la diversidad del género humano. La clasificación que se presenta a continuación nos aproxima al encuentro de nuestra identidad. En ésta categorización existen dos actitudes extremas: A) Auto-controlada y B) Controladora. Veamos con algún detalle las características de cada una de éstas personalidades antagónicas:

Auto-controlados. En éste extremo dominado por la actitud del “nosotros” se ubican los individuos que consideran a los demás como aliados que tienen el interés común de maximizar su felicidad. Están dispuestos a construir condiciones en las cuales incrementan su bienestar en la medida que ayudan a incrementar el bien común. Permanecen dispuestos a compartir para recibir. Utilizan sus talentos al servicio de sus semejantes. En lugar de controlar a los demás procuran controlarse a sí mismo. Estas personas se caracterizan por una alta autonomía y confianza en si mismas. Construyen relaciones sociales sólidas y son eficientes integrantes de equipos de trabajo. Respetan el ordenamiento social y contribuyen a la armonía de la Comunidad.

Controladores: Los individuos ubicados en éste extremo marcado por la actitud del “Yo” pretenden ser el centro de su entorno y por lo tanto las demás personas deben girar a su alrededor. Tienen poco respeto por los demás y su intención es controlar a las personas que están a su alcance. Malgastan sus talentos y demás recursos intentando manipular al prójimo para su beneficio personal. Permanecen dispuestos a utilizar todos los medios para lograr sus intereses egoístas. Tienden a buscar la popularidad, poder y dinero para su disfrute personal. Son propensos a violar las leyes naturales y humanas para conseguir sus propósitos. Son posesivos al extremo de caer en el narcisismo. Estas personas contaminan el universo.

La personalidad del ser humano se desplaza hacia uno de los extremos de la línea que une éstas dos categorías. El esfuerzo por ubicarnos en un punto de ésta línea continua que une las dos actitudes extremas nos ayudará a identificar los rasgos de nuestra personalidad y a responder la pregunta radical: Quién soy yo?

Dando respuesta al interrogante más importante que cada uno de nosotros podemos plantear, identificaremos la parte de nuestra personalidad con la cual nos sentimos cómodos y también los componentes que nos gustaría cambiar para afianzar nuestra autenticidad.

Es importante entender que algunos de los rasgos de nuestra personalidad son innatos y otros son adquiridos. Los rasgos congénitos nos pertenecen desde siempre y permanecen latentes durante el transcurso de nuestra vida. Se fortalecen con la práctica y se debilitan con la inacción. Mientras tanto, las características aprendidas son temporales pues pueden ser modificadas o desaprendidas en el momento en que decidamos hacerlo por estar inconformes con las mismas.

Si algún rasgo agregado a nuestro Ser nos hace sentir incómodos quiere decir que no hace parte de nuestra autentica personalidad y podremos cambiarlo o eliminarlo. Nada nos obliga a agregar características indeseables a nuestra personalidad. Podemos conservar las rasgos temporales que consideremos deseables. Nos sentiremos entonces orgullosos con nuestra personalidad real.

Cuando adquirimos una clara consciencia de quienes somos y quienes podemos llegar a ser estamos en capacidad de apreciar el inmenso valor de nuestra existencia, y entonces habremos fortalecido nuestra autenticidad y autoestima, dos pilares de nuestro progreso personal sostenible.

Diversos estudios comparativos demuestran que las personas con mayor autoestima tienen mejor actitud de aprendizaje y alcanzan mayores niveles de éxito y felicidad que aquellas con menos amor propio.
 
Ahora estamos en condiciones para abordar la siguiente pregunta crucial: Qué queremos hacer con el resto de nuestra vida?.

Al aliviar la carga de sentimientos negativos, hemos creado espacio interior para nuevos sentimientos, ideas y actitudes. Tengamos cuidado que estos nuevos elementos sean constructivos como el amor, compasión, respeto, perdón, gratitud y esperanza.

En la introducción de éste capítulo mencioné que los sentimientos positivos se pueden aprender. Como todo aprendizaje, éste se logra mediante la práctica. Por ejemplo, se aprende a amar, amando. Los científicos han encontrado que al experimentar amor por otras personas y aún por nuestras mascotas, el cerebro produce una hormona llamada oxytocina que es la responsable de la sensación agradable que sentimos cuando ejercemos el amor y la cual a su vez nos predispone a repetir la experiencia. Los máximos niveles de oxitocina, la “hormona del amor” se encuentran en las mujeres al momento del parto, fortaleciendo la unión amorosa madre-hijo(a).

De modo que así como hacemos gimnasia para nuestro bienestar físico y realizamos ejercicios para incrementar nuestra inteligencia racional, también podemos preservar nuestra salud emocional activando los circuitos cerebrales responsables de los sentimientos poderosos como el amor, la compasión, la gratitud y el perdón. Más aún, estimulando nuestras emociones positivas y las de los demás contribuimos a la armonía de la Humanidad.

A medida que resolvemos los conflictos emocionales nuestra consciencia adquiere la capacidad de distinguir entre la acción y el actor, de rechazar las acciones que ofenden nuestros valores, al mismo tiempo que nos movemos compasivamente a ayudar a las personas que actúan en respuesta a su contaminación interior. Ahora somos “duros con el balón pero suaves con el jugador” como recomiendan los técnicos que promueven el futbol limpio. En la vida también jugamos limpio si rechazamos las acciones que atentan contra la dignidad humana y leyes de la sociedad, mientras ayudamos a las personas que actúan indebidamente por razón de la carga de sentimientos negativos que han recibido de su entorno. Seremos más tolerantes con las personas con lo cual ganamos energías para ser los jueces de nuestro proceso de superación.

Quizás lo mejor que logramos con el incremento de nuestra salud emocional mediante la limpieza interior es la conexión entre nuestros sentimientos positivos y la misión que nos corresponde. Me explico: el amor, el perdón, la compasión, la gratitud y demás sentimientos positivos nacen en nuestro interior pero crecen hacia afuera, hacia los demás. Nuestro amor, perdón, gratitud, compasión y demás sentimientos enriquecedores se desarrollan amando, perdonando, agradeciendo y ayudando a nuestros semejantes. Es cuando surge la necesidad de cumplir nuestra misión con el propósito superior de servir al prójimo. De colocar nuestros talentos al servicio de los demás en nuestra actividad diaria, experimentando la autentica felicidad que es la sensación que produce la práctica de los sentimientos positivos.

Estamos hablando aquí de la construcción de un círculo virtuoso a partir de nuestra sanidad emocional que nos lleva a servir a los demás para recibir en compensación la felicidad que se reproduce en más sentimientos positivos. Logramos lo contrario embarcándonos en un círculo vicioso que parte de una carga negativa de sentimientos que nos orientan hacia una actitud egoísta lo cual hace miserable nuestra vida hasta cuando decidamos cambiar nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes.

Por último, sin ser menos importante, controlando los sentimientos negativos que dominaban nuestra vida hemos desarrollado nuestra percepción, entendida ésta como la capacidad para estar conscientes de lo que ocurre dentro y fuera de nosotros mismos. De esta manera permanecemos en condiciones de concentrarnos en el presente, siendo testigos de lo que sucede a nuestro interior y alrededor, sin ignorar el pasado ni el futuro.

Permaneciendo alerta en el “aquí y ahora” evitamos la tendencia a aferrarnos al pasado doloroso y divagar por el futuro azaroso, lo cual nos predispone para la ansiedad y la frustración.

Se justifica regresar al pasado para saldar asuntos pendientes, reducir sentimientos negativos, para agradecer lo recibido, aprender de las experiencias y luego seguir avanzando. Permanecemos en el presente para disfrutar lo que estamos viviendo y asegurar el futuro con las realidades actuales.

Con la realización de los ejercicios anteriores y la aplicación de los conocimientos adquiridos en esta segunda parte del libro, usted amable lector(a), habrá comprobado el fortalecimiento de su autenticidad, autoestima, inteligencia emocional, empatía, compasión, confiabilidad, coraje, humildad, capacidad para juzgarse a sí mismo y perdonar, condiciones estas fundamentales para ejercer un liderazgo en beneficio de los intereses de la Comunidad. Estas características le otorgan al líder el poder personal para conducir a sus seguidores en búsqueda de los objetivos comunes.

Sigamos adelante con la intención de ganar puntos en el juego de maximizar lo positivo y minimizar lo negativo que hay dentro de nosotros, para entrar a la tercera dimensión de nuestro ser: La dimensión física.

 


PARTE III  
CRECIMIENTO FISICO




“Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo, en pellejos nuevos.”
Marcos 2-22 
 
 
 
  
 

INTRODUCCION

Con la aplicación de los conocimientos expuestos en las dos primeras partes del libro hemos renovado nuestros pensamientos y sentimientos, es decir nuestra mente, alma o espíritu. En ésta tercera parte del libro vamos a encargarnos de nuestra parte exterior.

Aunque hemos dejado de último el mejoramiento de nuestro organismo, con esto no se intenta minimizar la importancia que la parte física tiene en nuestro funcionamiento, pues como un sistema integral el ser humano estará igualmente afectado por cualquiera de los tres elementos que lo componen, lo cual nos obliga a atender las necesidades físicas con el mismo interés con que cubrimos las carencias emocionales y racionales.

Todos hemos experimentado algún quebranto de salud y sabemos cómo ésta condición altera nuestra mente. El cuerpo humano afecta y es afectado por los restantes componentes de nuestro ser. Los sentimientos y pensamientos generan una compleja respuesta en el organismo humano que a su vez afecta a cada uno de los otros dos componentes.

Los científicos han localizado las partes del cerebro que son afectadas con nuestros pensamientos y sentimientos. Además, han identificado varios compuestos químicos que el organismo genera en respuesta a algunos pensamientos y sentimientos. Se sabe por ejemplo que cuando sentimos miedo el organismo genera una serie de hormonas que a su vez afectan los órganos vitales del cuerpo humano, incluyendo al propio cerebro.

En síntesis, la calidad de nuestra vida depende tanto de nuestra salud racional como de nuestra salud emocional y por supuesto de nuestra salud física. Por esto es fundamental adquirir la informacion conducente a mantener el cuerpo en óptimas condiciones.

Abordaremos el tema de la salud física desde la óptica preventiva exclusivamente. Lo anterior descarta cualquier intento de tratamiento de enfermedades existentes.

Como todo problema, la enfermedad física tiene causas y consecuencias o síntomas. Veamos esto con la ayuda de la siguiente gráfica:





Grafica 6.1 Causas y síntomas.


El enfoque preventivo se concentra en las causas del problema antes de su aparición. El tratamiento de síntomas de enfermedades queda fuera de los propósitos de este libro.

El enfoque preventivo de la salud física está basado en la premisa según la cual la mayoría de las enfermedades son ocasionadas por malos hábitos. En otras palabras, la posibilidad de adquirir alguna de las enfermedades crónicas se reduce significativamente mediante los buenos hábitos de alimentación, higiene, ejercicio y descanso.

Siendo la salud física interdependiente tanto con la salud emocional como con la salud racional, la estrategia preventiva contempla factores que están en cada una de las tres dimensiones. Esto significa que cualquier esfuerzo por prevenir enfermedades debe incluir la búsqueda integral de las causas y atacarlas antes de que se presenten los problemas de salud. Por ejemplo, el estrés crónico afecta seriamente el sistema inmunológico exponiendo el organismo a enfermedades, por lo cual debemos controlar el estrés de la misma manera que procuramos conservar nuestro entorno libre de gérmenes patógenos.

Podemos resumir lo anterior con la ayuda de un par de sencillas ecuaciones:

                               Bienestar Total = Salud emocional + Salud racional + Salud física 

                         Salud física = Alimentación balanceada + Higiene + Ejercicio físico + Descanso.

El propósito de ésta tercera parte del libro es suministrar la información que permita al lector mejorar sus hábitos de alimentación, higiene, ejercicio físico y descanso, con lo cual disminuirá los riesgos de adquisición de enfermedades mientras incrementa la vitalidad necesaria para cumplir su misión personal.




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Capitulo 6
ALIMENTACION

El cuerpo humano es semejante a una maravillosa máquina que procesa los alimentos suministrados para producir la energía requerida en su funcionamiento. Esto lo realiza mediante un conjunto de reacciones químicas conocido con el nombre de metabolismo.

Por un momento, imaginaremos nuestro organismo como un automóvil o cualquier otra máquina que requiere combustible en cantidad y calidad adecuadas. Si le suministramos cantidades en exceso se nos inunda y deja de funcionar bien; lo mismo sucede si le suministramos combustible insuficiente o de mala calidad.

El poder energético de los alimentos se cuantifica también en calorías, como los combustibles. Por ahora es suficiente saber que una caloría representa una cantidad de alimento que se requiere para producir una determinada cantidad de energía. Más adelante se encontrará información específica sobre la equivalencia entre calorías y cantidad de alimentos.

Nuestro organismo transforma todos los alimentos que contienen calorías en una clase de azúcar, conocida con el nombre de glucosa. Tenemos dentro de nuestro organismo un sofisticado laboratorio de glucosa que es la fuente primaria de energía requerida para la formación, reproducción y mantenimiento de todas las células del cuerpo humano. Cuando la cantidad de glucosa es baja se afecta el normal funcionamiento de todos los órganos del cuerpo, desde el cerebro hasta los pies. De otro lado, su presencia en exceso también descontrola el funcionamiento del organismo, activando el metabolismo para convertir el excedente de glucosa en grasas.

La alimentación es quizás el factor más decisivo de nuestra salud física. Una alimentación sana y balanceada evita la adquisición de varias enfermedades que sabotean nuestro bienestar.

Los nutrientes que el organismo necesita diariamente para mantenerse funcionando en forma saludable, están clasificados en las siguientes seis categorías:

• Carbohidratos
• Proteínas
• Grasas
• Vitaminas
• Minerales
• Agua

Veamos con algún detalle cada uno de estos elementos básicos de nuestra alimentación.

Carbohidratos: Son la principal fuente de calorías y los encontramos de muy buena calidad en las verduras, frutas, cereales pero también hay de baja calidad y costosos como los contenidos en productos procesados (azúcar refinada, harinas blancas, pastas, galletas y bebidas gaseosas).

Los carbohidratos provenientes de las plantas vegetales (frutas, hortalizas y cereales) tienen pocas calorías y altos contenidos de fibra. Son de digestión lenta con lo cual prolongan la sensación de llenura y regulan la absorción de azúcar en la sangre.

Por el contrario, los carbohidratos que vienen en productos alterados con aditivos (azúcar, sal, grasas, etc.), además de su alto contenido de calorías, son transformados rápidamente disparando la concentración de glucosa en la sangre, con lo cual se altera el sistema nervioso dando la sensación de irritabilidad y mayor apetito.

Proteínas: Se encuentran principalmente en las carnes pero también en los huevos, cereales, lácteos y nueces. A semejanza con las fibras contenidas en los vegetales, las proteínas también regulan la producción de glucosa.

Grasas: Existen grasas saturadas y grasas no saturadas. Las saturadas se presentan en estado sólido a temperatura ambiental, mientras que las no saturadas son liquidas en las mismas condiciones.

La mayoría de las grasas no son indispensables para el organismo pues este las produce en la medida que las requiere, con excepción de dos tipos de grasas que deben ser consumidas pues son esenciales para el organismo: Omega-3 y Omega 6 que se encuentran en pescados y algunos vegetales.

Vitaminas: Se han reconocido 12 vitaminas que son esenciales para el organismo, la mayoría de las cuales se encuentran en las frutas y hortalizas.

Minerales: Sodio, calcio, potasio y manganeso son los principales minerales requeridos por el organismo y los podemos encontrar en cantidades suficientes en los lácteos, frutas, cereales y hortalizas. Junto con las vitaminas constituyen los llamados micronutrientes, por requerirse en pequeñas cantidades para el crecimiento y funcionamiento del cuerpo humano.

Recientes investigaciones científicas señalan el riesgo de consumir suplementos industrializados de vitaminas y minerales. La mayoría de las personas adquieren estos elementos mediante una dieta diversificada y balanceada.
 
Agua: Cerca del 50% del cuerpo humano está compuesto por agua y específicamente el 90% del volumen del cerebro está conformado por éste elemento. Podemos entender entonces la importancia que tiene el consumo adecuado de agua para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Los especialistas en nutrición fluctúan sus sugerencias entre 2 y 5 litros de agua diaria para mantener un nivel de hidratación normal del organismo. La cantidad exacta de agua requerida diariamente por el organismo humano depende de las condiciones ambientales, la cantidad de alimentos consumidos y de la actividad que se realiza. Por ejemplo, las mujeres en embarazo requieren en promedio 3 litros diarios de agua mientras que los hombres que desempeñan actividades físicas moderadas requieren 3.5 litros de agua para lograr una hidratación adecuada.

Para evitar el consumo excesivo de agua es importante tener en cuenta que estas cantidades de agua recomendadas incluyen la contenida en la preparación de los alimentos y en los vegetales, de donde se obtiene la mayor parte del agua requerida.

En lo que si coincide la mayoría de los expertos en salud es que el efecto acumulado de la deshidratación puede llegar a ser devastador para la salud humana en términos de enfermedades como la migraña, colitis, gota y lupus.

También en el área de la alimentación la regla de oro es el equilibrio. Fácil decirlo pero difícil lograrlo. Necesitamos balancear la energía requerida por nuestro cuerpo con los alimentos que le suministramos. Esto lo podemos representar con la siguiente sencilla ecuación: 

                 Alimentos consumidos = Energía requerida

Si el consumo de alimentos es mayor de lo necesario tendremos un superávit o exceso de calorías. Por el contrario, si la demanda de energía es mayor que los alimentos consumidos tendremos un déficit de nutrición. Existe un tercer peligro en el desorden alimenticio: la malnutrición. Veamos cada escenario por separado.

Exceso de alimentación. El consumo desproporcionado de alimentos dejará un excedente de calorías innecesarias que se transforman en grasas, cuyo almacenamiento recarga el funcionamiento de los órganos internos del cuerpo humano. Diversas investigaciones han demostrado que el exceso de calorías está asociado con las siguientes enfermedades:

 Cardiovasculares
 Diabetes
 Cáncer
 Artritis
 Fatiga crónica
 Desajustes hormonales.

Además, las estadísticas muestran que las personas que tienen el hábito de comer en exceso están más expuestas a los quebrantos de salud que las personas que consumen una dieta moderada.

El balance de los alimentos consumidos con la energía requerida se puede lograr de varias maneras:

1) Disminuyendo el consumo de alimentos.
2) Aumentando nuestra actividad física y mental.
3) Realizando ambas de las anteriores acciones.

Sin embargo, es indispensable reducir las ganancias de grasa en el organismo mediante el control de las cantidades de calorías ingeridas, pues el ejercicio por si solo podrá difícilmente convertir esa grasa excedente en músculos, a menos que se quiera pasar la mayor parte del tiempo en el gimnasio. Como regla general podemos decir que caloría consumida debe ser caloría gastada.

De otra parte, estudios hechos en animales han demostrado que disminuyendo el consumo de alimentos se puede lograr una prolongación del periodo de vida hasta en un 50%. Referente a los seres humanos, los científicos han encontrado que una reducción del consumo de calorías innecesarias, aun en personas no obesas, activa los genes de sobrevivencia produciendo como resultado una vida más saludable y prolongada.

Es mas, estudios recientes han descubierto que la reduccion drastica del consumo de alimentos (800 calorias diarias) es suficiente para curar la diabetes.

De modo que la nutrición moderada no solo nos permite economizar alimentos y costos de salud sino que nos facilita mejorar nuestra calidad de vida en general. De lo anterior se desprende un mensaje para las personas obesas: Comer menos para vivir mejor.

Déficit de alimentación. Desde luego que la ecuación de la alimentación puede también desbalancearse si la actividad realizada demanda mayor alimentación que la consumida, con lo cual tendremos un déficit de nutrición.

Los efectos acumulados de una alimentación insuficiente se reflejarán en el debilitamiento del sistema inmunológico, lo cual expone el organismo a diversas enfermedades, tales como el bocio, el escorbuto y la osteoporosis.

Malnutrición. La malnutrición se presenta como consecuencia de una dieta concentrada en pocos alimentos y carente de micro nutrientes (vitaminas y minerales), junto con la escasa cantidad y calidad del agua consumida.

Investigaciones realizadas en los países pobres por la Organización Mundial de la Salud concluyeron que la malnutrición ofrece un mayor peligro que la desnutrición.

La malnutrición puede combinar los efectos indeseables tanto del exceso de alimentación como de la desnutrición. Cuando la dieta está excesivamente concentrada en unos pocos alimentos dejando por fuera el resto de nutrientes necesarios, puede conducir a las enfermedades relacionadas con ambas condiciones extremas de la nutrición. En síntesis, se trata de un problema de salud pública ocasionado en gran parte por la desinformación de la población más vulnerable.

Para evitar la malnutrición es importante diversificar la dieta rotando los ingredientes para incluir los productos que están en cosecha, lo cual ha probado tener más beneficios para la salud que una monótona dieta concentrada en determinados alimentos.

En definitiva, nuestra vitalidad se resiente tanto por la malnutrición, la desnutrición o por el consumo excesivo de calorías alimenticias.

Es interesante tener en consideración que existe una cantidad óptima de alimentos requerida por cada organismo, según sus características y circunstancias. Vale la pena ensayar hasta encontrar esa cantidad ideal de nutrición que requiere nuestro cuerpo.

Podemos usar el sentido común para percibir cuando estamos comiendo en exceso o por el contrario requerimos mas alimento para funcionar adecuadamente. Para ambos casos el mismo cuerpo tiene unos mecanismos de alerta que son muy notorios, como la sensación de hambre o de llenura y los desordenes estomacales.
 
Si bien es cierto que el hambre es una señal que envía el cuerpo pidiendo alimentos también indica que está consumiendo reservas de nutrición de los depósitos acumulados por el exceso de alimentación, especialmente los colocados alrededor de la cintura. De modo que si se quiere reducir estos depósitos de grasa es bueno no apresurarse a comer a la primera sensación de apetito, especialmente si consideramos las evidencias científicas que señalan el tamaño del abdomen como un indicador del estado de salud de la persona.
 
En este sentido debemos tener en cuenta que la sensación de hambre es confundible con la sensación de sed por lo que conviene tomar agua para verificar si subsiste la necesidad de alimentos.

Complementando lo anterior, los científicos han descubierto que el cerebro demora aproximadamente diez minutos para procesar la información que recibe del estomago y generar las sensaciones reales de llenura. Por esto es conveniente esperar un tiempo prudencial después de consumir la cantidad de alimentos que estamos ensayando antes de continuar comiendo hasta sentirse lleno, pues para entonces nos habremos excedido. Adicional a lo anterior, se recomienda comer lentamente hasta sentir la primera sensación de llenura puesto que si se come rápidamente podemos extralimitarnos mientras se procesa la información de llenura que el estomago le envía al cerebro.

La sensación de llenura y otras incomodidades estomacales son realmente quejas por el abuso que se está cometiendo con la alimentación. No necesitamos torturar nuestro organismo para satisfacer nuestras reales necesidades de nutrición.

Uno de los mecanismos de defensa del organismo humano es el reflujo que realiza para tratar de aliviarse del exceso de comida y durante el cual expulsa ácidos del estómago que son los que digieren los alimentos consumidos.

Estos líquidos son corrosivos y en su recorrido afectan la laringe, garganta y boca. En esta ultima deterioran lentamente las encías y el esmalte de los dientes, facilitando la aparición de desordenes fisiológicos que pueden afectar mas adelante la salud general.

La corrección radical de este problema es la moderación del habito de alimentación, especialmente en la última comida del día, dándole prioridad a la calidad de los alimentos consumidos sobre la cantidad de los mismos. 
 
En lo fundamental, aprendiendo a conocer las señales de nuestro organismo podemos escoger más sabiamente la variedad, calidad y cantidad de los alimentos que necesitamos. Cuando tengamos alguna duda podemos apoyarnos en el espejo, la balanza, la cinta métrica, los exámenes de laboratorio clínico, en algunos cálculos matemáticos sencillos y definitivamente en el sentido común.

Si de lo que se trata es de combatir la obesidad, lo importante es controlar la cantidad de calorías consumidas, en lugar de enfocar la preocupación por algún tipo de alimento en particular. En este sentido podemos ensayar hábitos adicionales como llevar un diario de la alimentación consumida, lo cual ayuda a reconocer el problema. Se ha comprobado que la noción de enfrentar la realidad al escribirla en el diario personal suaviza los hábitos indeseables.

En el tratamiento de la obesidad es importante considerar estudios científicos recientes, los cuales han encontrado que las grasas animales y el azúcar activan los circuitos cerebrales responsables de las adicciones. Esto demuestra que las personas que consumen alimentos con altos contenidos de grasa y/o azúcar son víctimas de una adicción.

Estamos hablando ahora de una adicción por algunos alimentos que reduce la fuerza de voluntad del individuo y lo mueve a comer compulsivamente, sin evaluar las consecuencias. La persona bajo los efectos de ésta condición anormal consume alimentos en respuesta a factores estimulantes, y no para cubrir las necesidades de energía. Lo anterior explica la dificultad de combatir la obesidad y enfermedades relacionadas, solamente con medicinas, dietas y ejercicio. Se requiere, como en el caso de otras adicciones, una estrategia integral que incluya:

a) El tratamiento de los desórdenes mentales que pueden estar originando el problema. Si no se ataca de raíz ésta adicción, cambiando algunos patrones de pensamiento y superando los conflictos emocionales relevantes, se puede esperar frecuentes recaídas o regreso a los viejos hábitos.

b) El manejo de los factores que estimulan el consumo excesivo de alimentos. Dos de los factores que activan la reacción de apetito descontrolado de las personas son la negación drástica y la disponibilidad permanente de grasas y azucares. Por esto se recomienda el cambio gradual de los hábitos alimenticios y retirar los alimentos que contienen éstas substancias del entorno inmediato de las personas adictas a su consumo.
 
Si a pesar de la aplicación de las acciones anteriormente mencionadas subsiste el problema, entonces la solución podrá ser encontrada disminuyendo gradualmente la cantidad de alimentos consumidos y aumentando su calidad y variedad. De todas maneras, es preferible realizar pequeños ajustes que cambios dramáticos a nuestros hábitos alimentarios.

Sin intención de anticiparme a las conclusiones de éste libro, puedo asegurar que la glotonería no es una condición indispensable para incrementar el éxito ni la felicidad.

Solo como una guía para moderar nuestros hábitos de nutrición consideremos la siguiente información sobre el contenido calórico de los principales grupos de alimentos:

 1 gramo de grasa      = 9 calorías
 1 gr. de alcohol         = 7       “
 1 gr. de Proteína        = 5      “
 1 gr. de carbohidrato = 4       “
 1 gr. de vitaminas      = 0       “
 1 gr. de minerales      = 0       “
 1 gr de agua               = 0       “

La siguiente porción de información también puede ser útil en la tarea de regular el consumo de alimentos: Para conservar su peso actual, una persona adulta con un alto nivel de actividad necesita aproximadamente tantas calorías diarias como su peso en kilos multiplicado por 30. Si el peso de ésta persona es de 70 kilos debe consumir en promedio la cantidad de calorías que resulte de multiplicar 70 por 30, o sea 2.100 calorías diarias. Cualquier cantidad de alimentos superior a las 2.100 calorías será responsable por la tendencia al aumento de peso de ésta persona y cualquier cantidad inferior causará una disminución de su peso. De otro lado, si una persona diferente a la mencionada en el ejemplo anterior realiza una actividad que no es muy exigente, ni física ni mentalmente, el factor a usar será 25 en lugar de 30 y entonces ésta otra persona requerirá aproximadamente 1.750 calorías diarias en lugar de las 2.100 calorías requeridas por la persona con una actividad más exigente.

Cada día aparecen noticias científicas sobre las consecuencias benéficas de una dieta balanceada y diversificada. Por ejemplo, Daphne Miller (14) publicó recientemente los resultados de la investigación de los hábitos alimenticios de cinco comunidades localizadas en cinco países y reconocidas por tener una población que goza de una vida prolongada y saludable. Aunque las dietas estudiadas son muy diferentes, tienen en común:

• Mínima cantidad de alimentos procesados industrialmente.
• Bajo contenido de azúcar refinada.

En definitiva, mejoramos nuestra alimentación sacrificando la cantidad por la calidad y variedad de los alimentos que consumimos. El cuerpo humano requiere los mejores nutrientes de cada una de las seis categorías descritas anteriormente.

Las siguientes guías generales de alimentación, junto con una dosis saludable de sentido común, son útiles para elaborar una dieta personalizada que se ajuste a las necesidades específicas de cada individuo:
 
A. Consumir la mínima cantidad de productos alimenticios que han sido alterados con la adición de azúcar refinada, grasas, sal, hormonas, colorantes y otros componentes químicos. 
 
B. Aumentar gradualmente el consumo de alimentos provenientes de plantas vegetales (frutas, cereales, hortalizas, etc.) comenzando por aquellas que más nos gustan hasta diversificar su ingestión para incluir nuevas variedades.

C. Disminuir gradualmente la proporción de carbohidratos blancos (azucares y harinas refinadas) los cuales deben tender a cero, es decir ser considerados para ocasiones muy poco frecuentes.

D. Evitar el consumo de carnes de animales que han sido sometidos a manipulaciones genéticas y tratados con hormonas y antibióticos.

E. Disminuir el consumo de grasas y aceites.

F. Incrementar creativamente las opciones alimenticias, ensayando nuevas variantes, especialmente con productos de la cosecha local. Es cuestión de emprender la aventura de descubrir el mundo de los alimentos saludables.

G. Reducir al mínimo requerido el consumo de sal, reemplazándola por otros condimentos como la pimienta y el ajo. Los científicos del cerebro han encontrado que cada diferente sabor activa nuevos circuitos cerebrales con lo cual mantenemos activo el cerebro. Una razón más para romper las rutinas de las comidas: Se ha observado que algunas comunidades de Pakistán, India y México que consumen altas proporciones de condimentos naturales tienen pocos casos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.

H. Hacer del desayuno la principal comida del día, almorzar moderadamente y cenar frugalmente. Es preciso recordar aquí que el alimento es el combustible del organismo y lo debemos consumir en proporción a la energía requerida. Si se realiza gran parte de las actividades en la mañana, el desayuno debe incluir una porción de los mejores alimentos de cada categoría, es decir carbohidratos, proteínas,  vitaminas, minerales y agua.

I. Consumir solo frutas entre las comidas principales, de ser necesario. Las frutas son mas saludables cuando se consumen antes de las comidas regulares. En general, cuando se sienta hambre la primera opción debe ser para los productos vegetales.

J. Hidratar convenientemente el organismo durante las primeras horas de la mañana, cuando éste ha permanecido aproximadamente ocho horas sin recibir líquidos.

K. Tomar un vaso de agua durante los 30 minutos previos a cada comida. De ésta manera se prepara el organismo para digerir adecuadamente los alimentos suministrados. Este hábito marca una diferencia entre la buena digestión y una digestión inadecuada.

L. Eliminar el consumo de sodas o bebidas refrescantes con altos contenidos de azúcar, promotoras de las caries dentales, obesidad, diabetes, etc.

M. Realizar ejercicios livianos o quehaceres domésticos durante los primeros 30 minutos después de cada comida, para evitar sentarse o acostarse inmediatamente después de comer.

N. Consumir las preferencias menos saludables o antojos, en pequeñas cantidades y de ser posible en las horas de la mañana o en preparación para una jornada de alta exigencia física y nunca como solución para alguna dolencia emocional. En este caso es preferible cambiar ese capricho alimenticio por otra actividad agradable como una buena película, una caminata al aire libre o una sabrosa charla telefónica. Mantengamos presente que el alimento debe ser consumido como fuente de energía, no para tratar los desajustes emocionales.

O. Elaborar una lista de los alimentos que requerimos comprar y ajustarnos a ella mientras estamos en la tienda. Por ningún motivo dejarse llevar de los impulsos para adquirir ofertas, pues se trata de quemar calorías no el dinero.

P. Evitar el almacenamiento en la casa de comida con alta concentración de azucares, grasas y harinas refinadas tales como postres, galletas, helados, bebidas gaseosas y pan blanco. En su lugar conserve a la disposición avena, arroz integral, cereales, nueces, frutas y hortalizas.


Seguramente existen otros hábitos alimenticios saludables que no están incluidos en la anterior lista pero nada hay de contraproducente al ensayar los aquí recomendados para diseñar un plan personlizado de nutricion. Los beneficios para la salud y bienestar general que se logran con una alimentación balanceada,  diversificada y moderada sobrepasan con creces los sacrificios que tengan que hacerse para cambiar algunos de los hábitos alimenticios.

Ahora tenemos la oportunidad de embarcarnos en un círculo virtuoso consistente en mejorar nuestra salud a medida que introducimos cambios en nuestra dieta nutricional. Al comprobar el mejoramiento de nuestro bienestar como resultado de los cambios que hacemos estaremos en mayor disposición para acelerar el círculo reemplazando unos hábitos de alimentación por otros que marcan la diferencia positiva.

Guiándonos por los resultados que observamos cuando introducimos cambios en nuestros hábitos de comida encontraremos el equilibrio. Si por ejemplo, nos sentimos injustificadamente agotados a pesar de no tener muestras evidentes de desnutrición, entonces podem os ensayar disminuir el consumo de alimentos empezando por los carbohidratos blancos y bebidas gaseosas. Si encontramos una mejora en nuestro nivel de vitalidad y de temperamento estamos seguros que vamos por buen camino.

Seamos cuidadosos al escoger entre comer para vivir y vivir para comer. En éste sentido es preciso reconocer que a partir de la cantidad necesaria de alimentos, el excedente que consumimos tiene un efecto decreciente sobre nuestra vitalidad, con lo cual estaremos renunciando a otros placeres de la vida.

Cuando se requiera realizar algún cambio en los hábitos de alimentación tengamos la precaución de hacerlo dentro de nuestra zona de confort, sin necesidad de llorar en el intento.

En el esfuerzo por acrecentar nuestro bienestar físico mediante una alimentación equilibrada necesitamos ser cuidadosos con los mensajes que los comerciantes de alimentos envían a través de los medios de publicidad. No siempre están dirigidos para nuestro beneficio y por el contrario, algunas sugerencias de nutrición que recibimos a través de los medios comerciales de comunicación nos dificultan la adquisición y conservación de buenos hábitos alimenticios.

Varios estudios sugieren que el consumo moderado de vino y otras bebidas alcohólicas tienen un beneficio marginal sobre la salud. Sin embargo, otras investigaciones demuestran que los riesgos del consumo de alcohol son inmensamente superiores a sus beneficios. Por ejemplo, recientemente la Sociedad Americana de Cáncer anunció que el consumo de cualquier cantidad de alcohol incrementa significativamente las probabilidades de contraer diferentes tipos de cáncer, incluyendo: boca, laringe, esófago, senos, hígado y colon.

Antes de ensayar métodos facilistas de protección de la salud es prudente reconocer que los componentes antioxidantes y antiinflamatorios encontrados en el vino y otras bebidas alcohólicas se pueden obtener con menos riesgo en las frutas y verduras.

Para cerrar el tema de la alimentacion es importante considerar que el azúcar y las grasas junto con el alcohol y cigarrillos pueden ser considerados los enemigos mas peligrosos para la salud humana. La eliminación del consumo de estos productos asegura la reducción considerable de enfermedades como la obesidad, diabetes, cáncer, Alzheimer y desórdenes coronarios.

HIGIENE

Para que los alimentos sean una fuente confiable de salud y vitalidad deben ser almacenados, preparados y consumidos en condiciones higiénicas. Esto incluye la limpieza de los productos alimenticios, en especial las frutas y hortalizas, pasando por un esmerado aseo de las manos cada vez que manejamos los alimentos.

La manipulación de las carnes crudas exige mucha precaución por su fuerte poder de contaminación.

Especial cuidado se debe tener con los utensilios usados en el procesamiento y consumo de los alimentos. Las mesas, tablas y trapos utilizados en la cocina deben ser mantenidos en estrictas condiciones higiénicas. Es preferible utilizar tablas plásticas y toallas de papel.

La mayoría de las bacterias infecciosas solo sobreviven durante diez minutos en ambientes completamente secos. De modo que si mantenemos los utensilios de cocina limpios y secos podemos disminuir el riesgo de infecciones que atentan contra nuestra salud física.

Es importante conservar los alimentos preparados fuera del contacto con los alimentos crudos, insectos, animales domésticos y productos de aseo.

La precaución de lavarse las manos antes de pasarlas por la cara, específicamente la boca, ojos, oídos y nariz, nos ayuda a evitar enfermedades contagiosas y a distanciarnos del hospital y farmacia.

La higiene bucal tiene una fuerte influencia sobre la salud general. Enjuagarse la boca después de consumir cualquier clase de alimento, además de cepillarse antes del desayuno y al final de la última comida son hábitos muy benéficos.

Los animales domésticos nos ofrecen entretenimiento y compañía pero son una fuente de infecciones cuando descuidamos las condiciones en las cuales deben ser tratados.

Dos bactericidas poderosos y amistosos con el medio ambiente son el peróxido de Hidrógeno o agua oxigenada (H2O2) y el vinagre blanco. Diluidos en agua al 50% pueden ser utilizados para mantener en condiciones higiénicas las frutas, verduras y utensilios de cocina, teniendo la precaución de enjuagar unos minutos después de su aplicación.

Un riguroso cuidado debemos tener con el agua que consumimos. Aunque no aparezca en los titulares de los medios de comunicación, la verdad es que el consumo de agua contaminada por bacterias y desechos químicos es una de las principales causas de las enfermedades mortales de los seres humanos. La Organización Mundial de la Salud ha revelado que el consumo de agua contaminada origina más muertes que todas las formas de violencia, incluidas las guerras. Cuando tengamos dudas sobre la pureza del agua que consumimos, la principal precaución que podemos tomar es hervirla durante más de 3 minutos.




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Capitulo 7
EJERCICIO FISICO



Al contrario de lo que sucede con el estrés, que es señalado como el causante de gran parte de los desórdenes del cuerpo y del alma, el ejercicio físico es aceptado como un gran impulsor del bienestar de las personas.

Ha sido comprobado científicamente que el ejercicio físico adecuado reduce el nivel de cortisol en el cuerpo humano. Esta hormona es producida por el organismo en respuesta a estados emocionales como el estrés, ira y miedo. El excedente de cortisol es responsable por el incremento parcial de la presión arterial, al mismo tiempo que debilita el sistema inmunológico. Al restablecer el equilibrio del nivel de cortisol en el cuerpo, el ejercicio protege contra enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y diabetes.

También el ejercicio físico beneficia nuestro estado mental mediante el incremento de la producción de endorfinas, consideradas como el calmante natural del organismo y las cuales están asociadas con las sensaciones agradables que experimentamos.

Científicos de la Clínica Mayo, en Estados Unidos, están realizando esfuerzos para minimizar el impacto que la vida sedentaria tiene sobre la salud y productividad de la población trabajadora.
Por ejemplo, en una de sus investigaciones realizadas, le hicieron seguimiento a 18 trabajadores de una mediana empresa financiera durante 6 meses. Estas personas utilizaron escritorios especialmente diseñados con una maquina estática dotada de una banda para caminar mientras realizaban tareas como usar el computador y el teléfono. Durante el estudio, los empleados rotaron por los escritorios especiales en períodos inferiores a 30 minutos, sin excederse de 3 horas diarias. Se obtuvieron los siguientes resultados:

1) Todos los participantes perdieron peso.

2) El colesterol total y los triglicéridos del grupo se redujeron en un promedio del 37%.

3) La productividad de la empresa obtuvo un record. En el tiempo del experimento se alcanzaron los mayores ingresos registrados para periodos equivalentes.


Si por razones de trabajo se debe permanecer sentado por largas jornadas, es necesario hacer recesos de 2 minutos para cambiar de posición cada media hora. De esta manera se evitan serios problemas circulatorios y de articulaciones.

Caminar es probablemente el mejor ejercicio que podamos realizar. Una caminata diaria de 20 minutos estimula la respiración profunda y reduce significativamente los riesgos de sobrepeso, diabetes y enfermedades coronarias, según conclusiones de estudios recientes.

Los ejercicios físicos se clasifican en dos categorías: a) Aeróbicos y b) Anaeróbicos.

Los aeróbicos son dinámicos, de alta frecuencia y bajo esfuerzo como por ejemplo caminar, trotar, nadar, montar en bicicleta, jugar tenis, etc.

Los anaeróbicos son estáticos, de resistencia, de alto esfuerzo y baja frecuencia, tales como levantamiento de pesas, flexiones, boxeo, etc.

Los mejores resultados se alcanzan con la combinación de los dos tipos de ejercicio en cada sesión, teniendo la precaución de iniciar por los aeróbicos para aumentar el flujo sanguíneo en los músculos que vamos a calentar antes de someterlos a mayores esfuerzos. Esforzar un músculo frio puede causar molestas lesiones que retrasan la práctica del ejercicio.

La proporción entre las dos categorías de ejercicios deberá variar para darle oportunidad a los músculos de recuperarse. Un día se enfatiza en aeróbicos, digamos: 20 minutos de aeróbicos y 10 minutos de esfuerzo y otro día se alterna haciendo 10 minutos de aeróbicos y 20 minutos de anaeróbicos, teniendo en consideración que cada organismo exige su propio ritmo de ejercicio y evitando lastimarse con esfuerzos que excedan los limites de capacidad.

Se recomienda hacer en promedio 30 minutos diarios de ejercicio. Si se prefiere, se puede repartir éste tiempo en dos sesiones de 15 minutos cada una, y aun en tres sesiones de 10 minutos, pues los investigadores del tema han encontrado que los beneficios alcanzados con varias sesiones cortas de ejercicios son equivalentes a los logrados con una sola sesión de larga duración.

Si se realiza un trabajo sedentario por naturaleza, es conveniente incrementar gradualmente las rutinas de gimnasia y caminatas hasta llegar a sesiones de 45 minutos.

Cada persona de acuerdo a sus condiciones físicas, disponibilidades y preferencias podrá balancear y diversificar la actividad física que mejor se adapte a sus necesidades. De todas maneras, para maximizar los beneficios, es conveniente retar el organismo hasta llegar a su máxima capacidad en términos de frecuencia y esfuerzo del ejercicio físico, sin necesidad de salirse de la zona de comodidad personal.

En caso de preferir ejercicios intensos y frecuentes, con fines competitivos, debe procurase la supervisión de un especialista.

Si se pretende controlar el peso a base de ejercicio exclusivamente, los datos que se presentan a continuación servirán para calcular el tiempo requerido para gastar las calorías consumidas en exceso.

Se estima que una persona de 75 kilos necesita aproximadamente lo siguiente:

  •  1 hora de intenso levantamiento de pesas para quemar 450 calorías.
  •  1 hora de ciclismo a 25 kilómetros por hora para quemar 750 calorías.
  •  1 hora de trote a 12 kilómetros por hora para quemar 1.000 calorías.

La clave para hacer del ejercicio físico un hábito diario es ajustarlo a sus conveniencias de horario y de comodidad. Para lograr la práctica consistente del ejercicio es también conveniente escoger los tipos de ejercicios que se realizan con más agrado. Entre más se disfrute el ejercicio que se hace hay más posibilidades de persistir en la rutina.

Nuevamente, apelando a la creatividad podemos mantenernos físicamente activos. Aquí están algunas alternativas para lograrlo:

1. Cuando las condiciones de seguridad lo permite, utilice las escaleras en lugar del ascensor.

2. Si usa transporte público y las circunstancias lo permite, desembarque unas cuadras antes de su destino para hacer el resto de la jornada caminando. Si usa el carro particular, estacione tan lejos como sea posible del sitio de destino.

3. Durante la jornada laboral, utilice los descansos para estirarse o caminar un poco.

4. Active la circulación de la sangre en las piernas y pies, mediante diferentes ejercicios. Las prolongadas jornadas en que permanecemos de pie o sentados facilitan la formación de sedimentos sólidos en éstas partes del cuerpo que pueden obstruir las venas o arterias con consecuencias graves.

5. Aproveche las labores hogareñas para ejercitar sus músculos.


Combinando las anteriores opciones de ejercicio físico con la respiración profunda y pausada podemos obtener beneficios equivalentes a los derivados del ejercicio tradicional.

El mayor beneficio del ejercicio físico radica en el mejoramiento de la circulación de la sangre, lo cual aumenta el suministro de oxigeno a los órganos internos del cuerpo humano, promoviendo así su buen funcionamiento.

El oxigeno hace posible que los nutrientes consumidos se transformen en la energía que necesita el cuerpo. Por ésta razón la vitalidad del organismo humano depende de la calidad y cantidad de los nutrientes consumidos y del oxigeno aspirado.

La oxigenación óptima del organismo se obtiene mediante la respiración tridimensional:

1) Profunda,
2) Pausada y
3) Permanente.

La diferencia entre la respiración tridimensional y la respiración inconsciente es la pausa que se hace para retener el aire en los pulmones y promover así la absorción del oxigeno en la sangre.

El oxigeno es un factor fundamental para la renovación de las células del organismo humano, especialmente del cerebro. Las terapias modernas de recuperación de lesiones cerebrales, especialmente las causadas por traumas emocionales, incluyen el ejercicio físico sincronizado con la respiración profunda y pausada como recursos para estimular la capacidad auto regeneradora del cerebro.

Los malos hábitos de respiración impiden el suministro adecuado de oxigeno a los órganos internos del cuerpo humano, en especial al cerebro. Este déficit de oxigeno dificulta el normal funcionamiento de estos órganos y es un factor predomínante en la aparición de desórdenes de salud como la fatiga crónica, la alta presión arterial y escasa concentración mental, para los cuales frecuentemente se buscan soluciones comerciales en lugar de adquirir mejores hábitos de respiración.

Una de las decisiones mas importantes para nuestro bienestar general es el cambio del habito de respiración superficial e inconsciente por el hábito de la respiración profunda y pausada.

Seguramente no será fácil superar en días o meses una costumbre practicada por años. Pero también es cierto que cualquier avance en este sentido tendrá favorables consecuencias para nuestra salud física y mental.

Insistiendo en lo fundamental y simple: Ciertamente todos los seres vivos respiramos y tomamos agua para abastecer al organismo de oxigeno. La diferencia está en la calidad y cantidad de aire y agua que consumimos. Aquí hay una buena causa para defender la pureza de los ríos, atmosfera y del medio ambiente en general.

El organismo humano es muy sensible al deficiente suministro de oxigeno y envía diferentes señales para acusar la falta de éste elemento vital. Dolor de cabeza, mareo, dificultad de concentración y respiración ruidosa mientras se duerme son algunas manifestaciones de la inadecuada absorción de oxigeno. No es necesario esperar recibir estos llamados de atención para procurar una mejor oxigenación pues en ese momento ya el cuerpo ha sufrido daños evitables.

Al final de cuentas de lo que se trata es de maximizar la absorción de oxigeno para que todos los órganos del cuerpo funcionen plenamente, incluyendo el cerebro.

Los educadores pueden comprobar los beneficios de la óptima oxigenación del cerebro mediante un ensayo en el cual observen el incremento de concentración y capacidad de aprendizaje de los estudiantes que adoptan el hábito de la respiración en tres tiempos, comparados con los que mantienen la respiración superficial.

La escasa concentración originada por la inestabilidad emocional es una de las principales causas del bajo rendimiento de los estudiantes. La respiración profunda, pausada y permanente controla los desordenes emocionales, mientras se pueden suministrar ayudas radicales para combatir las causas del problema.

Hoy mismo usted amable lector(a) puede verificar las ventajas de la práctica de la respiración tridimensional dirigida a optimizar la oxigenación de su componente físico. Es otra oportunidad para enriquecer su vida con nuevas experiencias que le aportarán vitalidad para avanzar por el camino del éxito y felicidad.


DESCANSO

De otra parte, es necesario tener la precaución de balancear el ejercicio físico con el reposo y la hidratación. Factores como la temperatura y humedad del medio ambiente, junto con la intensidad del ejercicio nos deben servir de indicadores de las necesidades de agua del cuerpo.

Estas son algunas de las recomendaciones para mantener los niveles de hidratación requeridos por el ejercicio:

1  Tomar ocho onzas (un vaso) de agua media hora antes de iniciar la sesión de ejercicios.

2  Consumir cuatro onzas de agua por cada 15 minutos de ejercicio.

3  Al terminar el ejercicio, manténgase tomando agua poco a poco hasta saciar la sed, puesto que si sentimos sed ya el organismo ha empezado a deshidratarse, lo cual es nocivo.

Para balancear el ejercicio, el reposo y la hidratación también es importante aprender a interpretar las señales del organismo. Dolores musculares, boca seca, dificultad para respirar, coloración de la orina y cantidad de transpiración, son algunas de las respuestas que nos envía el organismo cuando queremos saber si el ejercicio es demasiado y requerimos más agua o descanso.

En términos de reposo, la siesta alrededor del medio día. es una práctica reparadora tanto del cuerpo como de la mente. Investigaciones al respecto demuestran que las personas que toman una siesta diaria de 30 minutos tienen un 30% de reducción de posibilidades de enfermedades coronarias en comparación con las personas que no tienen esta costumbre.

Los beneficios adicionales de la siesta incluyen el aumento en la agudeza mental, disminución del estrés y mejor salud en general.

Algunos de los personajes famosos que practicaron la siesta como un método reparador de energía fueron mentes tan brillantes como Albert Einstein, Winston Churchill y Thomas Edison.

Si se dispone de solo unos pocos minutos se pueden utilizar para una sesión corta de Meditación, con lo cual también podemos tener un aumento de la vitalidad para continuar las tareas del día con mayor eficiencia.

El sueño es considerado como la jornada de reposo natural. Estudios recientes han demostrado que la falta de sueño de calidad está relacionada con la disminución de concentración y del auto-control de las personas. Los individuos con déficit de sueño tienden a perder concentración, control de sus prejuicios e impulsos adictivos.

Está comprobado científicamente que la falta de sueño afecta seriamente a las personas en múltiples formas. A corto plazo, el sueño deficiente altera el funcionamiento cotidiano del individuo. Los efectos de una noche corta de sueño se perciben inmediatamente en términos de desequilibrios físicos y mentales, tales como la reducción en la habilidad de razonamiento, memoria, aprendizaje y disminución de la capacidad de reacción frente al peligro.

A largo plazo, la falta de sueño compromete seriamente la salud integral de las personas. Los investigadores del tema han relacionado el sueño insuficiente con el estrés, alta presión arterial, depresión, droga-adicción y enfermedades coronarias.

Aunque los expertos recomiendan de siete a ocho horas diarias de sueño, la cantidad requerida para cada individuo es variable.

Algunas de las sugerencias hechas por los especialistas para tener una buena noche de sueño son:

  •      Mantener un horario constante de sueño.
  •      Evitar el ejercicio físico durante las dos horas previas al tiempo de dormir.
  •      Abstenerse de consumos excesivos de comida.
  •      Evitar la cafeína, la nicotina, las bebidas gaseosas y el alcohol.
  •      Abstenerse de hacer siesta durante las tres horas previas al tiempo de dormir.
  •       Manejar los problemas durante el día para evitar que surjan las preocupaciones mientras se trata de dormir.
  •      Relajarse antes de dormir oyendo música clásica, leyendo, orando, meditando o duchándose.
  •      Si después de 20 minutos de intentar conciliar el sueño no se ha logrado, es conveniente levantarse de la cama y realizar actividades relajantes hasta sentirse somnoliento. 


Ciertos desórdenes de sueño como el insomnio y roncar son señales de una deficiente oxigenación del organismo, los cuales pueden ser controlados cambiando conscientemente el hábito de la respiración ligera y superficial por la respiración profunda y pausada.
 
Seguramente los cambios de hábitos indeseables por hábitos saludables exigirán disciplina y persistencia pero el tiempo y demás recursos que dediquemos para balancear y diversificar nuestra alimentación y ejercicio serán recuperados suficientemente por los costos de las enfermedades que evitaremos adoptando un nuevo estilo de vida saludable.

Unas palabras de precaución: cuando aparezca en nuestro organismo algún síntoma anormal, ya sea obesidad, alta presión arterial o cualquiera otro relacionado con la alimentación y el ejercicio, tengamos presente la compleja interdependencia existente entre el cuerpo y la mente. Múltiples investigaciones han demostrado que algunos desórdenes de salud física se originan en nuestra parte racional y emocional. Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Harvard han encontrado que los ataques cardiacos están más relacionados con la depresión que con otros factores de riesgo como colesterol, cigarrillo, presión arterial y diabetes.

En una reciente investigación apoyada por la Sociedad Europea de Cardiología (15) se encontró que los pacientes europeos de enfermedades cardiovasculares han incrementado el consumo de medicinas para bajar la presión arterial y el colesterol. Sin embargo, la mayoría de éstas personas no ha podido controlar estos factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares porque los malos hábitos como el exceso de comida y cigarrillo están contrarrestando los efectos de los medicamentos.

En otros estudios científicos se ha comprobado que la gente tiende a consumir mayores cantidades de cigarrillos y “comida basura” o poco saludable cuando se siente deprimida o estresada que cuando está contenta, con lo cual puede contraer obesidad, diabetes y alta presión arterial, entrando así en los dominios de un círculo vicioso. Es razonable pensar que la culpa, el odio, el miedo, el pesimismo, el egoísmo y demás sentimientos y pensamientos negativos que se han enquistado en lo profundo de nuestra alma pueden ser los mayores saboteadores de nuestros esfuerzos por mantener buenos hábitos de nutrición y actividad física.

Podríamos seguir revisando varias evidencias de la dinámica relación entre nuestro estado mental y nuestra salud física, pero los hechos mencionados son suficientes para aceptar la necesidad de romper los círculos viciosos que nos conducen a serios problemas de salud. Para esto debemos combatir las causas que están incorporadas en nuestra dimensión racional y emocional al mismo tiempo que se atacan las de origen físico. Seguramente tenemos que resolver por ejemplo nuestros problemas de estrés y odio antes de obtener mejoras notorias en nuestra obesidad o presión arterial. Entonces la meditación, el ejercicio, el conjunto de creencias, el pensamiento positivo y otros recursos pueden ser utilizados conjuntamente con las medicinas recetadas, para realizar de ésta manera un tratamiento integral del problema.

Estimado lector(a), al terminar ésta tercera parte del libro usted tiene suficiente información para mejorar los hábitos de alimentación, higiene, ejercicio y reposo. Como sucede con todos los éxitos alcanzados en el camino del Crecimiento Integral, también es necesario celebrar los triunfos logrados al controlar la cantidad y calidad tanto de los alimentos consumidos como del aire que se respira. Estas victorias en el mejoramiento del estilo de vida reducen las posibles desventajas genéticas y aumentan la vitalidad requerida para cumplir la misión personal.

Al entrar en la parte final de éste libro tendremos la oportunidad de visualizar nuestro progreso personal como un proceso continuo que exige evaluación y mantenimiento para maximizar sus resultados: el éxito y la felicidad. 
 
 

 

PARTE IV  

CONCLUSIONES
 






"He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad porque se justifica por sí sola."
                                 Jorge Luis Borges










INTRODUCCION

Amable lector(a), hagamos un alto para revisar el camino recorrido y lo que aun nos queda por recorrer.

En ésta parte final del libro analizaremos los logros alcanzados con la práctica de las actividades que componen el proceso de Crecimiento Integral. A manera de síntesis revisaremos los elementos del proceso, su evaluación, mantenimiento y su resultado final: el éxito y la felicidad.

Logros

Ahora lo que haremos es reconocer los resultados intermedios alcanzados en nuestra jornada de superación.

A estas alturas tenemos una misión con un propósito superior, lo que significa que hemos identificado nuestra profesión, oficio o actividad principal que nos permitirá utilizar nuestros talentos para contribuir a satisfacer las reales necesidades de las personas que están a nuestro alcance.

Concebida con un propósito unificador, la misión personal transciende nuestro propio Yo, transmite significado a nuestra existencia y constituye nuestro compromiso vital.

En el intento por crecer como seres humanos hemos inventariado nuestras fortalezas y debilidades. Reconocemos nuestros talentos al mismo tiempo que identificamos los impedimentos que nos desvían de nuestro destino. Tenemos una clara idea de nuestras características distintivas. De esta manera hemos incrementado el conocimiento de nosotros mismos y nuestra autoestima. 

Esta observación de nuestra condición única nos permite aceptar las diferencias individuales como una realidad natural y no como una amenaza. Al valorar la diversidad de los seres humanos estamos contribuyendo a reemplazar la intransigencia y violencia por convivencia y cooperación.

Hemos aumentado nuestra autonomía, confianza en sí mismo y visión a largo plazo al elaborar un Plan de Vida con metas coherentes con nuestras reales necesidades, incluyendo los mejoramientos de personalidad que aspiramos alcanzar. Los objetivos diseñados sobre la base de nuestras verdaderas carencias constituyen la mayor fuente de motivación y tenacidad en nuestro diario quehacer.

Utilizando el concepto de círculos de comportamiento hemos desarrollado la capacidad de manejar los cambios necesarios para maximizar nuestras fortalezas y minimizar nuestras debilidades en búsqueda de la continua superación personal.

Hemos abierto nuestra mente a los nuevos aprendizajes con lo cual incrementamos los recursos intelectuales para enfrentar creativamente las dificultades y aprovechar las oportunidades.

Avanzamos un paso fundamental para balancear nuestra vida mejorando nuestra salud racional mediante el manejo del estrés, con lo cual hemos ganado estabilidad emocional.

Continuando con este reconocimiento de los avances obtenidos hasta aquí, es preciso incluir la adopción de una actitud positiva frente a las circunstancias con lo cual ganamos esperanza, una condición esencial para el incremento de nuestra felicidad.

Mediante la identificación de los sentimientos que mayor impacto tienen sobre nuestro comportamiento y el de los demás, hemos incrementado nuestra inteligencia emocional, empatía y capacidad de liderazgo.

Mientras debilitamos nuestra carga negativa abrimos espacios para sentimientos como la compasión y la humildad, fortaleciendo de esta manera nuestro carácter con atributos como el coraje, poder para perdonar y capacidad para juzgarnos.

Con la práctica de los nuevos sentimientos positivos hemos evolucionado espiritualmente y crecido suficientemente para asumir el control de nuestra vida y la responsabilidad de ser exitosos y felices.

Durante la limpieza interior hemos profundizado en la percepción de nuestra autenticidad. Tenemos la certeza de nuestra misión, talentos, debilidades, sentimientos, preferencias, ideas y valores fundamentales, todo lo cual nos permite tener una visión clara de lo que somos y para donde vamos. Este conocimiento integral de nuestro propio Ser nos protege de malgastar nuestra vida intentando ser alguien diferente a nosotros mismos.
 
Finalizando el enunciado de nuestros logros podemos mencionar la incorporación de nuevos hábitos de alimentación, higiene, ejercicio y reposo que nos ayudaran a incrementar nuestra vitalidad y mantener saludable nuestro organismo físico, en consonancia con la renovación de los otros dos elementos constitutivos de nuestro ser: el racional y el emocional.

En resumen, a lo largo de esta jornada hemos enriquecido nuestra personalidad con las siguientes cualidades:  
  •      Autenticidad
  •  Autoconocimiento
  •  Autocontrol
  •  Autoestima
  •  Capacidad de cambiar para mejorar
  •  Capacidad para superar problemas y aprovechar oportunidades
  •  Concentración
  •  Compasión
  •  Confiabilidad
  •  Confianza en sí mismo
  •  Coraje
  •  Creatividad
  •  Empatía
  •  Espiritualidad
  •  Estabilidad emocional
  •  Fortaleza para juzgarse a si mismso
  •  Gratitud
  •  Humildad
  •  Inteligencia emocional
  •  Liderazgo
  •  Motivación
  •  Optimismo
  •      Percepcion
  •      Poder para perdonar
  •  Resistencia a la adversidad
  •  Significado de la vida
  •  Visión a largo plazo
  •  Vitalidad

Los atributos que conforman ésta lista son el producto intermedio del proceso que busca incrementar la calidad de vida, por lo cual los podemos considerar como precursores de altas realizaciones.

Ciertamente habrá otras fortalezas, adicionales a las enumeradas anteriormente, requeridas para incrementar el éxito y felicidad, pero ninguna de ellas constituye un obstáculo para el desarrollo de los talentos humanos.

Aunque cada uno de los atributos o precursores anteriores constituye una ventaja competitiva para la persona que los posee, ninguno por si solo será responsable de un incremento sostenido de su progreso. Cada individuo requiere diferentes fortalezas en diferentes proporciones según sea su misión personal, características individuales y entorno particular.

Estos logros parciales son responsables de nuestro crecimiento continuo. Por ejemplo, a medida que fortalecemos nuestra humildad y confianza en si mismo aceptamos nuevos aprendizajes que nos permiten avanzar en el cumplimiento de nuestra misión. Otro ejemplo de la forma como estos resultados intermedios impulsan el proceso de mejoramiento personal es el incremento del conocimiento y valoración de nuestro propio Ser, con lo cual alcanzamos mayor autenticidad, otro prerrequisito reconocido del éxito y la felicidad. En otras palabras, el proceso de Crecimiento Integral genera la energía necesaria para impulsar su propia dinámica.

Lo anterior implica que durante el proceso iremos adquiriendo los conocimientos, la creatividad y autocontrol para diseñar una estrategia de Crecimiento Integral ajustada a nuestras circunstancias particulares. Entonces habremos encontrado, dentro de cada uno de nosotros, al maestro quien nos conducirá por la senda de una vida equilibrada y armónica.

Recordemos que en el mejor de los escenarios la ocupación que ejercemos nos permite ganarnos la vida y cumplir la misión personal. En el mundo real frecuentemente debemos hacer algunos ajustes para utilizar la combinación correcta de talentos y cualidades complementarias que nos conduzca a encontrar y conservar las condiciones laborales en las cuales podamos cumplir nuestra misión ejerciendo la actividad que nos apasiona.

Afortunadamente nadie requiere poseer la totalidad de las competencias incluidas en la lista anterior para realizarse plenamente. De lo que se trata es de utilizar las cualidades que poseemos para adquirir las requeridas en la realización de la actividad que nos permita servir a los demás, obtener un ingreso digno y acrecentar nuestra felicidad. 
 
 Ahora es indispensable que usted, amable lector(a), elabore una lista de las cualidades que estima necesarias y suficientes para incrementar su calidad de vida actual.

Una vez elaborada la anterior lista, proceda a calificar el grado de desarrollo que usted ha logrado de cada cualidad. Utilizando una escala de 1 a 5, asígnele 1 a cada atributo que tiene el menor nivel de desarrollo y 5 a cada fortaleza que usted considera que ha logrado mejorar al máximo.

Compare esta clasificación con la realizada por usted en el capítulo 1 de este libro, cuando evaluó sus fortalezas. Si encuentra alguna característica que necesita adquirir o mejorar, a continuación se presenta una síntesis del proceso de Crecimiento Integral a través del cual es posible lograrlo y que usted amable lector(a), puede comprobar con su propia vivencia.


El proceso de Crecimiento Integral

Hasta aquí es claro que el mejoramiento personal es mucho más que un evento con una variedad de consignas, algunas de ellas realmente inspiradoras y que recogemos con buenas intenciones. Tampoco se trata de píldoras ni fórmulas mágicas. Nuestra superación es el resultado de un proceso continuo que contiene actividades conectadas entre sí y que nos permite avanzar paso a paso de manera armónica y equilibrada.

Recordemos las acciones básicas de la jornada más importante que podemos emprender:

A.   Asumir la misión personal.

B.   Adoptar una escala de valores.
 
C.   Definir metas personales.
 
D.   Maximizar las fortalezas y minimizar las debilidades.

E.   Mantener la mente abierta a los nuevos aprendizajes.

F.   Controlar el nivel de estrés.

G.   Conservar una actitud positiva.

H.   Identificar los sentimientos dominantes.

I.    Fortalecer los sentimientos positivos y debilitar los negativos.

J.    Practicar hábitos saludables.


La siguiente grafica nos ayuda a visualizar la dinámica de este conjunto de acciones coordinadas entre si y que conforman el proceso de Crecimiento Integral.




Grafica 4.1 El proceso de Crecimiento Integral.


Conviene destacar aqui algunas características de este conjunto de tareas vitales que constituyen el proceso de Crecimiento Integral:

 1. Permanecen en el tiempo. Es decir, exigen continuidad por formar parte de un proceso sin final. El ser humano siempre tendrá la posibilidad de hacerle ajustes a cualquiera de estas acciones para crecer hasta el final de sus días.

 2. Están distribuidas en las tres dimensiones del ser humano y en consecuencia mantienen una alta relación entre si, a tal punto que cualquier cambio en una de ellas activa una reacción en cadena, con lo cual se afecta al resto del conjunto de actividades que conforman el proceso.

 3. En la vida diaria estas actividades se realizan en cualquier orden, dependiendo de las circunstancias que enfrenta el individuo. Por ejemplo, en algún momento será necesario resolver un conflicto emocional para después realizar algunos ajustes a los hábitos alimenticios.

 4. Por estar enmarcadas dentro de un proceso continuo, estas actividades tienden a convertirse en hábitos. Esto implica que el proceso de Crecimiento Integral se transforma en un estilo de vida.

Es importante entender que el producto final del proceso de Crecimiento Integral es el incremento del éxito y la felicidad. Por la interdependencia existente entre todas las actividades que componen el proceso, su resultado estará determinado por la acción que se ejecute con menos eficiencia. La actividad relegada frenará a las demás y en consecuencia a todo el proceso.

El punto para destacar aquí es: Si esperamos resultados sostenibles del proceso de Crecimiento Integral debemos ejecutar eficientemente cada una de las actividades que lo componen, sin descuidar ninguna de ellas.

Ningún misterio ni secreto producen el éxito y la felicidad. Es el trabajo disciplinado el que conduce al ser humano a cumplir su misión y alcanzar los mayores niveles de crecimiento personal. Los intentos esporádicos y descoordinados tendrán un efecto muy limitado y nunca producirán los resultados sostenibles que se logran con el esfuerzo metódico.

La principal razón por la cual encontramos personas que logran desarrollar muy poco su potencial, a pesar de asistir a diversos seminarios, conferencias y charlas de mejoramiento personal es porque generalmente estos eventos no están enmarcados dentro de un proceso sistemático y continuo.

La sabiduría popular sostiene que el éxito genera éxito. La grafica anterior muestra como el éxito y la felicidad alimentan el proceso produciendo a su vez más éxito y felicidad para conservarlo en continuo movimiento, pues nunca seremos totalmente exitosos ni completamente felices. A medida que alcanzamos mayores niveles de realización de nuestro potencial nos sentiremos más motivados para ejecutar las acciones que suministran los resultados deseables.

Lo importante aquí es romper la inercia y darle arranque al proceso para que se vaya acelerando hasta alcanzar su propia dinámica. Este libro aporta las herramientas básicas que se requieren para darle el impulso inicial al proceso de crecimiento continuo de sus lectores. El resto corre por cuenta de la voluntad de cada uno de ustedes.

Se requiere pasar a la acción, pues los seres humanos aprendemos practicando las enseñanzas que recibimos. Las Escrituras nos advierten:

“Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa.” Lucas 6.49.

Desde luego que nuestro desarrollo no será ni rápido ni fácil, pues aunque el proceso de mejoramiento personal parece simple, podremos encontrar dificultades en su ejecución. Lo seguro es que bien vale la pena hacer el esfuerzo. En el ensayo no se perderá nada pero en cambio si hay mucho por ganar.

Si estamos aspirando a resultados sostenibles en lugar de momentos efímeros de felicidad y triunfo debemos entender que el Crecimiento Integral es un camino sin punto de llegada que no admite atajos ni trucos. Se requiere un trabajo arduo y mucha disciplina para adquirir las nuevas actitudes y comportamientos que nos permitan balancear nuestras tendencias genéticas y enfrentar las circunstancias de nuestro entorno. Esta es una jornada sin fin. Lo relevante es el trecho recorrido al momento en que nos sorprenda la muerte. Se terminarán nuestros días pero el camino queda ahí.

Indiscutiblemente escogimos un camino difícil pero hemos dado los pasos en la dirección correcta.

Cuando tenemos la ilusión de haber alcanzado la cima de nuestro desarrollo es porque no estamos exigiendo lo suficiente de nosotros mismos. El pensador alemán Hermann Hess lo expresa en los siguientes términos:”Hay quienes se consideran perfectos, pero es solo porque exigen menos de sí mismos.”

Cierto, nunca seremos perfectos, pero si podemos ser mejores cada día. Siempre encontraremos espacios para progresar y oportunidades de crecimiento. Alcanzaremos un triunfo en nuestro mejoramiento diario para ser más felices que antes.


Evaluación del proceso de Crecimiento Integral

Todo proceso requiere una evaluación periódica de sus resultados, con el fin de obtener información válida para introducirle las modificaciones que sean requeridas en su mejoramiento. En el caso del proceso de Crecimiento Integral evaluamos su avance sobre la base de:

a) los resultados intermedios alcanzados en términos de adquisición de cualidades necesarias para avanzar.

b) por el logro de los resultados finales del proceso: el éxito y la felicidad.

En el primer nivel de evaluación, una señal de nuestro progreso es el fortalecimiento de facultades como la empatía, la creatividad y vitalidad. Probablemente también hemos incluido en nuestro Plan de Vida metas de desarrollo de nuestros recursos emocionales mediante la practica consciente y sistemática de sentimientos como el Amor, Compasión, Perdón, Gratitud y Humildad que nos van a servir ahora para calificar el funcionamiento de nuestro proceso de mejoramiento y a mantener un enfoque claro del camino que transitamos.

En el segundo nivel de evaluación el indicador de mejoramiento es nuestro propio ánimo. Si nos sentimos apacibles, contentos con nosotros mismos y enamorados de la vida, estamos avanzando.

Por eso es importante que en el dialogo interior nos hagamos preguntas tales como:

  •      Como me siento en este momento?.
  •      Estoy satisfecho con mi transformación?.
  •      Puedo dar más de mi mismo?.

Al evaluar nuestro progreso verificaremos que no todo el camino es plano. Encontraremos seguramente peligros, frustraciones y confusión que nos tratan de frenar o desviar del destino. Es normal que por diferentes razones experimentemos paradas y hasta pequeños retrocesos. Los deportistas reconocen que al experimentar un nuevo esquema de juego o modificar una técnica se nota una disminución temporal del rendimiento, pero una vez asimilado el cambio se notará la superación. 

Encontramos obstáculos para nuestro desarrollo en cada una de las tres dimensiones del ser humano. Por ejemplo, las enfermedades del cuerpo son indiscutiblemente un impedimento para desarrollarnos plenamente, pero los hábitos indeseables y nuestra pobreza interior son también fuertes opositores a nuestra plena realización.

Cuando las circunstancias nos empujen en una esquina oscura de nuestra vida no pensemos que es el fin del camino ni mucho menos en renunciar al intento de realizar nuestros sueños. En su lugar volvamos a lo elemental: paciencia y persistencia para avanzar y mantenernos en el intento de ser exitosos y felices. Si al final de la jornada nos queda algo de nuestra misión por alcanzar, tendremos la satisfacción de habernos esforzado procurando convertir en realidad nuestros sueños.

Cada retroceso en el camino hacia nuestra superación debe ser tomado como un escalón para avanzar. Las recaídas nos señalan que tenemos al frente un resto de camino, y son verdaderas oportunidades para consolidar nuestro avance. Los intentos fallidos por superarnos nos indican que si bien hemos progresado, nos hace falta un poco más para alcanzar. El mejoramiento continuo se energiza de nuestras imperfecciones y problemas. Cada condición mejorable que identificamos en nosotros mismos es un reto que nos ofrece la oportunidad de probarnos a sí mismo.

Cuando encontremos una crisis en el proceso de nuestro desarrollo evitemos la tentación de asumir el paapel de victima para culpar a los demás. Ciertamente existe una cultura adicta a culpar de todo a todos, que estimula la actitud de pasarle la responsabilidad a los demás. Si estamos culpando a alguien diferente a nosotros mismos, escogimos la vía equivocada pues en definitiva, es nuestro deber asumir el control de nuestra vida y en consecuencia somos responsables de lo que nos ocurre.

Con alguna frecuencia nos escudamos en la mala suerte para justificar nuestras frustraciones y dificultades. Cuando esto ocurra, revisemos todos los elementos del proceso sin ignorar ninguno, para verificar cual estamos descuidando.

Una excusa usual para detener el proceso de mejoramiento personal es la falta de tiempo. Tengamos presente que cualquier disculpa lo que hace es agravar la situación pues la enmascara y nos hace creer que vamos por el camino correcto. La realidad es que confundidos por la aceleración de nuestro estilo de vida nos olvidamos de nosotros mismos y nos enredamos en disculpas negandonos tiempo de calidad para nuestro mejoramiento.

Los traumas recibidos y las características desfavorables que hemos heredado tampoco pueden servir de excusas para nuestra infelicidad. Todos hemos tenido algún tipo de adversidad, perdida o tragedia para tratar de justificar nuestro pobre desempeño. Pero sabemos que eso no es válido pues tenemos la potestad de cambiar todo lo que queramos mejorar de nuestra personalidad. Más bien esto nos puede servir de punto de partida para asumir la responsabilidad de modificar el curso de nuestra vida rompiendo los círculos viciosos que destruyen nuestra superación. No estamos condenados por nadie sino por nosotros mismos a vivir aferrados a nuestra historia personal.
Podemos cambiar para mejorar nuestras vidas a pesar del pasado que enfrentamos.

Seguramente usted amable lector, haya conocido individuos con grandes talentos sumergidos en la frustración. Pero también habrá conocido gente que parecía que tenía todo en su contra y aun así triunfan. Lo que hacen estos últimos es confiar en sus talentos y en su capacidad de desarrollar el máximo potencial de servicio a los demás.

Al calificar nuestro progreso tengamos la precaución de compararnos con nosotros mismos. Nada de compararnos con los demás y mucho menos tratar de competir con ellos, pues debemos admitir que somos seres diferentes con circunstancias distintas. La competencia por superar cada día nuestras vidas es un reto personal. Cuando tengamos la oportunidad de conocer un ser humano excepcional, evitemos la tentación de imitarlo. Más bien, reconozcamos la posibilidad de desarrollar nuestros propios talentos para cumplir nuestra misión particular, tal como lo realiza el objeto de nuestra admiración.

Nuestro proceso de desarrollo se impulsa por efecto de los círculos virtuosos que construimos introduciendo cambios favorables tanto a nivel físico como emocional y racional. Pero también debemos aceptar que avanzamos gradualmente pues tenemos recursos limitados para alcanzar todas las mejoras en nuestra vida y no existen soluciones instantáneas ni misteriosas.

Uno de los enemigos de nuestro avance personal es la actitud facilista que nos lleva a buscar soluciones que exigen el menor esfuerzo para problemas complejos. Nada valioso se consigue fácilmente ni rapidamente.

Necesitamos vencer la inercia y la tendencia hacia el menor esfuerzo que nos mantienen aferrados a nuestro estado actual aunque no estemos satisfechos con los logros alcanzados.

Lo importante ahora es activar el proceso y darle el mantenimiento necesario para conservar su movimiento hacia adelante. La otra opción es retroceder, pues aquí si es bien cierto que si no avanzamos, retrocedemos.

Mantenimiento del proceso de Crecimiento Integral

A estas alturas del camino hemos ubicado nuestro nicho en este mundo, desde donde ofrecemos y recibimos ayuda mientras cumplimos nuestra misión. Esto es lo que nos corresponde por nuestra condición de seres únicos y valiosos.
Ahora nos queda defender lo que hemos avanzado suministrando mantenimiento al proceso de mejoramiento continuo en que estamos comprometidos. Esto lo haremos mediante dos acciones:

a) Celebrando las victorias alcanzadas.

b) Agradeciendo las ayudas recibidas.

Veamos con algún detalle cada una de estas actividades que nos proporcionan energía para mantenernos en la búsqueda del éxito y la felicidad.

Celebración.

Cada etapa que se avanza es un logro que debemos celebrar, sin importar su magnitud, pues a la hora del balance todas cuentan. Es sensato disfrutar lo que se obtiene mientras luchamos por cubrir nuestras carencias pues si esperamos a tenerlo todo para celebrar podemos dilapidar nuestra vida en el intento.

Valorando y celebrando nuestras victorias prolongamos su disfrute y aumentamos la satisfacción con nosotros mismos. Es decir, estamos así incrementando nuestros momentos felices.

Desde un autoelogio hasta una fiesta, pasando por un paseo, una cena, la lectura de un libro, una película o un nuevo vestido pueden ser algunas de las formas de festejar los triunfos obtenidos en la lucha por nuestro mejoramiento.

Podemos aprovechar nuestro tiempo libre, vacaciones o cualquier momento de esos en que no queremos hacer nada, para celebrar algunos de nuestros avances. Es la mejor forma de convertir los momentos de ocio en momentos de celebración constructiva. 

Una práctica de los triunfadores es elaborar un calendario de sus logros y demás eventos felices para asegurar la celebración de sus aniversarios. 

De todas maneras debemos darnos a si mismo lo que merecemos, sin excesos e independientemente de lo que nos quieran reconocer los demás.

Disfrutando plenamente lo obtenido estamos en condiciones para agradecer a quienes nos han ayudado en el esfuerzo por realizarnos plenamente. Es difícil agradecer sinceramente, sin disfrutar lo recibido. Esto suena simple pero es importante para nuestra felicidad. Debemos aprender a disfrutar plenamente lo que hemos avanzado para después agradecer desde el fondo del corazón las ayudas recibidas.

Agradecimiento

La gratitud es reconocida como una de las virtudes de la gente feliz. Las personas que gozan de mayor felicidad no necesariamente han recibido más bienes por los cuales deban agradecer sino que tienen una mejor actitud de agradecimiento.

En cada ocasión que agradecemos sinceramente lo que hemos recibido como ayuda enviamos un mensaje claro a nuestro benefactor: Apreciamos lo recibido y estamos dispuestos a retribuir pues queremos mas de lo mismo. De esta manera estaremos construyendo un círculo virtuoso y cimentando una relación personal gana-gana, lo cual es una característica diferencial de los triunfadores.

Estas relaciones interpersonales basadas en la mutua ayuda son enriquecedoras y mas estables que los contactos aleatorios.

Si dejamos de agradecer lo recibido estamos emitiendo un mensaje de poco interés por el bien que nos hacen y entonces recibiremos menos apoyo para alcanzar nuestra misión.

También aprendemos a agradecer agradeciendo. Para fortalecer esta cualidad se recomienda llevar un diario de gratitud. Si aun no lo tiene, amable lector(a), esta es una buena oportunidad para empezarlo con los aspectos positivos de su vida: amistades, salud, educación, libertad, familia, etc. Agregue cada una de las ayudas recibidas, los talentos de que esta dotado, las mejoras que ha logrado, todos los regalos que le han hecho, hasta llegar al más preciado: su vida.

El habito de mantener un diario de gratitud nos permite revisar todas las experiencias agradables de nuestra vida (graduaciones, superación de enfermedades, empleos obtenidos, matrimonio, nacimiento de los hijos, etc.) y agradecer las ayudas recibidas que hicieron posible estos logros.

Si en lugar de mantener un diario escrito de gratitud, prefiere realizar esta actividad mentalmente, puede aprovechar cualquier momento para recrear cada uno de los favores recibidos y agradecerlos sinceramente. Es cierto que nos mantenemos ocupados por el agite de la vida, pero también es verdad que todo momento y lugar pueden ser adecuados para un saludable dialogo interior que nos permita felicitarnos a sí mismo por lo que hemos alcanzado, hacernos una nueva propuesta de mejoramiento para luego agradecer a quienes de una forma u otra nos han apoyado.

A continuación se presenta un ejercicio que permite identificar varias oportunidades para desarrollar la virtud de la gratitud. Este es el procedimiento a seguir:

1.   Ubíquese en un ambiente tranquilo.

2.   Respire profundo  y pausadamente, manteniéndose concentrado en su respiración hasta sentirse cómodo.

3.   Recuerde el más reciente episodio feliz que haya vivido.

4.   Reconstruya la mayor cantidad de características de esta vivencia positiva, incluyendo la hora, condiciones climaticas, los sonidos, colores, olores y personas involucradas.

5.   Elabore una lista de los detalles que merecen su gratitud y las personas a las cuales les debe agradecimiento.

6.   Repita este procedimiento hasta incluir la más lejana experiencia agradable que haya vivido.


El anterior ejercicio tiene un beneficio extra: activa los circuitos cerebrales responsables de los recuerdos positivos, con lo cual se incrementa el equilibrio mental. Las personas que recuerdan predominantemente las tragedias y demás momentos dolorosos tienden a perder la capacidad de traer a la memoria sus episodios felices, lastimando así su autoestima y salud mental.

Con la práctica de la gratitud estaremos aumentando nuestra habilidad para enfocar la parte agradable y benéfica de todos los eventos que ocurren en nuestra vida, incluyendo los inevitables acontecimientos indeseables. Es decir, la gratitud fortalece nuestra actitud positiva. Además, este ejercicio permanente de acción de gracias nos permitirá sentirnos orgullosos de lo que somos, nos dará paz interior y fortaleza para seguir avanzando.

Después de agradecer, lo que queda es retribuir los beneficios adquiridos. Hay muchas cosas que podemos hacer para retornar parte de lo recibido, pero quizás la mejor manera es ayudando a los demás a cumplir su propia misión. Así mantenemos el flujo del éxito y la felicidad.



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Capitulo 8
EL EXITO



En una ocasión invité a un amigo a quien considero triunfador, para que les diera una conferencia a mis estudiantes universitarios con el propósito de reforzar el tema del éxito. Le pedí a mi invitado que les relatara sus logros y las razones que lo condujeron a dichos resultados. También le solicite que al final de su exposición respondiera las preguntas de los estudiantes con la mayor espontaneidad.

A continuación presento algunas de las preguntas y respuestas tomadas de los trabajos presentados por los estudiantes asistentes a dicho evento:

Pregunta: Después de escuchar su relato de triunfos, quisiera saber cual considera usted que ha sido su mayor éxito ?.

Respuesta: En este momento de mi vida considero como mi más preciado logro el haber culminado la educación formal con la adquisición de mi título profesional. Esto me enorgullece de especial manera y lo considero como la plataforma fundamental para alcanzar los demás objetivos que me he trazado en la vida.

Pregunta: Cual de sus características personales considera más influyente en la consecución de sus logros ?.

Respuesta: Ser exitoso requiere una combinación de factores. Sin embargo, la confianza en mí mismo me ha permitido buscar resultados importantes. Siempre acepte la enseñanza según la cual si uno no cree en sí mismo, nadie más creerá en uno.

Pregunta: Cuales son los obstáculos más serios que ha encontrado en la búsqueda del éxito ?.

Respuesta: En primer lugar, la fuerte lucha que he tenido que librar para mantener mis principios mientras alcanzo mis metas. He recibido múltiples presiones para negociar mis creencias básicas que he tenido que defender para tener la satisfacción de disfrutar mis logros. En algunos casos las dificultades me han obligado a replantear las metas sin renunciar a mis sueños.

Pregunta: En términos económicos, se considera usted una persona rica ?.

Respuesta: Ciertamente. Siguiendo los consejos de mi padre siempre he tratado de mantener mis gastos por debajo de mis ingresos, y antes de comprar algo me debo responder afirmativamente las preguntas: a) Es realmente necesario?, y b) tengo la plata para comprarlo?. Esto me permite en la actualidad adquirir lo requerido para desarrollar mis actividades profesionales y cumplir mis responsabilidades familiares y sociales. Estoy contento con lo que tengo pero insatisfecho con lo soy. Puedo ser mejor consultor, mejor padre, esposo, vecino, ciudadano y ser más feliz. Sin embargo, me siento más exitoso por lo que soy que por lo que tengo.

Pregunta: Que clase de carro usa usted para movilizarse ?.

Respuesta: En la actualidad estoy utilizando el carro de mi esposa, pues el mío esta en reparación. Permítame aprovechar esta pregunta para destacar que seremos exitosos como consecuencia de las opciones que escogemos a lo largo de la vida y no por aspectos circunstanciales como la ropa que usamos, la casa que habitamos o el carro que conducimos.

Pregunta: Ha sido usted exitoso en el amor?.

Respuesta: Durante 27 años he mantenido una relación armónica con mi esposa y tengo una satisfactoria amistad con mi hija. Aunque siento que mi esposa e hija me aman tanto como yo a ellas, aspiro ganarme también el amor de mis amigos, colaboradores, clientes y demás personas con las cuales mantengo relaciones estables. Este será el triunfo que me dará la mayor satisfacción al término de mi vida.

Pregunta: Cual ha sido el costo que ha tenido que pagar para llegar a donde esta?.

Respuesta: Me parece que tu pregunta implica que hay que sufrir o algo así para realizarse plenamente. Si no disfrutas los esfuerzos que estás haciendo para progresar es porque vas por el camino equivocado y entonces lo mejor es rediseñar tu misión y ajustar tus metas. Ciertamente he encontrado incomprensión, falta de reconocimiento, envidia y hasta competencia hostil, pero eso es marginal a mi trabajo y lo manejo sin mucha complicación.

Pregunta: Usted ha mencionado varios consejos que ha recibido. Cual ha sido el más útil en su vida?.

Respuesta: Les puede sonar simple y hasta extraño pero es cierto. En mi juventud un tío me enseñó a respirar lenta y pausadamente para mantener la calma, tomar mejores decisiones y disfrutar el momento presente. Después aprendí que existen varias técnicas de respiración controlada que producen múltiples beneficios. Para mí, cualquier esfuerzo de superación personal debe empezar por asegurar que el cerebro funcione plenamente y para esto es indispensable que tenga un suficiente suministro de oxigeno que es precisamente lo que se logra con un buen habito de respiración. Siempre he tenido la curiosidad de saber porque no se enseña este tipo de conocimientos en la escuela. 

Pregunta: Usted ora?

Respuesta: Cada dia le pido a Dios que me ayude a ser util sirviendole a alguna persona.

Pregunta: Cual es el secreto del éxito?.

Respuesta: Lamento desilusionarlo, pero no conozco aun ningún secreto que garantice totalmente el éxito. Lo que si existen son formulas seguras para el fracaso como la carencia de un plan de vida además de la falta de autenticidad.

Pregunta: Es usted una persona feliz?.

Respuesta: Fui invitado a compartir con ustedes mis ideas sobre el éxito. La felicidad la seguiré buscando. Después hablaremos de eso si el profesor Castillo me invita de nuevo a estos claustros tan queridos por mí. Mientras tanto déjenme decirles que en este momento me siento muy feliz de haber compartido con ustedes. Muchas gracias.


Para retomar el tema de este capitulo tengamos claro que el éxito es el logro de los resultados buscados con los mejores esfuerzos. Como tal, está relacionado con las metas que cada individuo establezca en su vida. Tendremos tantos éxitos como metas alcanzadas.

Sabemos que las personas tienen diferente misión, aspiraciones y objetivos que buscar en la vida. Por ejemplo, la noción de éxito que puedan tener los soldados que han estado por largo tiempo en el frente de batalla será diferente a la que tienen quienes planearon y ordenaron la guerra. De todas maneras, los triunfos llegan cuando se alcanzan las metas, y producen una sensación muy intima en cada individuo.

El éxito es percibido de diferentes maneras por diferentes personas. Para algunos el éxito es alcanzar poder, fama y dinero. Otros individuos sueñan con obtener el amor de las personas que están en su alrededor.

Tal vez usted, amable lector(a), también conoce personas que al juzgar por los comentarios que hacen, miden su éxito por el número de cocteles y reuniones sociales a las que asisten o por la marca del carro que conducen o por la cantidad de conquistas románticas que realizan.

En otras palabras, el éxito es multidimensional, es decir tiene múltiples indicadores. Es erróneo medir nuestras realizaciones en una sola dimensión. La educación, el dinero, el poder y la vida familiar, pueden ser algunas de las diferentes facetas de la misma joya: el éxito.

Si por alguna razón igualamos éxito con dinero o cualquier otra posesión material podemos correr el riesgo de la envidia o la ambición desmedida para entonces encontrar que siempre hay otra gente con mas bienes materiales, y llegara el momento en que nuestras expectativas estarán por encima de nuestras capacidades, por lo cual nos mantendremos estresados y en difíciles circunstancias para disfrutar realmente lo alcanzado. Además, nadie es mejor ni peor persona por el carro que maneja o por el tamaño de la casa que habita.

Aquí nuevamente es necesario diferenciar entre el Ser y el Tener. Podemos estar satisfechos con lo que tenemos, pero seamos cuidadosos de estar resignados con lo que somos. Siempre podremos exigirnos mas, aceptando que nunca seremos perfectos pero siempre será posible ser mejores seres humanos. Morris Adler dijo: ”Nuestras plegarias no son respondidas cuando se nos da lo que hemos pedido, sino cuando somos retados a ser lo que podemos ser.”

Tengamos presente que nuestro Ser incluye algo mas que la apariencia física, el lugar donde vivimos, nuestros padres y lo que exhibimos. Somos lo que somos fundamentalmente por lo que pensamos y sentimos, y en definitiva por las opciones que escogemos.

Por estar afianzados en las metas que nos hemos trazado y muy especialmente en los objetivos de mejoramiento personal, obtendremos los éxitos que nos merecemos por efecto de lo que somos.

En éste mismo orden de ideas, solo cada individuo está en condiciones de medir su nivel de éxito en relación con sus metas personales. Desde afuera es difícil evaluar el éxito de los demás, a menos que se tenga un conocimiento íntimo de todas las aspiraciones y sueños de la persona calificada. Solo cada individuo tendrá la posibilidad de medir sus propios éxitos y en definitiva calificar su vida como exitosa o infructuosa.

La dificultad de medir objetivamente el éxito de las personas explica la poca investigación científica que existe sobre este importante tema. Este vacío se trata de llenar con observaciones subjetivas, algunas de ellas expuestas con más parafernalia que substancia.

Así como son diversos los indicadores del éxito también son variadas las cualidades individuales requeridas para alcanzarlo. Esto dependerá de los objetivos que se persiguen. Por ejemplo, serán diferentes los talentos y competencias necesarias para los que buscan popularidad que para los que se han propuesto ser investigadores científicos.

Sin embargo, son reconocidas algunas características básicas asociadas con el éxito. Algunas de estas cualidades comunes que los investigadores del tema encuentran frecuentemente en las personas exitosas son:

     Autenticidad,
 Liderazgo
 Trabajo disciplinado
 Autoconocimiento
 Alta autoestima
 Confianza en sí mismo
 Empatía
 Creatividad y
 Tenacidad. 

Por esta razón no se puede hablar de una formula única que garantice el éxito personal. La existencia de miles de vendedores de múltiples recetas para el éxito demuestra una sola cosa: que no existe la clave única ni el secreto para ser triunfador.

En lo que si hay acuerdo es que los triunfadores hacen cosas que los perdedores no hacen. Una de las actitudes que diferencia a los unos de los otros es que las personas exitosas mantienen la mente abierta a los nuevos conocimientos para ensayarlos creativamente.

El fracaso es la otra cara de la moneda acuñada con el éxito. En algunos casos fallamos en el intento de alcanzar los objetivos por razones que se escapan de nuestro control, pero también es cierto que en otros casos es por nuestra decisión de darle mayor prioridad a otras actividades.

Independientemente del origen de nuestras derrotas, estas siempre nos dejaran enseñanzas que bien aprendidas fortalecen nuestro ánimo para intentar de nuevo. Tengamos presente que los triunfadores transforman los fracasos en oportunidades de aprendizaje porque saben que aprendiendo la lección evitan convertirse en coleccionistas de frustraciones.

Los fracasos bien manejados nos dan la oportunidad de reconocer y resolver toda culpabilidad, odio, miedo o cualquier otro sentimiento negativo que persista en sabotear nuestros esfuerzos. Por el contrario, la torpeza en el manejo del fracaso nos hace inseguros para tomar nuevos riesgos, además de disminuir nuestra creatividad y desempeño.

Debemos tener tolerancia normal al fracaso y tomarlo como una oportunidad para crecer. Nunca pensar que somos invencibles porque esto nos debilita para enfrentar las frustraciones y nos predispone a la angustia y depresión.

Necesitamos prepararnos para disfrutar los triunfos y aceptar las derrotas, sin dejarnos paralizar por ninguna de las dos circunstancias.

Como lo veremos en el siguiente capítulo, la felicidad es la meta suprema de todo ser humano y por lo tanto alcanzarla es el mayor de los éxitos. También es aceptado que el verdadero éxito debe agregar felicidad. Los triunfadores son felices cuando llegan a sus metas. El autentico éxito es ser feliz. No existe victoria cuando ésta se lleva más de lo que da en términos de tranquilidad, satisfacción y alegría. Por esta razón se dice con alguna frecuencia que “El éxito sin felicidad es un fracaso.”

Ciertamente algunos triunfos pueden ser necesarios pero no suficientes para incrementar la felicidad. Es decir, existen logros que pueden ser facilitadores de la felicidad pero sin incrementarla. Esto explica la existencia de personas poderosas, ricas y famosas que teniéndolo “todo” encuentran poca felicidad. Definitivamente el éxito se mide por el grado de felicidad que se logra y no por el poder y dinero acumulados, ni por el nivel de popularidad alcanzado.

Los triunfos obtenidos aportaran felicidad en la medida en que estén alineados con nuestras metas, valores, talentos y misión. Todo lo cual nos conduce al primer capítulo de este libro donde dejamos sentadas las bases del éxito mediante la elaboración de un Plan de Vida.

Además de multidimensional, el éxito requiere ser balanceado para agregar felicidad. Cierta cantidad de dinero puede ser necesaria y quizás autoridad y respeto de los demás, pero también es indiscutible la necesidad de tener una vida familiar armónica y un nivel educacional adecuado para alcanzar una vida balanceada y altamente feliz.






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Capitulo 9
LA FELICIDAD


Daniel y Luz Marina con sus tres hijos formaron un hogar admirable. Al regresar de una permanencia en el exterior me enteré que se habían divorciado. Sorprendido por semejante desenlace, llamé a Daniel para preguntarle sobre los motivos para tomar tan drástica decisión. Me respondió que Luz Marina le había convertido la vida en un infierno durante los últimos años y había decidido buscar tranquilidad y sosiego en otra relación. Cuando hablé con Luz Marina me contó que Daniel nunca le dispensó la felicidad que ella merece.

Después de conversar con mis amigos me di cuenta que como muchas otras personas, ellos también estaban esperando todo de afuera: la felicidad y la desdicha, lo bueno y lo malo.


A diferencia del éxito, existe un mayor acuerdo alrededor del concepto de felicidad. Utilizamos diferentes términos para referirnos a la felicidad, pero coincidimos en que es un estado interior de plenitud en donde predomina el amor, la alegría, tranquilidad, orgullo y demás condiciones placenteras. Como tal, es un sentimiento positivo contrario a la angustia, preocupación, estrés y cualquier otra sensación desagradable.

Al extremo opuesto de la felicidad se encuentra la depresión, un estado emocional caracterizado por la aguda tristeza acompañada por la pérdida de interés en la vida. La persona en estado avanzado de depresión emocional pierde la razón de existir y mantiene pensamientos suicidas. La mayoría de los individuos que atentan contra su propia vida lo hacen acosados por la depresión emocional.

De fácil definición pero difícil adquisición, la felicidad es anhelada por el ser humano como meta de bienestar. La busca de diferentes maneras y hasta en las peores circunstancias el ser humano quiere ser feliz.

Desde la antigüedad, Aristóteles enseñaba a los ciudadanos griegos que la felicidad es la única emoción que los seres humanos desean por si sola. Buscan honores o riquezas o salud para ser felices.

En la Constitución de gran parte de los países del mundo, la búsqueda de felicidad es admitida como un derecho natural del ser humano, y en algunos países se están ensayando métodos para medir la satisfacción de la población con su calidad de vida como un indicador de la eficiencia de la gestión gubernamental.

Todos los seres humanos tenemos el derecho a vivir de manera productiva y alegre, independientemente de nuestra raza, religión, orientación sexual, condición socio-económica y talentos de que hemos sido dotados.

Algunas culturas favorecen el incremento de la felicidad de las personas. En otras, por el contrario, hacen de esta búsqueda una travesía llena de riesgos y dificultades. En los países en donde la gente es mas feliz, sus integrantes adquieren consciencia de este empeño desde muy temprana edad.

Aunque la medición directa de la felicidad es difícil, se han desarrollado varias técnicas para evaluar sus diferentes niveles, lo cual ha hecho posible el trabajo investigativo realizado sobre éste tema.

La felicidad es un estado emocional variable tanto en intensidad como en frecuencia. Se puede experimentar diferentes grados de felicidad que oscilan desde satisfacción hasta el intenso placer. Además, estos niveles de felicidad se presentan en periodos de tiempo con variada duración.

Las personas que logran elevados niveles de felicidad reconocen que ellas no son felices todo el tiempo. Lo que hacen es apreciar los momentos de triunfo, los pequeños milagros, las relaciones armónicas y cualquier instante que les ofrezca la vida para incrementar la frecuencia e intensidad de su felicidad.

Lo anterior significa que los seres humanos podemos experimentar la felicidad con alguna intensidad y en cualquier momento.

El ser humano persigue incrementar la felicidad de diferentes maneras, según las circunstancias: adquiriendo educación, trabajando, construyendo un hogar, viviendo en el sitio preferido, compartiendo con las personas que más le agradan, haciendo lo que le apasiona, obteniendo lo que necesita, acumulando dinero, poder y fama. Incluso cuando contribuye al bienestar del prójimo lo hace porque así siente una gran satisfacción.

En otras palabras, la felicidad es el fin al cual tiende todo ser humano. Muchas de sus actividades las realiza porque cree que lo harán mas feliz. Consciente o inconscientemente vive para maximizar su satisfacción, lo cual implica que ningún grado de felicidad lo va a saciar completamente.

Lo importante de entender aquí es lo siguiente: El gran motivador del ser humano es la búsqueda de la máxima felicidad. Las opciones que escoge son para acrecentar su felicidad. Actúa en búsqueda de la inmensa alegría o de la pequeña gratificación. Para decirlo mas claramente: La felicidad es la razón de vivir del ser humano. Cuando el nivel de felicidad es mínimo pierde el interés por la vida.

Numerosos estudios investigativos han demostrado que la mayoría de los seres humanos desconoce la forma de alcanzar la felicidad sostenible en el largo plazo y en su lugar invierten sus esfuerzos por lograr la gratificación inmediata aunque después se tenga que pagar un alto precio en términos de insatisfacción personal.

Lamentablemente el anhelo tenaz por incrementar los momentos felices lleva en algunos casos a ensayar senderos equivocados que conducen a destinos peligrosos como la droga, el alcohol y demás diversiones extremas, intercambiando así felicidad a corto término por desdicha a largo plazo. La felicidad artificial conduce a la miseria real.

Académicos y especialistas de diversas disciplinas como la sicología, siquiatría y neurología han realizado investigaciones sobre los factores asociados con la felicidad. Estos son algunos de sus hallazgos:

 Agradecer
 Alimentación diversificada, balanceada y moderada
 Amar
 Arreglarse atractivamente
 Ayudar a los demás
 Compartir
 Cuidar la postura del cuerpo
 Darle propósito a la vida
 Decir lo que piensa
 Desayunar bien
 Descansar
 Ejercitar los talentos con un propósito superior a sus intereses
 Enfrentar retos
 Escuchar música
 Gastar el dinero disponible en vivencias en lugar de objetos innecesarios
 Hacer ejercicio
 Librarse de deudas
 Mantener relaciones con personas estimulantes
 Meditar
 Orar
 Perdonar
 Disfrutar el buen humor
 Practicar una religión
 Predisposiciones genéticas
 Recordar momentos agradables
 Reemplazar odio por amor
 Ser amable
 Ser optimista
 Tener vivienda segura
 Usar zapatos y ropa cómodos


La lista anterior parece larga y cubre desde expresar las ideas hasta amarrarse los zapatos.

Seguramente las nuevas investigaciones encontrarán otras condiciones que elevan la felicidad del ser humano.

Existen factores internos que afectan el estado emocional del ser humano y los cuales están bajo su control. También se reconocen condiciones externas que favorecen o desfavorecen su nivel de felicidad. Algunas de estas circunstancias externas están fuera de nuestro control pero en otras podemos ejercer una influencia limitada.

Absolutamente cierto: las condiciones del entorno afectan nuestro estado de ánimo. Claro que sí. Hay circunstancias que nos duelen, que nos roban energía, que nos hacen llorar. Pero por más fuertes que sean los golpes que recibimos nos queda la potestad de decidir lo que pensamos y sentimos, de controlar nuestras actitudes y acciones que emprenderemos para superar la situación difícil que pudiéramos estar viviendo. Luego del luto, de la caída, de llorar para descargar la ira, la tristeza o el miedo podemos escoger las actitudes que asumiremos de ahí en adelante.

Algunos de nosotros vivimos una cultura caracterizada por la búsqueda de las soluciones en el entorno, y en consecuencia esperamos que la felicidad nos llegue desde afuera: en las cosas materiales y en el comportamiento de las demás personas.

De otro lado, existen saboteadores de la felicidad incrustados tanto en la dimensión racional como en la emocional y física del ser humano. Las diversas enfermedades mentales y físicas impiden una alta calidad de vida. Los momentos agradables de una persona con diabetes o contaminada de odios pueden ser mas escasos comparados con los que tendría sin estas condiciones agobiantes.

Es importante recordar que el ser humano reacciona de diferentes maneras a las condiciones variables de su entorno, dependiendo de su individualidad. Es decir, cada persona con sus características racionales, emocionales y físicas tiene una actitud propia frente a los factores que rodean su existencia. Esto explica porque personas que enfrentan situaciones desafiantes logran disfrutar la vida mientras otras, ganadoras de fortunas, se mantienen en bajos niveles de felicidad.

Además debemos entender que la felicidad es un estado de nuestra mente y como tal es una condición que se encuentra bajo nuestro control. Es una desgracia que entreguemos el destino de nuestra felicidad a los demás y peor aun a objetos materiales. Cuando escogemos la opción de dejar en las manos ajenas nuestra felicidad somos manipulados y cuando buscamos la felicidad en las cosas materiales estamos esclavizados.

En un estudio realizado en el año 2005 se le hizo seguimiento a los estados de ánimo de los pacientes sometidos a diálisis. Se encontró que ellos se mantenían en buen estado emocional la mayor parte del tiempo a pesar de ser sometidos a la limpieza de su sangre tres veces a la semana durante tres meses. Mientras tanto, personas saludables mostraron altos niveles de angustia por el solo hecho de pedírseles que se imaginaran estar en la situación de los pacientes de diálisis. 

Hagamos un ejercicio que nos ayude a aclarar más el punto que estamos tratando:

1   Ubíquese en un ambiente tranquilo.

2   Respire tan lenta y profundamente como le sea posible hasta sentirse relajado.

3   Reconstruya mentalmente cada momento feliz que recuerde, tratando de experimentar los mismos sonidos, olores, colores y demás sensaciones relacionadas con dicho evento.

4   Revise cuales de estos momentos felices están influenciados por factores externos como fama, poder y posesiones materiales.


Una de las conclusiones que podemos sacar del ejercicio anterior es que buscamos la felicidad dentro de nosotros mismos pero también en nuestro entorno. Evidentemente existen condiciones fuera de nuestro control que favorecen o dificultan el incremento de la felicidad pero en últimas somos nosotros mismos quienes decidimos mejorar o empeorar nuestro estado de ánimo.

Por supuesto que muchas personas están convencidas que el camino seguro hacia la felicidad es transformando su ambiente exterior. Confían en que comprando el carro más lujoso, la ropa de marca o la vivienda más costosa del vecindario lograrán una felicidad duradera. Estas nuevas adquisiciones pronto pierden el poder de influenciar la felicidad de quienes la persiguen de ésta manera, probando que su efecto es muy efímero.

El dinero, la fama y el poder por si solos no garantizan niveles decentes de felicidad. En la vida real existen personas que alcanzan estas condiciones pero demuestran ser inmensamente infelices.

Indiscutiblemente el dinero es indispensable para obtener el sustento y cubrir las necesidades básicas del ser humano, sin lo cual es imposible alcanzar altos niveles de felicidad. La confusión comienza cuando se substituye la felicidad por la maximización de las riquezas como el fin último de la vida humana.

Aunque mucha gente piensa que si ellos tuvieran más dinero podrían ser más felices, una reciente investigación ha demostrado que las personas con más altos ingresos tienen menos tiempo disponible para divertirse, y mayor déficit de felicidad. Alan Krueger (16), director de la investigación mencionada, sostiene en sus conclusiones: “La relación entre riqueza y felicidad ha sido probablemente exagerada pues la realidad demuestra que el ingreso económico afecta muy poco la felicidad diaria de las personas.”

En la vida real existe abundante evidencia que señala la escasa influencia del dinero sobre la felicidad del ser humano. Existen multitud de personas con escaso dinero pero altos niveles de satisfacción mientras abundan las personas ricas con evidente déficit de felicidad.

El científico Ronnie Janoff (17), realizó una investigación comparando el bienestar de un grupo de ganadores de lotería, con el de otro grupo compuesto por personas movilizadas en sillas de ruedas por causa de accidentes graves. Este estudio concluyó que después de la euforia generada por la fortuna recién adquirida, los ganadores de lotería no eran más felices que las víctimas de accidentes paralizantes. Los individuos limitados en sus movimientos se tuvieron que adaptar a las nuevas circunstancias difíciles, pero una vez superada la dolorosa situación inicial, ellos eran más capaces de disfrutar los placeres de la vida y se sentían más optimistas sobre su futuro que aquellos nuevos ricos.

Tanto las evidencias cotidianas como las conclusiones científicas demuestran que el dinero puede dar o quitar felicidad, dependiendo de cómo se obtiene y para que se utiliza. Si lo invertimos en experiencias en lugar de cosas, en “comprar” tiempo y para ayudar al cumplimiento de la misión de los demás seguramente nos incrementará la felicidad.

Pareciera que lo conveniente es balancear la ambición desmedida por el dinero con la ambición por la felicidad.

Los investigadores que estudian la felicidad están descubriendo que factores como el dinero, fama y poder contribuyen menos de lo esperado al grado de regocijo del individuo. En su lugar aparecen factores como la ejecución de la misión personal, el desarrollo de los talentos, la autoestima, el compromiso con la comunidad y el servicio a los demás como factores que favorecen la realización plena del ser humano.

Definitivamente no se requiere un estilo de vida ostentoso en riquezas materiales para ser feliz. Muchas cosas que nos divierten son gratis o demandan poco dinero: una sonrisa, un abrazo, una buena conversación, un paisaje, la lluvia, la brisa, las estrellas, etc. Pobres o ricos podemos ser felices pues la felicidad no es cuestión de dinero únicamente.

Seguramente usted amable lector(a) estará de acuerdo en que su entorno social y en general el mundo será mejor en la medida en que los seres humanos comprueben que también es posible ser feliz mientras se tienen satisfechas las necesidades básicas. Que no es necesario endeudarse para comprar bienes superfluos. Que es mayor obstáculo para nuestra felicidad la miseria espiritual que la pobreza material. Que es mas cuestión de calidad de vida que de cantidad de dinero.

En definitiva, tenemos la responsabilidad de responder a las circunstancias de tal manera que logremos la calidad de vida que aspiramos. Es por esto que todos tenemos la posibilidad de alcanzar el nivel de felicidad que merecemos, sin importar las condiciones que tengamos que enfrentar.

Un factor esencial para el incremento constante de la felicidad es el reconocimiento del “aquí y ahora”. Me explico: podemos revivir momentos felices experimentados en el pasado y que nos recuerdan que es posible ser feliz. Pero esa sensación la estamos experimentando en el presente y donde nos encontramos. De otro lado, podemos esperar un porvenir luminoso, pero esta emoción, como todas las demás, solo la sentiremos en el momento presente y donde nos encontramos.

Es factible aprender del pasado y planear el futuro pero es en medio de la actividad diaria que encontramos momentos de felicidad. Sin detenernos en el camino a mirar para atrás o a esperar otros tiempos. Es en el instante y las circunstancias presentes cuando estamos en condiciones de disfrutar los placeres de la vida. Sin esperar hasta que tengamos “esto” o “aquello” ni cuando vivamos “allá” o cuand0 ocurra “tal cosa.”

Si permanecemos esperando tenerlo todo para ser felices corremos el riesgo de colocar nuestra felicidad en manos ajenas y circunstancias externas, fuera de nuestro control. Estaremos entonces en una situación vulnerable que atenta contra nuestra autoestima y dignidad.

Aun teniéndolo todo es imposible ser feliz en el pasado o en el futuro. Es aquí y ahora cuando y donde podemos ser felices. Con lo que tenemos, en donde estamos y mientras nos esforzamos por ser mejores seres humanos. Sin esperar que tengamos todo lo que soñamos ni repasando nuestra historia personal.

Ciertamente somos felices cuando alcanzamos un triunfo, pero no es necesario permanecer tristes mientras trabajamos duro para convertir nuestros sueños en realidad. Pearl S. Buck, premio Nobel de Literatura, dijo alguna vez: “Muchas personas pierden las pequeñas alegrías esperando la gran felicidad”. Para evitar caer dentro de éste grupo de personas establezcamos metas diarias que nos permitan alcanzar alegrías frecuentes, mientras llegan las grandes victorias.

Es disfrutando la aplicación de nuestros talentos en la realización de nuestra jornada diaria como construimos un mejor futuro.

La felicidad no es aplazable. Nada sabemos sobre lo que sucederá, ni siquiera podemos estar seguros si podemos contar en años, meses, minutos o segundos el tiempo que nos queda por vivir.
El momento de ser feliz es ahora, sin aplazamientos.

Permaneciendo alerta en el “aquí y ahora” evitamos la tendencia a aferrarnos al pasado doloroso y divagar por el futuro azaroso, lo cual nos predispone para la ansiedad y la frustración.

Permanecemos en el presente para disfrutar lo que estamos viviendo y asegurar el futuro con las realidades actuales.

Se justifica regresar al pasado para saldar asuntos pendientes, reducir sentimientos negativos, revisar los triunfos y demás acontecimientos positivos, agradecer lo recibido, aprender de las experiencias y luego seguir avanzando.

De ahí la importancia de desarrollar la capacidad de percibir enteramente lo que estamos viviendo, de captar el “aquí y ahora”, como una condición necesaria para incrementar la felicidad. Corremos el riesgo de perder momentos felices por estar desconectados del presente. En la primera parte de éste libro mencioné algunos recursos como la Meditación, que podemos utilizar para mejorar la concentración en el momento que estamos viviendo y disfrutarlo antes de que sea cosa del pasado.

Durante algún tiempo la felicidad ha sido objeto de interés por parte de filósofos y poetas. En la actualidad, científicos y especialistas del comportamiento humano hacen notorios esfuerzos por promover la felicidad en el sitio de trabajo.

Cada día el tema adquiere mayor sentido en el mundo empresarial. Las mas prestigiosas escuelas de negocios están investigando y enseñando diversas técnicas para incrementar la legítima satisfacción de la fuerza laboral, admitiendo que las personas felices son mas creativas, eficientes y comprometidas con la misión de la empresa.

En el contexto organizacional la responsabilidad por la felicidad laboral es compartida entre la compañía y sus integrantes.

Las empresas están creando condiciones laborales en las cuales sus trabajadores puedan ser felices y eficientes. Por ejemplo, la estrategia llamada “Gestión del Talento Humano” tiene una orientación integral de la gestión humana de las organizaciones que incluye el diseño de puestos de trabajo cuyo desempeño permite a los empleados multiplicar sus talentos sirviendo a los demás, con lo cual logran niveles sostenibles de satisfacción y productividad.

Dichas organizaciones están implementando programas educativos para demostrar a sus integrantes que ellos tienen el poder de controlar su carrera profesional y otros factores que determinan su éxito y felicidad.

Lo demás corre por cuenta de cada trabajador quien deberá invertir tiempo y esfuerzo para ejecutar su propio plan de desarrollo personal que incluya metas de mejoramiento en el orden racional, emocional y físico.

Podrá haber otras alternativas para alcanzar una vida plena pero el camino más seguro es el que construimos cumpliendo nuestra misión vital. Entonces seremos felices haciendo lo que mejor podemos hacer con nuestros talentos y competencias complementarias para contribuir al logro de la misión particular de otras personas.

Ahora reconocemos nuestro derecho a tener una vida significativa cumpliendo el compromiso de servir a los demás con nuestros talentos y cualidades complementarias. En la medida en que seamos fieles a nuestra misión alcanzaremos mayores niveles de satisfacción. En otras palabras, el incremento de la felicidad es la recompensa por el cumplimiento de nuestra misión inspirados por una causa que traspasa nuestras ambiciones personales para impactar positivamente la vida de otras personas

Por supuesto que esto es más fácil decirlo que hacerlo pues reaccionamos a las circunstancias de acuerdo a lo que tenemos en nuestro interior. Si nuestra mente está dominada por pensamientos y sentimientos debilitantes nuestras actitudes y comportamientos serán diferentes a si estamos plenos de amor, optimismo, perdón, compasión, gratitud y demás sentimientos y pensamientos enriquecedores. La pobreza espiritual es un impedimento para ser feliz.

El liberador de los esclavos norteamericanos, Abraham Lincoln, dijo: “La gente es capaz de ser feliz solo cuando abre su mente.” Podemos imaginar que nuestra mente está dotada con una cerradura que abre por dentro y de la cual solo nosotros tenemos la llave. Los demás tocarán a nuestra puerta pero solo nosotros decidimos a quien abrir. Dejemos que entren a nuestro interior nuevas ideas, sentimientos y actitudes que incrementen nuestra calidad de vida.

En éste empeño cada uno de nosotros podemos ser nuestro mejor aliado pero también nuestro peor enemigo. La diferencia está por dentro. Lo que decidamos acumular en nuestro interior es lo que nos hace daño pero es preciso pensar también que lo que está por dentro nos puede beneficiar. Es decir, nuestra felicidad oscilará según lo que decidamos depositar en nuestra alma, no en nuestra cuenta bancaria.

Recordemos que los seres humanos actuamos para maximizar nuestra felicidad. Nuestros esfuerzos están dirigidos a disminuir la tristeza y aumentar la alegría. Ciertamente en el intento por cumplir ésta tarea vital obtenemos aciertos y equivocaciones. Para que los primeros sean mayores que las segundas estamos obligados a complementar nuestros talentos, y controlar los pensamientos y sentimientos debilitantes mediante el riguroso proceso de Crecimiento Integral.

Tengamos precaución de evitar las formulas facilistas e inmediatistas que solo servirán para enmascarar provisionalmente los fracasos y las desdichas. Si caminamos con apuro corremos el riesgo de tomar atajos peligrosos.

Es el momento de reconocer que la felicidad depende de cada uno de nosotros en la medida en que asumamos el control de nuestra existencia para tomar las decisiones que nos permitan ejecutar nuestro propio Plan de Vida.

Cada día presenta múltiples opciones para escoger. Seguramente la más importante decisión que pueda tomar hoy, amable lector(a), es aceptar la responsabilidad de construir el camino del Crecimiento Integral que lo conduzca a los niveles de éxito y felicidad que usted se merece.

Para los creyentes, la búsqueda de la felicidad es una obligación moral. Así lo ordena el Mandamiento establecido en la Biblia:

“El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?
Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.“ Lucas 10:26-10:27.

Si realmente nos amamos a nosotros mismos, si nuestra autoestima es suficiente, buscaremos la felicidad con todas las fuerzas desde el fondo de nuestro espíritu, y entonces estaremos en condiciones de contribuir a la felicidad de las personas que amamos. Después de todo, fuimos creados para ser felices utilizando nuestros talentos al servicio de los demás.

Amable lector(a), mi invitación final es a conquistar la felicidad que te mereces a través de la plena realización de tu misión. Esta jornada será más enriquecedora si la compartes con tus seres queridos. Haz del Crecimiento Integral un proyecto familiar. Conforma equipos de amigos y familiares para intercambiar las opiniones, enseñanzas y experiencias que surjan de la lectura de éste libro. Aprenderás tanto haciendo preguntas como respondiendo las inquietudes que los demás tengan sobre la aplicación de los conocimientos aquí expuestos.

Esta es una nueva oportunidad para ayudar a mejorar la vida de otras personas, especialmente si decides ser un líder que conduce por la vía del ejemplo. Esta es parte de la contribución que puedes hacer al cumplimiento de la misión de tus familiares y amigos cercanos. Comprobarás que tu vida es muy valiosa por el esfuerzo y voluntad que aportas por un mundo mejor.

De ésta manera estarás formando un núcleo de apoyo con integrantes caracterizados por un alto nivel de sanidad emocional, racional y física, en donde predominen las actitudes constructivas inspiradas en el amor y demás sentimientos positivos. Disfruta la alegría de ayudar y ser ayudado por los demás. En éste núcleo familiar enriquecido por la colaboración de todos sus integrantes seguramente encontraras mayor apoyo, inspiración, enseñanzas y energía que en algunas instituciones educativas, iglesias y entidades gubernamentales.

Permite que la felicidad fluya y comprobarás el magnífico retorno que lograras en términos de una satisfacción sostenible, en lugar de aferrarte a utilizar tus talentos para acumular gratificación personal.

El resultado de la jornada es mayor cuando compartimos el esfuerzo. Es la magia de la sinergia, que transforma el resultado del trabajo en equipo en una cantidad superior que la suma del trabajo individual de sus integrantes. Es la fuerza que convierte la suma de 1 más 1 en 3 . Comparte éste libro con todas las personas a tu alrededor pero en especial con aquellas que de otra manera no tendrían acceso a él y probablemente son las que más lo necesitan. Es injusto dejar atrás a los más débiles. 
 


FIN

JOSE D. CASTILLO APONTE.
© Protegido por los derechos de autor 

 josecastillo@unitexto.net



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BIBLIOGRAFIA

1 Samuels, Richard y otros: “ Three Projects in the Study of Reason” Handbook of Epistemology . Matti Sintonen, 2007.

2 Castillo, José: “ Gestión del Talento Humano ”. Edición electrónica: www.unitexto.net , 2011.

3 Wilson, Robert: “Conscientious people are less prone to Alzheimer's“ Archives of General Psychiatry, 2007.

4 Prochaska, J. y Norcross, J.: “Changing for good”. Morrow and Company, Inc. 1994.

5 McKhann, Guy: “Keep Your Brain Young”. John Wiley & Sons, 2002.

6 Davidson, Richard y Goleman, Daniel: “Training the brain”. Wisconsin-Madison University Press, 2008.

7 Irwin, M. y Olmstead, R. “Augmenting Inmune responses to varicella zoster virus : a ramdomized controlled trial of Tai Chi. Journal of American Geriatrics Society, 2007.

8 Seligman, M.: “Authentic Happiness”. New York Free Press, 2002.

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11 Fredrickson, Barbara: ”The value of positive emotions”. American Science, 2003.

12 Draper, Brian: “Journal of the American Geriatrics Society”, 2008.

13 Kernis, M. y Goldman B.: “Role of authenticity in healthy functioning“, Handbook of Self and Identity. 2002.

14 Miller, Daphne: “ The Jungle Effect” Harper Editions, 2009.

15 Wood, David: The Lancet Medical Journal, Vol. 373 March, 2009.

16  Krueger, Alan: “Subjective well being research.” Science Journal, 2008.

17  Janoff, Ronnie: “Shattered Assumptions”, Simon and Schuster,2002.







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